jueves 19 de noviembre de 2009

Querido San Pedro:

A la llegada de la presente, imagino, ya te habrán comunicado que, a esa casa, se ha trasladado una señora de ochenta y muchos años, pero con pinta de chiquilla. Habrás visto que, el revuelo en la cola de la recepción ha sido enorme y que, la parte que corresponde a los de Castilleja de la Cuesta, está, especialmente alborotada. Es normal. Sabes -porque todo lo ves- que las cosas en este pueblo son así. Siempre celebramos con cohetes, con cante y baile, con jolgorio, cualquier festividad y que, Carmelita Navarro, por fin, haya decidido mudarse ahí, ha tenido que ser el acontecimiento del año. Quiero pensar que, no habrás tenido la mínima duda a la hora de darle sus aposentos. Está claro que, ella, donde quiere estar es en su Plaza de Santiago, entre nubes de color chorreón y verdes naranjos, cerquita del Arco, teniendo como nana, el canto del reló de la Iglesia, junto a su Madre y su Padre, su tío Miguel, su hermana Lola, su cuñado Luis, su Hermanos Joselito y Manolito, el zapatero, así como su cuñada Dolores, la del aguador. A las tatas Encarnación y Amparo, si no se han enterado (que lo dudo), te pediría, por favor, las avises con la inmediatez que sea posible pues, estarían durmiendo a la hora del aterrizaje, porque, en esta época, ni juega Santana en Australia, ni Urtain boxea, ni el Madrid juega en Uruguay otra Intercontinental, por lo que, no estarían sentandas, trasnochando, frente al televisor. Te habrás dado cuenta que ni te ha preguntado pero, no te enfades, ella es así, tiene clara su querencia y, como hizo aquí, es capaz de enredar a quien se le ponga por delante, para salirse con la suya. Así que, mejor será que la dejes a su aire, que es como más a gusto está y, como menos ruido da.
El motivo de esta misiva es, claro está, darte la enhorabuena por tan ilustre presencia en tus dominios. Ha costado trabajo convencerla porque, a feliz aquí, algunos la habrán empatado, pero ganado... pocos y, a la misma vez, darte algunos consejillos que, aunque se que no te harán falta, porque ahí se está, divinamente, te van a venir bien, hazme caso.
La abuela Carmelita, es muy especial. No perdona una comida, duerme profundamente, le encanta estar arregladita y es muy golosa. No le gusta estar encerrada, es muy coqueta y porfiona. Le pirran los helados de vainilla, su Betis y el Gran Poder de la Calle Real. No es de telenovelas pero, como pongan una película de intriga, una serie de crímenes o algo que le haya llamado la atención, en los anuncios, vas listo si pretendes que no lo vea. La abuela Carmelita, como buena Libra, es tranquila, serena, equilibrada. No da problemas y dice siempre lo que piensa, hace lo que le apetece, procurando, eso sí, no fastidiar a nadie. Es de natural novelero y caprichoso, que le vamos a hacer, siempre se lo pudo permitir porque, como nunca se casó y solo tuvo que vivir para su hijo, su nuera, sus nietos, sus hermanos y hermanas, sus sobrinos y sobrinas, está claro que, al sobrarle el dinero, se pudo dar ciertos lujos. No se, si ahí, tenéis Cortinglés, Supercor u Opencor, si lo tenéis, dejarla que se pase a enredar entre las estanterías, complicarle la vida a los empleados y gastarse su paguita. Toda una vida liando tortas merece algún pequeño caprichillo, a fin de cuentas, solo se dejó la espalda y las piernas, las manos y la negritud de su cabello, haciendo eso que, es claro, se le tuvo que dar tan bien que, los propietarios actuales de su fábrica, Inés Rosales, habían pensado en llamarla para que, como en las últimas ocasiones, explicara que era eso de ser tortera en el tiempo de la hambre, para cualquier programa que, luego, te tendrías que tirar todo el día diciéndole que, tampoco lo ponían esta noche, sino el sábado.
No quiero, querido San Pedro, extenderme mucho más. Creo que, como guía, esta carta te será útil. Eso sí, permiteme al menos, unas últimas palabras para -perdoname Pilar- la mujer de mi vida. Son estas:
Abuela, aquí el vacío que dejas, no tiene solución. Nunca habrá otra como tu, nunca nadie podrá ocupar tu sitio, ni sentarte en ese sillón orejero delante de la mesa camilla con tanto estilo a contarnos sus vivencias y a pedirnos ese biznieto que, te lo juro, te voy a dar para que, desde esa ventanita, por la que, nos prometen, de vez en cuando, nos vas a mirar, veas que, lo que has hecho aquí, en tu vida, o sea, dar amor, dar comprensión, dar consejos, dar y dar, y más dar, va a tener continuidad porque, tu ejemplo, tu compromiso y fidelidad con todos nosotros, abuela o madre, que más da, no va a caer en saco roto. Si te dije pocas veces que te quería, perdoname, te merecías más. Si te fallé en algo, no fue a drede, siempre quise ser un orgullo para ti. Si no supe estar a tu altura, me esmeraré el doble desde ahora. Te mereces ver un hombre, que es lo que criaste, no el niño que hasta ahora he sido. Hasta la próxima, cuidate y mantente tan joven, tan guapa, como hasta el día de tu partida. Abuela, te adoro, te quiero, mi tesoro
Tu nieto, en nombre de todos.

