martes, 3 de julio de 2007

Castilleja de la Cuesta

Según se sube desde La Pañoleta, retorciéndose en la angostura de la Cuesta del Caracol para dejar detrás primero Coca de la Piñera, despues los depósitos de agua que matan la sed de Sevilla y, finalmente, una ermita chiquitita blanca de cal y amarilla de albero que guarda leyendas de antes de los moros, hay, siempre según se sube, un camino que traía desde la vieja Onuba las gambas blancas que ponían todos los bares de Triana y llevaba miles de veraneantes a las playas cuando la caló y hay, también, justo donde ese bendito lugar dejó hace siglos de llamarse Carretera de Huelva para ser, simplemente, Calle Real, un lugar coqueto y señorial llamado por los antiguos Alixar o Castalla.

Esa casa es una enredadera de moreras allí donde tienen los maristas su finca, el olor a aceite, a polvorón, a ajonjolí, palmas y cante en las noches de El embrujo y de El semáforo, una venta, la del Aljarafe, tertulias de la niña Rosalía, cafelito y copa de aguardiente en El baulillo, natillas y arroz con leche en Los Rosales, la calle Pedro Parias donde está Maternidad, los geranios de la Sevillana, los saquitos de la Montañesa y la ropa vendida a dita de Manolita la peluquera. Es Domingo de Resurrección, jornaita, partidos del Castilleja con Perona gritando enfervorizado. Son Rosales, Cansino, Villadiego, De los Reyes... Son dos casinos. Es una Plaza con un puesto de calentitos, un puente que lleva a El Faro sin aceras y agarrado a la barandilla si paraste antes en el Canela, un autobus de la Cooperativa con "el puya" cobrando, una tostá con manteca de lomo de Casa Abelardo, una velá chorreona en la calle Inés Rosales y un camión de papas descargando en el camino. Bar Pepito, Blanca Paloma, gente sentada en la puerta, al fresco, en las noches de estío; un Barrio Obrero, la Barriada, el economato de Fernando y el de las barberas, una saeta de Chicorro, Carmelita o Luis Cabrera.

No es donde está Ikea, no son los semáforos que atascan el pueblo, no es no poder dormir porque estan "toersantodía" tirando cohetes. Es algo más que una marca puesta en la publicidad de una inmobiliaria. Esa es la realidad que quieren que veamos los que tienen cerrados los ojos del alma, gentes que vienen a enseñarnos cuando aquí hasta Piano era catedrático y podía darte un Master en buen vivir. Es un sello identificativo que sólo pueden llevar una minoría de personas en este maravillosomundo. Lo cantó Diego (no hay que ponerle apellidos si eres de aquí): Castilleja de la Cuesta, todavía no había escrito su nombre, es la cumbre donde se sube con gran trabajo porque desde allí, quieran o no, se divisa lo que está abajo, todo.