viernes, 6 de julio de 2007

Vivir como un perro.( Homenaje póstumo a mi perro Tuli).

A veces me imagino que aún está con nosotros pero, por desgracia, se fue hace ya un tiempo y, quiero creer así, en la esperanza de que algún día, en algún lugar, podamos volver a encontrarnos examino mi corazón, triste y melancólico, para homenajearte. Fuiste un fiel amigo, un gran compañero y uno más de nuestra familia. Fuiste un modelo de vida y de tu sabiduría canina deberiamos aprender todos. Gracias Tuli, vivo ejemplo de que la inteligencia no está en la raza. Se imaginan vivir como un perro. Este sería nuestro particular catecismo:

Nunca dejar pasar la oportunidad de salir de paseo.

Cuando se aproximase alguien amado, correr para saludarlo.

Cuando hubiera necesidad, practicar la obediencia.

Hacer saber a los otros cuando estan invadiendo nuestro territorio.

Siempre que se pueda, dormir una siesta y desperezarse al levantarse.

Correr, saltar y jugar a diario.

Comer con gusto y entusiasmo y parar al encontrarse satisfecho.

Ser leal, siempre.

Nunca pretender ser algo que no se es.

Si lo deseado está enterrado, cavar hasta encontrarlo.

Cuando alguien estuviera pasando un mal día, quedarse en silencio, sentarse próximo a él e intentar agradarlo, gentilmente.

Cuando se llamase la atención, dejar que nos tocasen.

Evitar morder cuando apenas un gruñido podría resolverlo.

En días templados, recostarse sobre el pasto de espaldas.

En días calurosos, beber mucha agua y descansar bajo un árbol frondoso.

Cuando se estuviese feliz, bailar y sacudir todo el cuerpo.

Alegrarse con el simple placer de una caminata.