miércoles, 24 de diciembre de 2008

El puente

Han tirado el puente que unía, desde tiempo inmemorial, Castilleja de la Cuesta y Tomares. Lo han dejado caer de noche, pero con luz y taquígrafos, eso sí, pues aunque tarde, la demolición era no necesaria, sino imprescindible y, en esta acción, creo que existe la unanimidad ya que, hemos pasado de tener uno incomodo y peligroso, a dos amplios y, sobre todo, seguros. Seguros para los que pasen, por arriba y por abajo, que ahí, era donde la historia llevaba más urgencia dado que, los incidentes, con el tráfico pesado procedente de Huelva, eran, si no constantes, digamos que habituales. Luego, hemos ganado todos. Los de la zona castillejana y los de la zona tomareña.
Saltar la A-49 es parte primordial de mi existencia pues, como sabrán, habito a caballo entre las dos poblaciones. Llevo haciéndolo -va camino- tres años. En ese tiempo, me ha dado lugar a vivir, si se me permite la expresión, las realidades de ambos pueblos y, ese elemento tan nocivo, dañino si se quiere, para la construcción de un Aljarafe más vivible, la envidia, se me ha curado. De todos modos, quiero aclarar, que tampoco era de los que no podían ver al vecino de la localidad adyacente, aunque, eso sí, siempre sentí que ser de donde soy, era y es, un sello distintivo, un motivo de orgullo, una satisfacción.
Que esté enamorado de Castilleja de la Cuesta, no quita, de todos modos, que no le vea defectos, pues soy crítico con lo que quiero porque, considero, es la única manera de ayudar a mejorar, a crecer y, a fuerza de ser sincero y con todo el dolor de mi alma, actualmente, se vive mejor en Tomares. Alguno de los que aquí me leen, se va a escandalizar e, incluso, me va a tildar de incoherente pero, llegados a este punto, quiero hacer una aclaración: La Castilleja que sueño, no es la que veo y, uno puede haber caído en el amor, pero no en la locura... ni mucho menos en la idiotez. A ver, si poder decir esto, voy a querer menos que los que no le ven defectos, el sitio donde crecí y me hice hombre.
Los motivos por los que hago esta afirmación, personal y por tanto cuestionable, van fundamentados, en la calidad, absolutamente constatable, de todos los servicios que se ponen al alcance del ciudadano. Hay más limpieza en las calles, más presencia policial, una ordenación más racional de la circulación, más parques y mejor conservados, más zonas ganadas al recreo y la diversión, una mejor oferta comercial, gastronómica, cultural, deportiva y educativa. Mayor implicación del vecindario en todas las actividades programadas, mayor deseo de consolidar sus nuevas tradiciones como la Feria o el Carnaval, mayor accesibilidad a la vida municipal con información constante de todas las decisiones, de lo cual es, ejemplo máximo, la retransmisión a través de un canal propio de televisión de todos los eventos, con especial interés en los Plenos.
Lejos queda, en el tiempo, la fortaleza de quien se presentó, como el paradigma de la calidad de vida. Quizás, la causa de este descomunal adelantamiento, habría que buscarla en la idiosincrasia de unos habitantes, que no se han conformado con lo que se les daba y que, como garantes máximos de sus derechos, al asumir obligaciones, en forma de pago de tasas e impuestos, no han transigido con la política del trile y del enchufismo que, desde las Alcaldías de los diferentes partidos que les gobernaron, trataron de imponerles quienes, una vez alcanzaron el bastón de mando, creyeron logrado algo más que el respaldo de unos vecinos que, gracias a ser tan exigentes y poco aplaudidores de sus mandamases, han logrado lo que, algunos, no es que no vean, es que no les interesa ver y, lo que es peor, pretendiendo tapar sus propias incapacidades, confundiendo al personal. En la formula de este éxito, los más importantes han sido ellos, sin distinción de procedencia pues aquí, a nadie se le pidió ni pasaporte, ni certificado de pureza de sangre, ni se lo excluyó, tampoco, por razón de ideología o por la pertenencia a determinada Hermandad. Aquí, lisa y llanamente, se ha seguido la mejor estrategia posible, buscar de entre quienes se ofrecieron, al mejor gestor, prestarle que no darle, las llaves de la finca y, conminar le, a ser trabajador, eficaz y humilde, sin más y cuando lo ha hecho mal o no ha sido honrado, ponerlo, que para eso era un empleado pagado por el público, en la puerta de la calle. ¿Simple, verdad?. A ver porque no lo hacemos en la acera de Ikea.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Veinticinco años de una hazaña

Esta noche, cuando, desde mi butaca de voladizo, del estadio más mágico del maravillosomundo, vea, como dirimen, como litigan, como porfían, por los tres puntos en juego, mi Betis y ese histórico dirigido por un histérico, denominado Athletic de Bilbao, del País Vasco, región de España, mi imaginación, me llevará a un miércoles de hace la friolera, de veinticinco años, y, me atrasará a ese día porque, esa atardecida de invierno, sucedió, acaeció, lo más insólito que vieron mis ojillos de niño. La selección de Miguel Muñoz, la de Santillana, Maceda, Rincón y don Rafael, Gordillo el de las medias caídas, se llevaba por delante, a unos malteses que habían aterrizado en nuestra urbe, pensando que los milagros no existían. El marcador lo conocen de sobra. Las connotaciones históricas y sociales, también. Lo que supuso para nuestro país, ídem. Lo que no saben es lo que significó para mi.
Sé que, esa fecha, todo el mundo recuerda donde estaba. Es un día clave para entender la infancia, la juventud, la madurez de uno. Es, como el día de la Comunión, el de la Boda o el del nacimiento de un hijo. Es un día llave, si me permiten el símil. Yo era un niño de apenas nueve años. Esa semana llovió, se cayó la tapia de la finca de los Maristas y, todos los de mi edad, nos pusimos ciegos de comer naranjas recién pilladas de los árboles, gratis total, ante la desesperación de los Hermanos. La Calle Real era un río que corría desde Monterreyes al Embrujo y, mi amigo Sergio Adorna, inventó un juego que consistía en colocar dos papeles, uno para él y otro, lógicamente, mío, pintados uno en rojo, el de España y otro en blanco, el de Malta, que poníamos en la puerta de su casa, en la cuneta por donde bajaba el agua y que perseguíamos, hasta el cruce de la carretera de Tomares, entonces, donde hoy se encuentra la rotonda de acceso a la población, mientras los arrastraba la corriente. Siempre llegaba primero el papel de los extranjeros y aquello, nos mal traía. Jugamos en el campo de albero de la barriada, dos o tres partidos y, como nadie quería ser de los de la cruz, terminamos por hacer Betis-Sevilla. La noche de marras, nos sentamos, todos en pijama, en un sofá que entonces había en casa, marrón oscuro con rayas color chocolate, que se componía por módulos. Mi padre, mi madre, mi hermana Mari Luz, que no aguantó el choque entero, durmiéndose y, quien escribe. A mi hermana Lorena, en aquellos días, un bebé, la acostaron antes. En el entretiempo, ninguno de los allí presentes pensábamos en lo que, posteriormente, sucedió. Corrijo, ninguno de los allí presentes, ni el resto de ciudadanos de esta bendita nación. Por eso, creo que pasó. Porque así somos los españoles. Imprevisibles, heroicos, quijotescos, inauditos. Por eso y porque nos lo merecíamos. Fueron tiempos de desgracia. Atentados, accidentes aéreos... mucha penuria y, la victoria, fue como cuando sale el Sol luego de una tormenta. Lo más emotivo fue, sin duda, cuando Señor metió el último gol en la portería de Gol Norte. El tresillo salió despedido por todo el salón, mientras nos abrazábamos y los chillidos se escuchaban por todo Castilleja. La explosión de alegría, además, fue compartida en el municipio entero.
Veinticinco años ya, toda una vida. En eso pensaré mientras ruede el balón. En eso, en como corre el reloj, en como hemos cambiado y, en como un partido de fútbol, puede ser el símbolo de la llegada de los buenos tiempos y el pistoletazo de salida para una nueva era.

