sábado, 29 de diciembre de 2007

Inmaculada Concepción según Burgos, don Antonio

Si él supiera donde he leído su recuadro, ese que con tanto gusto escribe en ABC, se caía de la silla. ¡Navegando por el Nilo Antonio Burgos de mi alma!. Lo llevaba recortaito en la cartera y en uno de esos fantásticos atardeceres que la privilegiada terraza de cubierta del Antares nos regaló a unos cuantos enamorados -Trini, Juan, Carlos, Josefina cuanto os extraño- lo leí mientras avanzabamos entre palmerales. Fue en el inicio gozoso de este mes que caduca irremediablemente, antes de la Pureza, claro está y aunque, quizá, la mayoría de ustedes, ya lo conocen y lo han saboreado, letra a letra, verso a verso, no quiero dejar pasar la oportunidad de engrandecer este rincón del maravillosomundo con la inclusión de este escrito que hace honor a la Reina de todos los chorreones y a la inmensa pluma de quien lo parió. Hay días que se lo dan hecho a uno:

ROMANCE CHORREÓN PARA CASTILLEJA

Pues como por lo que saben tengo la máquina puesta, enchufada y calentita, bien cargada y bien dispuesta, igual que en el bar temprano conectan la cafetera para dar mil desayunos de tostadas con manteca, el mío largo de leche, que el mío cortado sea, y todo así en ese plan, que la máquina jumea jugando a las cuatro esquinas de la barra y las vienas...Pues como, por lo que saben, tengo que da gloria verla mi máquina de hacer versos, que es máquina tela buena, una máquina italiana, creo que marca Faema, aprovecho la collada y como si fuera a Huelva, cojo carretera y manta, y tiro por la Ese Treinta, y pasando el Patrocinio me voy para Castilleja, y dedico este romance a lo que allí se celebra. Que es lo mismo que en Sevilla mañana cuando amanezca ese cielo azul de seise de apariencia murillesca que nos proclama a la Virgen en su original Pureza.

(De cómo tengo la máquina de engrasada y predispuesta, de tanto darle al romance preparando lo que piensan, no creo que me protesten, no creo que pongan pegas, no creo que pidan hojas de reclamación y queja. Tras lo cual aviso a ustedes, y así nadie se mosquea, que no me pidan entradas, que de eso no tengo idea; que yo seré allí quien habla, no el tío de la reventa.)

¿Por dónde iba? Ya caigo: iba por La Pañoleta, por Carrefour y Gaviño, camino de Castilleja. Por el mismo caminito que por mayo las carretas llevan hacia la marisma con la hermandad trianera. Pues mañana a la Giralda le hace la competencia con su bandera celeste la gente castillejera. En la Giralda, ya saben, según tradición ondea cada Ocho de Diciembre blanca y celeste bandera, que a los vientos de Sevilla le reza el "Bendita seas", recordándonos el Dogma que un Papa en Roma dijera; recordando lo que aquí mucho antes defendieran la espada de un nazareno y coplas cuchufleteras contra Molina y los frailes que en Regina no quisieran aceptar libre de mancha, ¿que digo?, a la Macarena, a la Virgen de los Reyes o a la que en Triana es Reina, a la que está en San Gonzalo, la de Santa Genoveva, y sigan poniendo Vírgenes, toda la nómina entera. Que los frailes dominicos tenían de guasa tela, no oyendo lo que con coplas de seises con castañuelas hace una jartá de siglos decía Sevilla entera, y que resume una frase: "Bendita sea tu Pureza"... Y si les parece poco, "y eternamente lo sea".
En Sevilla, como digo, alzán pendón de bandera en lo alto la Giralda para que todos lo vean. Y no sabe el sevillano, y lo digo a boca llena, que pasando El Carambolo y Coca de la Piñera, y subiendo el caminito que nos lleva a Castilleja, una bandera más alta, más hermosa, más señera, le dice a los cuatro vientos estas verdades eternas. La bandera chorreona, azul Murillo y turquesa. Más alta que la Giralda, la calle Real entera es banderita celeste alzando al cielo a su Reina, pero bajándola antes, con honores de realeza, con Marcha Real, cohetes, y campanas que voltean, un bello descendimiento a la chorreona tierra, en besamanos solemne, que es como en la gloria verla.
Es la gloria de ese pueblo, donde el arte es que chorrea... Y el capote de Ruperto; de Bernardo, las preseas; bizcochadas de Cansinos; de Inés Rosales, obleas que llaman tortas de aceite del olivo de Minerva... Todo se da a la Purísima, todo se ofrece en ofrenda. La Inmaculada allí arriba, donde el Aljarafe empieza; donde se fueron los moros con su almazara y su alberca, que dejaron sus recuerdos en la viga de una hacienda... La Inmaculada en la calle donde Hernán Cortés volviera, harto de coles el hombre, hartito de tanta América, que más que la Nueva España le gustó la España Vieja del palacio que es ahora de las Madres Irlandesas, y donde antes los Duques de Montpensier decidieran mudarse allí con su Corte, que corría más marea que en la dalia de San Telmo cuando la calor aprieta.
La Inmaculada allí arriba, descendida hasta la tierra, Calle Real de la gracia de la regia Castilleja, Patrona celeste y blanca, envidia da a la bandera que lo alto la Giralda ondea con su Pureza. La de los tirabuzones, la del manto que le vuela, con su corona de plata, es cielo que descendiera chorreando de hermosura la historia de Castilleja. Que el mapa está equivocado. Mañana no es de la Cuesta. Les voy a decir su nombre de la manera correcta: Castilleja de Bajada Triunfal de la Pureza.

De repente la oscuridad

A los que leer las cosas de este maravillosomundo se les haya hecho un hábito les habrá extrañado. ¿Dónde se habrá metido este tío? se preguntarán. Lo cierto es que no he estado muy lejos. Unos ratos peleándome con el sufrido tráfico aljarafeño, otros, los más, con los detalles de una boda que, dicen y no seré yo quien les contradiga, ha estado espectacular como merecían nuestras familias, ya la Familia con mayúsculas; alguno más en Egipto, del que os escribiré con más detalle y, por desgracia, todos estos, acordándome de la madre que parió a los imbéciles que se entretienen en fastidiarnos el ordenador a los demás preñando de virus la red. No voy a entender en mi vida a los que hacen su leit motiv en ella hacer daño a lo ajeno. No voy a dejar de pensar que son unos degenerados y unos sinvergüenzas. Y no voy a cansarme de insultar a quienes piensan que son más inteligentes que la media por dedicar su tiempo a introducir peligrosas tachuelas en la carretera de los que usamos este gigantesco espacio para, simplemente, disfrutar. Habréis ganado esta particular batalla, pero es tan barato volver a estar presto para la guerra -sólo cuesta dinero- que si pensáis que a un cateto de Castilleja de la Cuesta que hace seis meses no sabía encender el ordenador, no tenía correo electrónico, no se había enterado de lo que era un blog y no tantas cosas que ahora sabe, lo vais a arrugar estáis apañados. Después de llover siempre escampa -Aljarafe de mi corazón cuanta sabiduría encierran tus dichos- y aquí estoy de nuevo. Más espabilado, más preparado e igual de crítico que siempre con lo que no me guste y de apasionado con lo que me enamore. A los que habéis estado esperándome, aquí está el menda. Volvió a hacerse la luz.