domingo, 7 de octubre de 2007

Con ojos de extraterrestre

Les voy a proponer un juego de agudeza mental, un acertijo. Imaginen por unos instantes que hay vida extraterrestre y que esta es inteligente. Imaginen que con un telescopio observan desde su planeta. Ven la siguiente escena. Un animal peludo camina a cuatro patas tirando de una correa, defeca y, justo en ese instante, el animal que le sigue detrás anudado a la misma cadena, se agacha y recoje la caca. La pregunta que les quiero plantear es la siguiente: ¿Cual de los dos seres, en una escala, creen que les parecería superior?. El que va delante, ¿no?.
Les he contado esta idea, que no es mía, porque es curiosa la percepción que de las cosas se puede tener según desde el prisma que se miren, porque es positivo intentar ver las mismas con una posición más distante, sin prejuicios, de manera imparcial pero sobre todo, porque pienso que no hay verdades absolutas y, últimamente, observo que desde los elementos más potentes que tenemos para propagar pensamiento, ideas, progreso, evolución en suma, lo único que recibimos es polémica, disputa, violencia, enredo. Les he contado esto porque me da pena que no haya respeto por nada, porque pienso que esta no es la sociedad que imaginaron nuestros padres y por la que lucharon junto a nuestros abuelos. Les he contado esto porque, a veces, me da por pensar si no son otros animales los verdaderos seres superiores de la naturaleza. Les he contado esto porque, simple y llanamente, en garbanzos y chícharos, me parece una mierda enorme que ni morirse en paz pueda un muchacho de veintidós añitos haciendo lo que le gustaba, que para defender unas convicciones haya que pegarle fuego a la fotografía de un señor, que tengamos que ver expuestas las vergüenzas de determinadas parejas quieran o no. Les he contado esto porque si ellos pueden, amparados en la libertad de expresión, deberían de escuchar, aunque sea desde este humilde rincón del maravillosomundo y muy de vez en cuando, que hay un señor que cuando, porque no le quedan más cojones (con perdón), les ve, siente ganas de ser perro.