sábado, 20 de diciembre de 2008

El encargado del bar Laredo

Sucedió en el bar Laredo y, para mi, es el paradigma de que todavía quedan personas para las que, su trabajo y trabajar, son un bien sagrado, algo que hay que mantener a toda costa y para lo que, no basta con ir a hacer todo lo que se puede y lo que te piden, no; trabajar es ir a dejar lo mejor de uno mismo, el total de las capacidades que uno posee, esforzarse hasta el extremo e, intentar que la empresa que a uno le paga, tenga el máximo beneficio del salario que desembolsa por uno y, sobre todas las cosas, la máxima satisfacción por haber elegido nuestra presencia y no otra. Si esa ética, si esa honradez, si esa decencia, la tuviesemos todos y nos aplicásemos, con el mismo esmero con el que pedimos derechos, estoy seguro que, nuestros índices de eficiencia y de productividad, mejorarían y, lo harían tanto que, igual, esto que les voy a contar, no me hubiese sorprendido.
Como les digo, sucedió en el bar Laredo. Fue el pasado sábado y con el sitio, para variar, atestado. En otras circunstancias, el hecho me hubiese tirado para atrás porque no me gustan, especialmente, los espacios masificados pero, el caso es que, desde la barra, me hizo una señal el encargado del local indicándome que, en un rincón de la misma, iba a quedar libre, en breve, un sitio. Y como llovía, le había dado la vuelta a todos los bares del centro y no había estado nunca allí...¡Blanco y en botella!. Total, que me acomodé, me senté en un taburete y descubrí, con entusiasmo, que comer en esa ubicación, iba a ser una buena idea. Mi primera sorpresa fue descomunal. Había espacio. Parece ser que, en la reforma, a alguien se le ocurrió poner algunos centímetros de más para que, aparte de platos, cupiesen también copas, un servilletero, la cestita del pan... y alguna cosilla más. Para colmo, no más estuve colocado, ya tenía al camarero ofreciéndome la carta y tomando nota de la bebida. El resto fue, en la misma línea de eficiencia, disponibilidad y amabilidad. Entenderán que, que le sirvan bien a uno, no es noticia, aunque viendo algunas cosas que uno ha visto y hasta contado aquí, quien sabe, lo mismo, sí. Las viandas, como corresponde a un establecimiento del grupo Robles, sensacionales, por supuesto.
La anécdota, no obstante, vino a los postres, cuando la bulla ha aminorado. El mismo chico que no ha dejado que, una vez he entrado en el local, me pire; el mismo que no pierde de vista ningún aspecto que haga que los clientes allí presentes, sientan la mínima incomodidad; el mismo que, laborando como el que más, se preocupa de vendernos lo mejor de su carta, en lugar de aprovechar el receso, para echar el cigarrito, una charla y, pongan el etcétera que quieran, suelta, para que todos lo escuchásemos, la siguiente frase: "Camarero parado, soy un gasto, pidan me". Y me ha dado por pensar que, esa es la política que hay que seguir en el mundo laboral. Verse como un gasto e intentar, trabajando, que nos vean como una inversión. Hacer que nuestras acciones personales suban en el mercado. Ser más competitivos. Como el encargado del Laredo al que, auguro, una larga carrera profesional, no solo en la hostelería, sino en el sector al que quiera acceder.