martes 27 de octubre de 2009

La historia de un hotel

Me van a permitir que les cuente, una pequeña historia, un cuento. Es breve, sucedió, relativamente hace poco, en el siglo pasado. Es parte de la leyenda de un establecimiento mitológico. Ahí va:
"Llovía copiosamente sobre la ciudad de Filadelfia cuando, un matrimonio mayor, entró en la recepción de un pequeño hotel. Allí, pidieron una habitación para pasar la noche y resguardarse del temporal. Por desgracia, el recepcionista que les atendió, se vio en la obligación de comunicarles que, ni en su establecimiento, ni en los colindantes, encontrarían acomodo pues, en esas fechas, se celebraba en la ciudad una convención. En ese instante, la pareja se dio la vuelta y se resignó a no encontrar ningún sitio donde dormir, encaminándose hacia la entrada. Lo cierto es, que al recepcionista, le dio por pensar que, en esa situación, podía encontrarse cualquier fecha él, por lo que, ni corto ni perezoso, tomó una decisión que decía mucho de su humanidad. Abandonando el mostrador, salio a su encuentro proponiéndoles, pasar la noche en la habitación que, para su descanso, le facilitaba a los empleados la propiedad y, sin aceptar el no por respuesta, agarró fuertemente el equipaje de ambos y los condujo hacia el cuarto.
Pero las sorpresas no habían acabado. Por la mañana, cuando intentaron abonar la cuantía en recepción, el joven empleado se negó a cobrarles aduciendo que, no existía tarifa y que, la dirección no consentiría cobrar por dormir en las estancias de los empleados. Agradecido, el señor, pronunció la siguiente frase:
"Usted es el Director que pondría en mi propio Hotel. Quizás, algún día haga uno y así, le pagaría este enorme favor", tras lo que, ambos, rieron y se despidieron.
Dos años después, aquel recepcionista recibió una carta en su puesto de trabajo. En ella, se le invitaba a una visita, recordándole la anécdota sucedida. La misiva venía acompañada por un billete de avión de ida y vuelta a Nueva York y, en ella, se le emplazaba a una cita, a una hora y en lugar concreto: A las doce del mediodía, en la esquina de la Quinta Avenida con la Treintaicuatro.
Allí, a aquella hora, bajo un sol que hacía más reluciente aún, la enorme mole rojiza del edificio, un anciano dijo: "Este es el hotel que he construido para usted". La única respuesta que recibió fue: "¿Es una broma, no?.
Y, así fue, como William Waldorf Astor, construyó el Waldor Astoria original y contrató a su primer gerente, al que la Historia recordará como George C."
Como estamos en crisis y la cosa está, digamos regular, les dejo, también, como conclusión, una cita que tomo prestada a Virgilio:
"Mientras el río corra, los montes hagan sombra y en el cielo haya estrellas, debe durar la memoria del beneficio recibido".

