jueves, 8 de noviembre de 2007

Blas Infante

Días atrás y, cito textualmente, "amparándose en el ejercicio de la libertad de expresión para opinar frente a particularismos etnicistas que imponen una ley de terror asfixiante" sucedió lo de siempre. Con la excusa de atacar a esos nacionalismos que -dicen- están desmembrando el Estado, rompieron la cuerda por el lado más débil. Con total impunidad y ese odio a lo que no entienden como suyo y que, por tanto, es digno de desprecio, porque no tiene prestigio y se lo quita al conjunto, porque no tiene clase, porque es, en garbanzos y chícharos, andaluz. Vidal-Quadras, omito su nombre porque lo que ha dicho no lo tiene tampoco, un casposo, un inútil, un gilipollas (si no lo escribo reviento), un Eurodiputado del Partido Popular, se descolgó y, no precisamente, de la cuerda donde lo haría a estas horas si lo hubiese dicho de Sabino Arana o de Tarradellas, afirmando que, Blas Infante, Padre de nuestra Patria , era "cretino, extremista, independentista, estrafalario, un personaje grotesco". Repitió durante dos semanas consecutivas la misma cantinela pese a ofrecérsele una salida airosa en forma de rectificación. Lo argumentó con anécdotas y glosó sus fracasos para ser Diputado. Se divirtió riéndose de nuestra inventada e imaginaria Historia, de esa burda manipulación. Claro, se comió que a este prohombre que era Notario (ahí es nada), le dieron el paseillo (si son, como yo, catetos, entenderán la expresión) unos coleguitas suyos de Falange en Agosto del 36... Y se quedó tan ancho. Así que, ahora, en ejercicio de mi libertad de expresión, de la mía, sólo te voy a decir una cosita. Breve, que no tengo todo el día para entretenerme con tipejos como tú, con chupasangres sin oficio conocido salvo vivir de esa cosa llamada política que sirve para recojer (más jerga de pueblo) a mentecatos: Blas Infante era un idealista, un señor que murió agarrado a una bandera que sentía como suya, a unos pensamientos integradores, a un sueño al que puso letra, música y hasta colores, pero, mira tú que diferencia más tonta, pensando que eramos parte de un todo llamado España (me permito recordar su Himno), fue esposo, padre, consuelo y justicia para los necesitados, honrado a carta cabal y, todo esto, arriesgando su patrimonio. A ver si dentro de setenta años pueden decir, para que se te entere la familia que te quede como tu has hecho con la de este ser humano, lo mismo de ti, espabilado.