martes, 16 de diciembre de 2008

Sobre el Hotel Eme

De verdad, no se como empezar. Estas líneas que leen, son el intento número mil (o dos mil, que se yo) de hablar sobre algo que me va a ser doloroso, porque hay amigos por medio y, sobre todo, porque esta circunstancia, exige sacrificios que hay que realizar, en aras de una mejor convivencia. Eso sí, tengo claro que, el cariño sincero que siento por esas personas, no va a variar un ápice mi manera de conducirme por la vida y, mi honestidad, me pide que cuente mis experiencias. Vaya por delante que, el establecimiento que con el nombre Eme Fusión, sito en la calle Alemanes, de la muy noble, leal y novelera ciudad de Sevilla, no me parece la maravilla que, desde el minuto uno, los modernos de esta plaza, nos intentan vender. Vaya por delante que, hasta el día de la fecha, lo he visitado e, incluso, he disculpado detalles que, en cualquier otro lugar, hubiesen sido más perdonables, pero, ciertamente y, para ser justo, aunque haya profesionales en la nómina de ese sitio, que dignifican mi vida con su amistad, si a un hotel queremos darle la categoría que tanto presumimos que tiene, hay que hacerlo cuidando todos los detalles, no solo los estéticos y, las estrellas que adornan el currículum de la casa, me parecen excesivas para lo que te cobran, desde el instante en que pones tus pies en el zaguán que hace las veces de recepción, porque, cuando uno paga por estar en un cinco estrellas, paga por un trato especial, porque lo traten como si fuese el cliente más importante, por sentirse único. Paga por las experiencias, en suma y, aquí no se cumple el trato pues, la factura, supera con creces lo que te dan. Tengo que aclarar, que mi presencia allí, desde las trece horas, treinta minutos del Sábado, fue consecuencia del regalo maravilloso que una maravillosa pareja, María y Pedro, quiso tener para colmar nuestro respeto y conocimiento, por lo que, en consecuencia, creo que los más estafados fueron ellos, pues pagaron por algo que no es exclusivo, ni de lejos. De todos modos, Familia Gonzalez, muchas gracias, el detalle es lo que cuenta y, para nosotros, los Navarro Rivero, ustedes son, no seis, ni siete estrellas, sino diez... por lo menos.
La primera vez que fui a Eme, fui en una visita guiada por una magnífica Relaciones Públicas que, tras enseñarnos todo lo enseñable e, incidirnos en el carácter elitista, vanguardista y mega-fashion de las instalaciones, concluyó con la degustación de una manzanilla sanluqueña en una copa de champán. Este detalle, habría que consultarlo con un especialista de estos caldos, mi amigo Antonio Barbadillo que, no creo, lo hubiese aprobado. A cada cosa lo que es de cada cosa y, al Cesar lo que es del Cesar, inventar la pólvora, a estas alturas, está algo, repito, algo, complicado, luego, no poner este vino en su recipiente más característico, el catavino, solo puede interpretarse de una de estas formas: O es Moet lo que nos quieren dar y se han quedado cortos de presupuesto, o han abierto de prisa, corriendo más que Usain Bolt y no tienen el menaje completo, o están pretendiendo decirnos que, así, de esa manera, es como, los que tienen estilo, toman el manjar que se cría en la desembocadura del Guadalquivir. Si es la primera opción, triste me parecen los quiero y no puedo. Si es la segunda, la calidad se mide en esos imprescindibles elementos, que deben estar en el ajuar desde antes de abrir las puertas. Pero, si es la tercera, sólo decir -rico refranero, el hispano- que los experimentos... con gaseosa y, las lecciones de glamour, mejor que las de el Vogue.
La segunda vez, fue un almuerzo en su restaurante japonés, con servicio de Ikea, por que, por si no lo saben, la cosa funciona como en la escandinava tienda de mi pueblo. Te cascan en la mesa la lista en el oriental idioma, con un minilápiz y, tú mismo te lo administras, avisando al guaperas que tienen para atenderte, entre peinado y peinado, en las dosis que te apetezca y según estés de puesto en el idioma de los habitantes de Tokio. Tienen, además, lo que se denomina "show cooking" o, en garbanzos y chícharos, un cocinero guisando en el comedor. Dos puntualizaciones: Que el chef no tenga los ojillos rasgados, da que pensar, pues no es lo usual. Que la campana extractora de humos no tire como tiene que tirar, no da más que para reflexionar que las prisas, son malas consejeras. Casualmente, nos acompaña en ese refrigerio un amiguete que se dedica a la construcción y que, afirma, tajantemente, que de singular, el espacio tiene poquito. Cortar y pegar, como en el Windows. Esto de un edificio de Barcelona, este lavabo del Arquitectura y Diseño. Un refrito, vamos. Las copas nos las tomamos en su cafetería, Veinte pasos y, nos llevamos el sorpresón del año. Es el primer garito donde se han propuesto erradicar la fea moda de beber alcohol (ironía on) pues, solo así, se explica que en la carta de bebidas tengan más referencias de aguas que de whiskies. Te puedes tomar una de Nueva Zelanda pero no un Johnnie Walker. El servicio, es de línea cofrade. Lo que te vas a tragar, lo traen hermanos costaleros (ironía on, second time). Eso sí, guapos y guapas, un rato los tipos. En mi época de soltería, me hubiese gustado conocer esa escuela de hostelería.
Tercer intento, tarde de café con pareja amiga con bebé en cochecito. Creí entender que, las setas calefactadas a butano que se ponen en las puertas, se ponen para que, cuando no caben más en el interior y te tienes que sentar en la fría calle, el calorcillo te reconforte. Craso error. Estas estufas, se encienden a capricho del camarero y, las siete de la tarde del mes de Noviembre, según nos comenta el ínclito amigo, no es hora para que tengamos miedo al relente. Otro suceso: tras el café, hay quien gusta de tomar un vasito de un líquido elemento insípido, incoloro y sin olor. H2O, para que nos vayamos entendiendo. Si no lo haces de su celebérrima carta o, lo que es lo mismo, si quieres degustar la famosa especialidad hispalense de grifo, la espera, tiene el obsequio final de que tienes que engullirla en un vaso con los labios de una cualquiera. O eso, os es que también han abierto sin lavavajillas.
Cuarto intento. Paseando, con mi señora esposa, una tarde, aún no muy fría, del otoño de nuestra Híspalis querida, decidimos tapear en su Milagritos. Nos cae la noche en to lo arto, que diría Donmanué, y nos cobijamos en su interior. Parece ser que, el dueño tiene que ser de Bilbao centro. Sólo así se explica, la pertinaz costumbre de mantener la puerta abierta, pese al gélido viento que entra en el recinto. Lo mejor su tapeo. Lo peor, tener que pedírselo a un chico que, de español anda escaso o este cateto, de francés, pero que tiene que ser un crack, sirviendo... en Lyon o en Burdeos, y, por eso, lo habrán traido. Puestos a elegir, me quedo con mi Jesús que está muy, pero que muy, por encima de la media. Sólo él y Rafa, en el gourmet, salvan el tipo. Ellos y mi adorado Antonio, al que queda por delante un trabajo de enanos para poner el servicio a la altura de las expectativas.
He dejado, para el final, lo de mi presencia en sus renombradas habitaciones. Doy datos de la que conozco, la 314. Descripción general: Consta de puerta, no insonorizada, por la que penetran los ruidos del pasillo y de la escalera que te conduce, parece ser, a las suites, donde se sube cantando alborozado por lo que pudimos comprobar, en la tarde del sábado. Tras llamada al mostrador de admisión nos indican que nada pueden hacer. Prosigue con dos camas, orientadas a la citada puerta y a cuyos laterales, asoman dos balcones con cristaleras de climalit, a testar nuevamente en controles de calidad, por su escasa, nula mejor, capacidad de aislamiento. Cualquier intento de hacer que el aire de la habitación caliente, choca con la obstinación de la máquina. Avisamos al servicio de mantenimiento que, manipula de idéntico modo a nosotros los mandos y que, con un termometro digital, constata que la calidez de la estancia es la adecuada... si te has criado en Groenlandia y no en Castilleja de la Cuesta. Nos sugiere que coloquemos a tope la temperatura del termostato y que, una vez caldeada la sala, devolvamos la misma a parametros normales. Actuamos como se nos indica. A las dos de la tarde, situamos el aparato a treinta y dos grados. La abandonamos, al día siguiente, sin haber podido cumplir lo requerido. El cuarto de baño está dividido en dos partes. En el habitáculo, espejo y lavabo. En un reservado, water, bidé y ducha. Esta última, encajada en un rincón y aislada con una puerta de apertura frontal. O eso creiamos hasta que nos duchamos. Cuando el aseo termina, hay más jabón y charcos fuera de la mampara que dentro. Intentamos arreglar el desaguisado colocando toallas en el suelo y avisando a la camarera de piso. Nos asiste, rauda. Seca el piso con una fregona y retira las mismas. Lo malo es que las retira para siempre, sin traer otras nuevas. Tras estos incidentes, decidimos salir a dar un paseito y almorzar. Llueve. Solicitamos un paraguas en la entrada. Nos facilitan uno, (para dos), de publicidad y nos piden a cambio, el número donde estamos alojados. Tienen que ser caros, de... narices, para protegerlos con tanto celo. Si tenemos en cuenta como medida de valor, el precio de un patito de goma que se encuentra en nuestra habitación, diez euros, y medimos por la altura del elemento, lo mismo, lo barato es alojarse y no comprar su publicidad. Volvemos a las tres horas e, ilusos, pretendemos acceder a las instalaciones reservadas a los clientes alojados. En el bar, nos sientan, tras durísimas negociaciones en un mullido sofá donde nos soplan por un gin-tonic y un té, dieciséis euritos. En medio de la charla, hace acto de presencia una relaciones públicas del local y nos indica que, con prontitud, hemos de abandonar el mismo pues se encuentra reservado para un cumpleaños. Lo hacemos, no sin indicar que somos huéspedes. A la tipa el hecho se la sopla. Al ir a pagar, exhibimos la tarjeta de fidelización. El precio sigue inamovible. Luego, ¿a cambio de qué entrega uno sus datos?. No lo sabemos. Decidimos irnos a nuestra casa prestada. Allí pasamos la tarde-noche, acurrucados en la cama e, iluminados con las únicas luces que la habitación posee, las del cabecero. A las dos de la mañana, luego de múltiples intentos de conciliar el sueño, nos vemos obligados a llamar, de nuevo, sí, de nuevo, a los miembros del staff. Una de las salas, abierta al público tres plantas más abajo, es un hervidero. Nos indican que el ruido es el normal y que no desesperemos, queda poco para el cierre. ¡Para ese viaje, no necesitamos alforjas!. A la mañana siguiente, bajamos a desayunar. Buffet, minúsculo. Una máquina muy moderna de café, de esas que andan con pastillas, pan tostado, yogures varios y unos cuantos zumos, así como lo indispensable para afirmar que, bollería, hay. De la prensa ofertada, mejor ni hablar. Diario de Sevilla, El País y Herald Tribune. Punto y final. Máxima categoría en la hotelería sevillana, hoy en día, con un par. Del numerito de la llave de plástico, mejor no hablar. Depositen la en las manos de la recepcionista antes de que se la soliciten sino, el rapapolvo, puede ser de los que hacen época.
Esto es lo que hay, señores y señoras, he querido ser, lo más objetivo posible. El dueño de este negocio es constructor. Construyendo sueños, no es nada hábil, que digamos y, si el Eme Fusión es un sueño o no, del ramo y un lujo, para nuestra bendita provincia, sólo el tiempo lo dirá. A esta hora, lo mismo he perdido algún amigo. Me importa, pero no me quita el idem o, al menos, no más que me lo quitaron hace tres noches que, que se sepa, es a lo que se va a donde fui, a dormir pero no para tener pesadillas, sino, para descansar.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Una historia de amor