jueves 8 de octubre de 2009

Estrella sublime

Que, en Sevilla, una obra de teatro sea vista por treinta mil personas, quiere decir algo, seguro. La primera de las cosas es, que el boca a boca, ha funcionado. La segunda, que el espectáculo debe ser bueno. Es el caso del que les hablo: Estrella sublime.
Estrella sublime, es una delicia. Provocadora, divertida, irreverente, sensacional... pongan el calificativo que quieran. Producida por la Compañía Bastarda española, fue estrenada en la Sala Cero, donde se representó hasta hace pocos días, en febrero de 2001, desde entonces, ha sido presentada en la Feria de Teatro en el Sur de Palma del Río y en la de Puertollano.
Cuenta la historia de "Lola, camarera sevillana que aguanta como puede a los borrachos de turno, mientras ve pasar por delante de sus narices, el despecho de su último hombre. Como es lunes y madrugada, se va calentando por los celos y termina blasfemando contra los más divinos y virginales símbolos. Para su sorpresa una fantasmal aparición responde. Y lo que cuenta Macu, mujer virtual, es la translación al mundo del ritual litúrgico de las penas de Lola, su visión realista de los mitos religiosos, desenmascarando la hipocresía capillita, en un encuentro iniciático".
Protagonizan las actrices Charo Urbano y Lola Marmolejo, con la dirección de Antonio Campos, sobre textos de Marga Martínez y la propia Lola Marmolejo.
No me la perdería si no la hubiese visto.

jueves 1 de octubre de 2009

Un español en Ferrari

Para los que somos seguidores de la Fórmula Uno, la fecha de ayer, quedará, por siempre, grabada en nuestra memoria. Recordaremos el instante y reviviremos lo que estábamos haciendo, sentiremos la misma íntima satisfacción, seremos tan felices como lo fui, cuando me enteré, mientras regresaba a casa a bordo de mi autobús, escuchándolo en Onda Cero.
Porque la oficialización del fichaje de Fernando Alonso, nuestro Fernandito, por ese monumento vivo que es la escudería Ferrari, no puede catalogarse, de otro modo que no sea como uno de los grandes hitos de la Historia del deporte de este país. Porque, que un español de Asturias, vaya a ser, a partir de la próxima temporada, el piloto principal de esa marca no puede tomarse, mas que como lo que es: la constatación de que, hoy por hoy, incluso haciendo sextos y séptimos la mayor parte de las dos últimas campañas, el mejor, el jefe, es de nuestra nación.
Y eso es mucho, que quieren que les diga. Muchísimo, pues no estamos hablando de una actividad cualquiera. Estamos hablando de la actividad que más invierte en tecnología, de la especialidad que más prima la destreza, de la competición donde más luce el talento. Estamos hablando de combinar el diseño, la innovación, la velocidad, la seguridad y de ponerlo todo en práctica, en una carrera por ser el más rápido. Y ahí, Ferrari, tiene pocos enemigos capaces de doblegarlo a lo largo de toda una trayectoria en el mundo del automovilismo deportivo. Por eso, no ponen a uno cualquiera al mando de su monoplaza. Buscan al más grande. Buscan un Rey para ponerle un trono con volante y pedales.
Por todas estas cosas, la transcendencia de la novedad informativa, de la tarde del último día de Septiembre del dos mil nueve, solo podrá ser juzgada, cuando pasen una pila de años, como un momento capital en la vida de una España, que quiere volver a intentar el sueño olímpico. Lo mismo es, porque nunca coincidieron, en el mismo tiempo, tantos genios bajo la misma bandera y necesitamos decirle al mundo que, en esto, tampoco van a poder con la vieja piel de toro porque, si un ovetense es capaz de llegar a la meca roja de Maranello, ningún reto puede ser imposible para los que compiten bajo esa rojigualda, que tanto respeto inspira en la arena donde se miden los campeones con sus oponentes.