Lo malo que tienen las secciones de efemérides, en los diarios, es que destacan, únicamente, los sucesos importantes de la Historia, en general. Por eso a mi, que soy más de andar por casa, me gustan las efemérides, sí, pero las de ese álbum de imágenes, lecturas, escuchas y vivencias, con disco duro ilimitado, que es el corazón. Será por eso, por lo que, esta mañana, en mi cotidiana lectura de prensa -ya saben, en el Horno San Buenaventura de la Calle Real- cuando he buscado en la página correspondiente, no he encontrado lo que pretendía hallar: Quizás, el acontecimiento más importante que ha sucedido desde que nací. Así que, resuelto a que no quedase en el olvido, decidí que habría que dejarlo, por escrito, para que el día de mañana a nadie se le pase lo que sucedió un quince de Diciembre, como este, pero del año de gracia de Nuestro Señor, de dos mil siete, después de Cristo, obviamente. Antes, eso sí, dejen me que les ponga en antecedente.
Más allá de la hora bruja, de un treinta de Mayo de dos mil seis, una insólita conjunción cósmica puso, en el mismo espacio del Universo, al mismo tiempo, a una Princesa y a un plebeyo. La noble dama, se encontraba, en compañía de su séquito, asistiendo a un baile. El plebeyo, en compañía, de otros de su condición. Dicen, que el cometa Halley, pasa una o, tal vez, dos veces por centuria. Será por eso que, pese al abismo que les separaba, nuestros dos protagonistas fueron capaces de buscar la forma de conocerse, expresarse, entenderse y enamorarse. Lo hicieron de manera tal que, su romance, fue sencillo y discreto, serio y apasionado, elegante y espectacular, divertido y romántico. Fueron capaces de superar las adversidades que se les presentaron, integrarse en los entornos contrarios y hacerse querer tanto como se querían ellos.
Con esta previa, entenderán, que lo que se celebró fue una boda pero, eso sí, no una cualquiera, sino La Boda, con mayúsculas. Fue hace trescientos sesenta y seis días. Los mismos que han desfilado en medio de una continua fiesta... y lo que queda. El enlace, como habrán deducido, fue el mio y, con una mujer que es mi delirio, mi devoción, mi vida. Si me siguen asiduamente, sabrán, que esta negra página, es la manera que he encontrado de hacer llegar mi voz al mundo. Nunca, hasta ahora, les he contado que parte de lo que aquí se cuenta, lo inspira un ángel celestial que Dios me envió, para que terminase de ser, plenamente, feliz. Las primeras letras que se escribieron, fueron para ese ser. Recuerden las, si quieren, leyendo ese breve artículo. Pienso lo mismo, aún, y, además, pienso que soy un tipo con suerte, con la inmensa suerte de tener en mi existencia a Pilar. Quería decirlo y, como estoy algo acatarrado, las palabras no salen de mi garganta y, aunque chille por la ventana, no me puede escuchar pues -cosas del destino- está en la otra punta de la piel de toro, lo escribo para que lo sepa todo el cosmos. Que la quiero con todo mi ser. Que daría mi sangre y mi aliento por ella. Que la adoro. Que, simplemente, mi niña, te amo.
Ven como es cierto que, a veces, no les cuentan las verdaderas noticias. Que les decía, hay o no hay efemérides, que no salen más que en sus propios periódicos.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Una mañana en el Pleno