lunes 28 de septiembre de 2009

La rosa de los vientos

Fueron bastantes, los años que pasé trabajando en la madrugada. En aquellos tiempos, la radio fue una fiel compañera. En la noche, tras la hora y media habitual, de información deportiva con que nos obsequian, desde casi cualquier punto del dial, lo que suele venir detrás, tiene un marcado signo de caracter intimista. Es radio de autor.

Uno de esos programas, quizás al que más fidelidad guardé, lo capitaneaba el, desgraciadamente, fallecido, Juan Luis Cebrián. Su nombre era y es La rosa de los vientos.

La rosa de los vientos, espacio que pueden sintonizar en Onda Cero, la madrugada de sábado a domingo, es un tiempo para insomnes, curiosos e inteligentes y -no necesariamente- en este orden. Hoy, lo capitanea, quien durante años fuera magnífico lugarteniente, Bruno Cardeñosa. Ahí, van a encontrar rigor, anécdotas, historias, biografías, divulgación pero, sobre todas las cosas, conocimiento.

La rosa de los vientos, es también, un espacio donde el misterio tiene su hueco pero, a fuerza de ser sinceros, la aparición de este elemento, no es tan habitual como en otros  (Milenio, de la Ser, a la misma hora).

Así que, si alguna noche, aparcado en la puerta de una discoteca cualquiera de nuestra urbe, ven un autobus y, en lugar de tener las cortinas cerradas, tiene a su conductor sentado en el volante, con una manta que le guarda del frio, no piensen que, únicamente, está trabajando -que lo está- por necesidad. Piensen mejor, que está trabajando para tener la fortuna de poder escuchar, mientras los demás duermen, un magazine, donde te enseñan de manera divertida y amena.

Al menos, así lo ve él.


jueves 24 de septiembre de 2009

Sobre Aurora boreal de Asa Larsson


En la revista Elle, afirman que la autora es "la nueva reina de la novela negra escandinava".

En Booklist, "Larsson construye el suspense gradual e inexorablemente... Esta impresionante primera novela presenta otra asombrosa voz de Escandinavia".

En el Whasington Post, "Asa Larsson tiene una asombrosa habilidad para crear escenas capaces de dejar sin aliento al lector".

En Die Zeit, "los libros de Asa Larsson son pequeños milagros".

En Sunday Telegraph, "una novela llena de suspense que te mantendrá en vilo".

En Independent, "diferente a la mayoría de novelas negras. Una narradora superlativa".

Y, en Sköna Hem, dan, la que -considero- es la clave por la que todos los lectores nos compramos este libro:
"Aurora boreal mantuvo despierto toda una noche al escritor Stieg Larsson. No podía dejar de leer".
(Está claro que Stieg Larsson y el menda pasan la noche en vela por motivos diferentes).

Así que, luego de tan reputadas opiniones, voy a darles la mía.

En elmaravillosomundodemiguel.blogspot.com, entendemos "que volumenes mejores que este, los hay a cientos en las librerias de todo el planeta. No se dejen engañar. Es una novela que se deja leer pero que te aburre. No produce ninguna emoción. Si tienen un amigo que la haya adquirido, se la piden prestada para que, en Suecia -a ver si por que Stieg Larsson haya sido una sensación, vamos a poner en un pedestal a toda la literatura, de esta nación, así como a sus hermanos finlandeses y noruegos- para que, reitero, en Suecia, no le vean la punta a esto de editar best sellers y, no nos vayan a mandar, todos los libritos que le hayan gustado al difunto... porque, con perdón y, con toda la educación que me dieron: Asa, hija mía, valiente tostonazo es el tocho de cuatrocientas páginas, que te has marcado". 

miércoles 23 de septiembre de 2009

Sala Cero, un lujo

Ángel López y Elias Sevillano, son los artífices de un milagro que habita en Santa Catalina, en el número cinco de la Calle Sol. Este milagro, el de la Sala Cero, está de aniversario. Cumple diez felices añitos. En esta década de espectáculo teatral, estos intrépidos soñadores, han luchado, por dar a conocer al público de esta ciudad, obras que, en los circuitos tradicionales, no hubiese visto en la vida.