Inocentemente, pensaba que los Plenos de los Ayuntamientos, servían para debatir a cerca de los temas que afectaban, de manera directa, al ciudadano de la circunscripción electoral en cuestión pero, hace algunas mañanas, descubrí, entre otras cosas, que no, al asistir a uno como espectador pues, parece ser, que, si a alguien se le ocurre llevar la propuesta de que prohiban a los americanos mandar más naves tripuladas al espacio, incluso se puede debatir y, para desgracia de Obama and company, lo mismo tienen que dejar de hacerlo, si se aprueba. Imaginen se los titulares en la prensa: El pueblo de Castilleja de la Cuesta (eso es el Pleno allí congregado) termina con la carrera espacial de USA. En fin, sin comentarios, lo que importa es que era mi primera vez y no, precisamente, por falta de oportunidades. Me picaba la curiosidad así que, como otras veces he sido tentado para formar, previo paso por la lista electoral correspondiente, parte del desarrollo del mismo, me decidí a comprobar como encajaría en el engranaje municipal y, el resultado es que me han quedado claras tres cositas.
La primera es, que se nota la importancia de la disciplina de partido que, por si no lo saben, consiste en que, pienses lo que pienses, tu voto es propiedad de un aparato superior que es el que dicta el sentido del mismo. Habrá honrosas excepciones, claro está, pero o bien todos los socialistas y todos los populares (excluyo al único representante de los comunistas por razones obvias) están, absolutamente, de acuerdo en todo lo que se planteó o, ustedes me dirán, porque el final es que, en todos los puntos debatidos, los votos a favor, en contra y abstenciones, fueron idénticos. Hago aquí, dos aclaraciones: El grupo socialista, fue un ejemplo de que cuando se rompe esta teoría, al que manda le quedan dos telediarios, pues no manda. El grupo popular, parece vivir el mismo momento al estar, claramente, dividido en dos mini-grupos que, eso sí, votan lo mismo en todos los temas cumpliendo mi aserto.
La segunda que, ahora que estamos en crisis -según dicen- sería más práctico, que asistiesen solo los portavoces de cada agrupación y votasen las mismas veces que concejales tuviesen así, nos ahorrabámos la presencia pagada del resto de componentes que, por lo que he creído ver, no hablan, solo levantan la mano cuando se les indica y, las más de las veces, están absortos en sus pensamientos y haciendo como que prestan atención a lo que se dice. Piensen que pastón se ahorraba con esto... y si llevásemos la idea al Congreso, al Senado y al Parlamento Autonómico, ya ni les cuento. Entre eso y los tropecientos ¿trabajadores? metidos a dedo, de las diferentes administraciones, empresas públicas y fundaciones varias guardábamos, en la hucha de todos, un dinerillo tela de curioso para, por ejemplo, gastarlo en hacer y arreglar carreteras, colegios, hospitales y centros culturales y deportivos. Lo mismo esto no se puede hacer, claro, ya saben la de estupideces que se me ocurren y que escribo en esta negra página o, lo mismo, no es que no sea una propuesta interesante sino que, entonces, a político se iba a meter Bartolo y, sin manteca que repartir, les iba a votar Rita, su mujer, que además es cantaora.
Finalmente, la tercera cosita que me ha llamado la atención es, la nula asistencia de público a este acto. ¿Será porque no les interesa lo que allí se habla?. Quien sabe, lo mismo, sí y no tienen tiempo o, lo mismo, es que la diez de la mañana no es hora para fomentar la asistencia. Como dice una vecina de toda la vida de mi madre, previo suspiro y con una exclamación tan grande como el Titanic: "¡Que se yo, la vida!".

martes, 2 de diciembre de 2008

Cincuenta años de amor a unos colores

Aquello sería el colmo. Imaginen se la situación: Unos disfrutando de una etapa de bonanza como no se conoció hasta hace poco y, los otros, aguantando estoicamente burlas, mofas, bromas de dudoso gusto, humillación tras humillación, un sufrimiento al que nadie parecía ponerle fin y, sus colores, esos tan hermosos y con tanta carga de sentimiento, los que enseñorean la bandera de una tierra que, como la filosofía de esa gente, tanto sabe de padecer, verde y blanco, blanco como la luz que cae del cielo y verde como la que nunca les tuvo que hablar para que no perdiesen, precisamente, su nombre, la esperanza, pisados, vilipendiados, arrojados a un abismo del que pocos, menos sus fieles, creían que sería capaz de salir.
Y fue tan grande que, para que esos días de fiesta, tan merecida, tan ganada a pulso, tanto tiempo esperada y, por fin, conseguida, para que esos gozosos momentos no se olvidasen, decidieron que iban a darle el homenaje máximo que darse puede a sus dos tesoros, al de toda la vida, a su Betis y, al nuevo, a ese icono que se había hecho mayor en la atardecida de un campo que se inauguraba, el de los que tanto se habían regodeado en el padecimiento ajeno, esos que, en una calle, habían colocado el cadáver de un animal fallecido al pie de un árbol pintado con cal, con una siniestra inscripción: "Cuando el gato suba a la palmera, el Betis será de primera".
No sé si un felino muerto es capaz de trepar, que pienso que no, pero lo que, seguro sé, es que el equipo de Heliópolis subió de Tercera a su sitio, la División de Honor, justo a tiempo de darles una lección a los que, tan rápido, mataron a los, inmortales, genuinos, únicos, representantes del pueblo, por mucho que ahora anden, por ahí, algunos, intentando reescribir lo que no es más que Historia. Ese ocaso de septiembre, sucedió para que, por los siglos de los siglos, quede constancia de que un tal Luis del Sol, Cascajares por su madre, abrió, no un estadio, el Sánchez Pizjúan, sino un tiempo, el de un grupo de locos que se liaron la manta a la cabeza y crearon ese monumento vivo de amor a un escudo, a una leyenda, a un mito, la Peña de Castilleja de la Cuesta del Real Betis Balompié, que, hace pocas fechas, cumplió sus bodas de oro, tan joven como siempre y dispuesta a que la verbena que se inició hace cincuenta años, no se acabe tan pronto como auguraron que iba a hacerlo.
Si miran bien, entre sus paredes, no solo encontraran fotografías de un pasado amarillento. Encontraran, recuerdos de un ayer que vuelve una y otra vez. La mano encallecida del Padrino que viene del campo, donde Meina, donde Las Cantoras, donde el Albajañez te lleva a Valencina, para llevar a ese niño chico a escuchar como Portu, Ríos, Soladrero, Bosch... vencen al Madrid de don Alfredo. Encontraran al Moreno, organizando el autobús del domingo para el partido con el Sabadell. Encontraran a Marquez, al Coca, a Vicente, el del Mataero y a Paquirri, de tertulia. Al Huerterito pronosticando victorias imposibles (y acertando). A Manolo Carmona, leyendo en la biblioteca y, escribiendo, cualquiera de los tomos de esa Historia que está por publicar. Eso es lo que tienen que buscar pero no lo hagan con la vista, haganlo con el corazón, ese que, ininterrumpidamente, lleva latiendo medio siglo, al son de los palillos de Jesús Rajita. Eso es lo que hay, ahí, en esas paredes de la calle Majón o Jesús del Gran Poder. Mucho amor a una escuadra y a un club, mucha buena gente, mucho Manquepierda y mucho Betis.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Los lunes, los martes, los miércoles... y todos los demás días, al sol

Tengo miedo. Tengo miedo de no poder traer dinero a casa un día de estos. Tengo miedo de no poder ganarme la vida como hasta ahora. Tengo miedo de perder mi trabajo. Tengo miedo porque, de donde procedo, la gente no tiene mecanismos para ponerse a cubierto de la tormenta que nos está cayendo. Tengo miedo porque todos acusan, a los de mi clase, de haber querido vivir por encima de sus posibilidades. Tengo miedo de que tengan razón y de que nos esté castigando el sistema por sinvergüenzas, por aprovechados, por oportunistas. Tengo miedo a lo de después. Tengo miedo a la primera mañana sin tener nada que hacer. Tengo miedo a pasar los lunes, los martes... la semana entera al sol porque todo se desmoronó, se hundió, míseramente, bajo nuestros pies y, la sólida construcción en la que habíamos asentado nuestras existencias, simplemente, dejó de existir. Tengo miedo porque veo, a mi alrededor, a otros mejores, irse al charco. Tengo miedo porque no veo que alguien, seriamente, se plantee soluciones con un mínimo de coherencia, para ayudar. Tengo miedo porque, de esto, no va a salir reforzada más que la misma gente que mandaba. Tengo miedo, de esa palabra que tiene seis letras, que son como seis puñales que se están clavando en el corazón de personas honradas. Tengo miedo porque, a mi puerta, ya han empezado a llamar los problemas. Tengo miedo de la crisis.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La victoria, en Copa Davis, como símbolo de la excelencia de un país

He escrito aquí, otras veces, que somos una potencia. Lo triste es que, únicamente, es, deportivamente hablando. No les voy a aburrir con datos que avalen esta teoría. Hoy no. Eso sí, veo necesario hacerles hincapié en hitos de dos deportes, tenis y ciclismo, como estandartes de nuestra única realidad digna de destacar en el concierto mundial, para que vean que, competir con los demás países, no es una cosa que se nos de mal. Es más, se nos da muy bien. Sólo, en el ejercicio que se inició en enero, de este dosmilocho que se nos va y, en tenis, nuestro Rafa Nadal ha vencido en Roland Garros, Wimbledon, JJOO y termina como número uno de la ATP. En todos estos eventos, la representación del globo terráqueo fue amplísima. Hay quien mantiene que es un fenómeno aislado y que tras él, no hay nadie, ni nada. Si así fuese, lo de ayer tiene una importancia bestial, porque se ha logrado sin la presencia del mascarón de proa de esta actividad deportiva, porque se ha logrado en el escenario que eligieron para fastidiarnos y, rodeado de las condiciones ambientales más infernales que vieron los días, por supuesto, provocadas de manera premeditada. A los que piensan que los espectadores de la cosa de la raqueta, son los más educados que existen, en contraposición, claro está, a los del fútbol que -parece ser- son, somos, unos energúmenos, les hago esta observación: Si lo del Polideportivo Mar del Plata pasa en el Monumental de Nuñez donde juega River Plate, en Buenos Aires, los intelectuales tipo Ramoncín, Sánchez-Dragó, etc, etc, nos están dando la brasa otros diez o doce años más. Pero no quiero quedarme con este detalle. Para mi, sólo indica que también sabemos trabajar bajo presión. Es lo más importante de la victoria. Tres Copa Davis, campeonato mundial, por si no lo saben, en ocho años, y, esta, encima, como broche al curso. Lo mejor es que no se ve el fin de esta tiranía.
Lo de la bicicleta es parecido. Giro, Tour y Vuelta, en grandes rondas, o sea, todas las posibles. Oro en los Juegos Olímpicos y el número uno del ranking. Contador, Sastre, Sánchez y Valverde. Más repartido.
Es la realidad de todos los fines de semana pues, raro es el que transcurre, sin que un españolito haga sonar nuestro himno por ahí y sin que digamos, sea cual sea la especialidad: ¿jugamos o se rinden directamente?. Es la única satisfacción que, colectivamente, nos está dando el país. Es la palpable constatación de que cuando nos ponemos, somos punteros. Es la demostración de que sabemos como hay que hacer las cosas y, lo más destacable, sabemos hacerlas. ¡Ay! ¿Por qué no nos pondremos a hacer otras cosas de mayor provecho?.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

La cúpula... de los huevos

Que Miguel Barceló (nada que ver con el ron), haya pintado el techo de una sala de la ONU con semejante esperpento y encima cobrando, tiene huevos.
Que el artista haya tardado más de una tarde en hacerlo, solo puede ser, porque se habrá estado tocando los huevos.
Que si esto en vez de una pintada, es una canción, y el que lo hace, lo hace en la Velá de Santiago de mi pueblo, seguro que se lleva una lluvia de huevos.
Que haya gente que defienda que esto es arte, tiene coco... y huevo.
Que sea esta la imagen que dejemos, para la posteridad, de los artistas actuales, en España, es para partirse... los huevos.
Que el Ministro Moratinos vaya por la calle defendiendo que es barato, por la promoción exterior que de nuestro país hace, sabiendo que en cualquier garito, con la que está cayendo, alguien le puede intentar partir la cara, es de tener dos huevos.
Pero que nos haya costado la pasta (y bien costada), a todos los españoles, como diría Federico Trillo, manda huevos.