Pero como son conscientes de que, pararse a mirar atrás está bonito, mas no hace que la rueda siga girando, esta temporada de Otoño-Invierno, han elaborado una cartelera con otras cuantas de muchísimo interés, de muchísimo éxito allá donde se han representado y a un precio ridículo, para que, todos estos noveleros que tenemos en la ciudad, que se jactan de ir a la Gran Vía madrileña a ver estrenos, no tengan que montarse en el AVE, ni tirarse cinco horitas en la carretera, ni volar hasta Barajas. Aquí tienen arte dramático del bueno sin salir de la urbe y, ahorrándose hotel, billete, manutención...

Vamos a tener la fortuna de asistir, a representaciones de compañías como Bastarda española, El pont flotant, Niños perdidos, Caramala, TML Producciones, Malaje sólo, YMedio teatro  y Síndrome Clown. Los días, la hora de los pases, los precios... me los consultan en su güeb, http://www.salacero.com/.


¡Ea! Pues ya saben. Aquí tienen un plan. Haganme caso, no se van a arrepentir.

martes 22 de septiembre de 2009

El arte de Cádiz

Adoro a los gaditanos. Son mi debilidad. Durante muchísimos años, veraneé en la capital. Luego, lo hice en El Puerto de Santa María. Hace la eternidad de trece años, inicié la mili en San Fernando. Ahora, a mi mujer -que tiene media vida de curriculum a orillas del Atlántico- y a este humilde juntaletras, nos encanta escaparnos a Zahara o a Vejer. En fin... motivos tengo porque, no me faltan experiencias vitales, relacionadas con la Bahía y su entorno.

Por eso no me sorprende lo de Juan Antonio García, Juanito el ardentía. Para los que no lo conozcan, decirles que, este señor, no es ni un famoso, ni un poeta, ni siquiera un célebre artista y, sin embargo, todas esas cosas ha sido capaz de sintetizarlas en sus cortas, cortísimas, intervenciones como locutor  porque, a este chirigotero, el arte se le ha escapado a raudales, para formar el taco en ese Falla de arena fina, público de gallinero y ambiente carnavalero que ha sido, este estío, la Playa de La Caleta. Porque lo que ha hecho este socorrista, metido a speaker, ha sido eso, formar un lio de los gordos, un lio de los que pueden hacer que te despidan.

¿Qué ha hecho? se preguntaran. Pues bueno, tampoco ha sido tan grave. Lo que ha hecho ha sido poner una nota de humor, un detallito simpático como colofón a cada intervención desde la torre de vigilancia. Cuando pedía que no se jugase con pelotas, añadía que, por favor, se trajesen mejor un parchís. Cuando daba las horas, añadía alguna coletilla divertida... Pero claro, los que mandan que de guasa, deben andar cortitos, no lo han querido entender así, como lo que es, ha sido, el punto simpático del verano y, las mentes enfermizas de los que venden que, el buen trabajador, tiene que estar serio en su puesto, amagaron con ponerlo de patitas en la rue...

Y saben que. Que si tal cosa hubiese sucedido doy fe que, en Cádiz, cuna de la Libertad y de la Democracia, este cajonazo a las entrañas mismas de su forma de ser, de su modo de vida entre socarrón y resignado, de sus tipos tan conseguidos y de un estilo que es singular y genuino, no lo hubiesen perdonado porque, ¡pisha!, como cojones van a poné a un nota en el paro por hablar las mismas pamplinas que hablan la Teo y compañía, en cualquier Pleno.