sábado, 15 de noviembre de 2008

De José María García a José Ramón de la Morena

Desde mi más tierna infancia, han sido pocas las cosas que me han gustado más que escucharla. Recuerdo, sin dificultad alguna, como cada día, llegada la hora bruja, me iba a la cama, contentísimo, sintonizando Antena 3 radio, en un aparato que también era despertador con una marca curiosísima, Oskar. Era gris, daba la hora en una pantalla frontal con unos números verde chillón que llenaban de luz todo el dormitorio y, tenía un mecanismo que hacía que cada cincuenta y nueve minutos, invariablemente, se apagase. Ahí, en esas vigilias escuchando al comunicador más grande que, dicen, ha dado este país, empecé a hacerme adulto. Descubrí que había un señor que presidía la Federación de Fútbol llamado Pablo, Pablito, Pablete Porta. Me enteré que usaba el coche oficial para pasear al perro y que había árbitros halcones y árbitros palomas. Estuve en el Congreso cuando el 23-F. Algunos de los que acompañaban a este presentador, que no estudió Periodismo, como hasta la saciedad luego nos han repetido como si con eso se deslegitimara su buen ejercer en el oficio, ahora son estrellas mediáticas de las ondas actuales: Alfonso Azuara, Javier Ares, Gaspar Rosety, José Manuel Estrada o Pipi y, por supuesto, José Ramón de la Morena.
José Ramón de la Morena fue su heredero en el liderazgo de las noches hispanas. A mi, como a una generación entera de jóvenes, nos cautivó por su frescura, por el tratamiento divertido que le daba al deporte, por la ausencia de polémicas en las que, las más de las veces, el periodista era protagonista de la noticia, por la pluralidad de temas, por el elenco de colaboradores. Llegó y desde los micrófonos de la SER, se hizo el amo del cotarro, borrando, poco a poco, cualquier recuerdo de aquel al que nos presentó como un dictador de la información, un manipulador, en suma. Butanito -así lo llamaba- fue languideciendo. Primero en la COPE, más tarde en Onda Cero. No fue, con todo, su caída inmediata. Fue suave, solemne, pausada, como sus palabras que, también, eran claras y concisas; como ese saludos cordiales, con el que nos daba la bienvenida a su programa. El nuevo mesías nos colgó de su Larguero prometiéndonos una nueva manera de comunicar, una nueva forma de contar las cosas pero, al poco, terminó por hacer lo mismo que tanto criticaba. En todos los circos se metía. Nada podía suceder sin que el lo mediatizara, lo condicionara: Colocar a sus amiguetes en los clubes. Juzgar si las sanciones eran o no proporcionadas. Mediar en las guerras por los derechos televisivos. Lo intenté en otros puntos con idéntico resultado. Todos querían el trono vacante del rey. Fue tal el hartazgo que llegué a echar de menos a José María García y, ante la falta de independencia en el dial, terminé por no encender el receptor y abandonar mi maravillosa costumbre. Por eso, aún hoy, me pregunto, para un viaje de ninguna parte a ningún sitio, ¿necesitábamos estas alforjas?.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Amanece en la carretera

Ni noche cerrada, ni día abierto. En el entreacto de la mañana que empieza a asomar, el ronco despertar del motor, despierta en mi sensaciones que creía olvidadas. Busco, callejeando por el terruño querido, el duro inicio de mi jornada laboral. La brújula señala el oeste, dirección Onuba. Primero Tomares, luego Castilleja de la Cuesta mirando a Espartinas, partiendo sus costuras mientras atravieso su alma para llegar a Villanueva del Ariscal, tierra de cepas ya vendimiadas, uvas que reposan en madera esperando su pureza, la de los almanaques también. Hace frío y tibios rayos de sol intentan abrirse paso, entre los verdes olivares que, aún escarchados por el relente matutino, esperan, a los últimos héroes, que aún verdean en el alto desde el que se divisa la urbe. Paisaje inmutable de una comarca que, a fuerza de reinventarse a si misma, ya no se conoce cuando se mira la cara en el remanso que, ahora, es el río Pudio. Son los usos, que no las costumbres, de un tiempo que se agota. Caras de una pobreza que cambió de continente para -quien sabe- lo mismo si sigue la cosa así, tener que volver a su primitiva faz, a sus primeras manos, a bañar de sudor la tez morena de aljarafeños de cuna y no de sudamericanos o africanos, hijos de otras como esta, pero no de nuestra madre tierra. Lentamente, una a una, van sacando de entre las retorcidas ramas, las aceitunas. Es el inicio de un parto que, una vez se acumulen, en los macacos, las suficientes olivas, proseguirá, con el traslado al molino de Gines, donde serán prensadas y transformadas, en oro líquido para terminar en cualquier tostada, de cualquier tasca o, a lo mejor, si su viaje es más corto y, simplemente, son machacadas y aviadas, terminar acompañando una cerveza o un mosto, cuando el rocío del alba, ese con el que se marchan carretas a Doñana y empiezan alegres dianas de romerías varias, sea un vago recuerdo y, plenamente, Lorenzo caliente el mediodía.
A lo lejos, aún, diviso Salteras. Gracias a los atascos, el caminar es lento y puedo recrearme, desde el curioso escaparate que es el parabrisas de un autobús, en la bella estampa de unas calles que se encaraman, hasta la torre donde reposan las campanas de la Iglesia. Olivares y el barroco esplendido de su plaza central, quedo en mi espalda. Me dirijo a Valencina de la Concepción, atravesando las inútiles -de momento- vías del ferrocarril cuando pienso que, por este canto sutil a la hermosura de las cosas sencillas que, cada amanecida vivo desde, va para catorce años, quizá quien debería pagar sería yo.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Me da igual

¿Queda claro?. Me importa, bien poco. ¿Que qué?. Pues que va a ser... Quien gane las elecciones a Presidente de los Estados Unidos. Me es indiferente. Que si Obama, que si Mc Cain. ¿Como si que ganase uno u otro fuese a arreglar nuestras vidas? ¿Como si nada más fuese noticia?. Ese es el merito de los yankees. Todo lo que hacen nos lo intentan vender como lo más importante. Lo peor, es que cuela. Y, personalmente, lo que suceda en las próximas horas, me da, completamente, lo mismo. Así que, quisiera pedir, rogar, suplicar, a los sesudos y sagaces expertos en política internacional que, como los sabelotodos de economía, actualmente proliferan que, en la medida de lo posible, se abstengan de hablar de este tejemaneje que ni me va, ni me viene, en mi presencia. Que me duele la cabeza de oír hablar pamplinas. Que si me van a mentar a Mc Cain sea al de las papas congeladas. Que Obama es tan de izquierdas como lo es Fraga. Que las páginas de política internacional no las lee, en el Horno San Buenaventura de la Calle Real, donde desayuno algunos días, nadie, porque si no, entonces, ¿por qué nos damos con los pies en el culo, todos, para pillar el AS, el MARCA, el ESTADIO y EL PAÍS se queda siempre allí, en la esquinita de los aceiteros, con sus análisis tan requetebién hechos, esperando a ver quien le hinca el diente? Pues eso, porque, como a un servidor, esto de las elecciones que algunos quieren que gane el negro y otros el abuelito, se la trae, al fresco, a la mayoría de gente que, lo único que desea, es que siga bajando el gas-oil y, si es posible, el euribor y, me da a mi, que, cuando esto haya acabado, sea quien sea el que venza, la cosa va a seguir igual. Igual de fea, claro está.

domingo, 26 de octubre de 2008

El milagro de cada año

Quizás lo desconozcan pero, cada trescientos sesenta y cinco días, con precisión suiza, sucede un milagro el segundo domingo de este mes, octubre, en un rinconcito del maravillosomundo que tiene una iglesia encalada, un puñado de ventas, el último reducto del olivar aljarafeño, la voz prodigiosa de un cantaor que cuida cabras y unas cuantas haciendas como la de Tilly o la de Torrijos. Un curioso sitio donde, cada vez que buscas en las entrañas de la madre tierra, esta te devuelve los primitivos enterramientos de sus primeros hijos. Un hito en la carretera que une los barrocos de la capital y de la tierra del Conde-Duque, Olivares, y, que se llama, Valencina -antes del Alcor y ahora de la Concepción-. Sucede porque, las gentes de ese pueblo, que es mitad mío por herencia materna, lo quieren como lo más suyo, lo miman con devoción, lo disfrutan con fervor y lo difunden a los vientos que, en estos lares, mayormente, entran por la vieja Onuba, dejando, las más de las veces, una lluvia que no amedranta a los lugareños. Sucede porque, así lo quiso Dios, lo provocó una gallina hace tanto, que la memoria de lo acaecido no se tomaba en escrito papiro, sino de voz en voz, pasada de padres a vástagos, como un sonoro secreto que todos conocían y que ni siquiera había obligación de guardar. A mi me la legó mi madre, de tal guisa:
Dicen, que en el lugar donde, lunas atrás, habitó un señor muy principal, un buen día, mientras se entregaban a las labores propias de la labranza, el sobresalto de un terrible estruendo, asustó a los labriegos. Lo que sonó no fue sino el roto de un muro que se desconchaba y que caía con estrépito. Mas, como no había ninguno cercano, el misterio se apoderó de sus pensamientos. ¿Dónde habría sido?. Intrigados, campesinos y campesinas, se lanzaron a la búsqueda del origen del ruido para reparar el mal causado, vete tú a saber por qué. Miraron en el corral del cortijo, en los establos, en las estancias donde guardaban el grano, así, hasta que sólo quedó un lugar donde mirar, en la casa. Entraron en el patio y, junto al brocal del pozo, hayaron agua en un charco, en el suelo. Agua, y una gallina que piaba, cadenciosa y rítmicamente. Entonces, lo que vieron les pasmó hasta un punto, que entendieron que sus vidas y las de sus hijos, y las de los hijos de sus hijos, acababan de cambiar para siempre. En un vano, tras la citada oquedad, terminaban de precipitarse, salpicando, los escombros de una pared que, por el picoteo del ave, se había partido y, tras ella, polvorienta, se asomaba la mirada de un Cristo amarrado a una columna. Habían encontrado una imagen oculta siglos antes por temerosos fieles, para evitar su destrucción por los musulmanes. Al poco, toda la villa contigua a la finca, se plantó ante el Santo y fue, por esto, que, el noble, viendo la piadosa reacción de la chusma, dictaminó, que pese a ser hallada en su propiedad, esta sería de todos los valencineros. Desde entonces, al Marqués de Casamendara se lo conoce como de Torrijos, conmemorándose el milagro y, digo milagro, porque llueva, truene, ventee, relampaguee o huracanee, haya guerra, haya crisis o no, los romeros de esta pequeña población, indefectiblemente, al alba, se ponen en camino para rezar, arrodillados, en la minúscula ermita que se construyó para cobijar, al Señor, en una Romería donde, como en todas, lo pagano se confunde con lo religioso. Lo que no se confunde, ni mengua, es la pasión con la que se vive y la hospitalidad con la que te reciben. Si no me creen, hagan la prueba y pasen se, un año de estos.

martes, 21 de octubre de 2008

Ángel Villar

El caso del Presidente de la R.F.E.F. es digno de estudio: Si como futbolista, los dos hitos que sacan su carrera de la mediocridad son, por este orden, una sonora galleta propinada a uno de los cuatro grandes de la Historia, Johann Cruyff y, una intervención estelar, en la Final de Copa del setenta y siete donde, gracias a su puntería, el Betis, mi Betis, fue Campeón, al darle al portero -un tal Esnaola- un balonazo, en su lanzamiento desde el punto de penalty, pese a lo que se movió el cancerbero heliopolitano, intentando no recibirlo, como federativo, sus méritos son mayores. Llegó para no irse, después de sustituir, en la Presidencia del Fútbol patrio, a Roca (no confundir con el de Marbella) quien, a su vez, sustituyó a Pablo, Pablito, Pablete Porta, con una papeleta tremenda: Quienes le precedieron fueron famosos por lo calamitoso de su gestión. Superarles era prácticamente imposible. Menos para él. Los líos cada vez que hay elecciones son tremendos. Las manipulaciones para perpetuarse en el sillón, terribles. Las cuentas no las cuadran ni Solbes, ni Pizarro, ni Botín. Las competiciones presentan un tufo de favoritismo sospechoso, según el sentido del voto del club en cuestión. La Ciudad Deportiva ha terminado en los Tribunales por lo oscuro de su adjudicación y construcción. Ha hecho que ocupar cargos de relevancia en ámbitos internacionales, sea un perjuicio, en vez de un beneficio en arbitrajes e influencias. . . En fin, dirán ustedes, a que viene esto hoy. Viene a que, como llegan algunos tan alto, es un enigma que me atormenta, sobre todo, si quienes lo hacen no presentan méritos aparentes y si, por el camino, queda gente más preparada. Viene a que, por si lo han olvidado, a esta organización la mantiene, en gran parte, el Consejo Superior de Deportes, con unos presupuestos que se nutren de los generales del Estado o sea, de nuestra pasta, de la de todos y, la verdad, visto lo visto, no tiene mucho sentido, que continúe administrando dicho dinero un sujeto que, el día que tiene que justificar su sueldo, el día que atacan a nuestro país desde el sillón contiguo al suyo en UEFA, se quede calladito. Así que, ustedes dirán, este caballero ¿es un inútil redoma do o es el más listo del orbe y se está quedando con el pueblo? y, si es un inútil, ¿por qué sigue ahí con la complacencia del Ministerio y de la Secretaría de Estado para el Deporte, si nos cuesta un potosí de los impuestos? ¿O es que los inútiles están en el otro lado?. Lo mismo, limpiando de incapaces los cargos relevantes de este y otros mundos parecidos, nos ahorrabamos un taco que, con la que está cayendo, nos venía de perlas para tapar otros agujerillos. ¿O no?.

martes, 14 de octubre de 2008

El espíritu de San Fernando

Hoy, me voy a auto censurar, porque, si escribo lo que realmente pienso, me cierran el chiringuito. Por eso, no voy a poner aquí, lo que me parece que es, el gordo que preside la UEFA, un gabacho, que cualquier noche de estas, aparece muerto en la cama luego de un brutal atracón de paté. Ni tampoco, lo que opino de las declaraciones del impresentable, del mismo organismo, que ha acusado a la Policía española, de generar un conflicto en un estadio por intervenir, a petición de la autoridad competente de la citada Federación de federaciones, para retirar una pancarta de claros tintes xenófobos. Ni siquiera, para catalogar lo que significa, que los ingleses, no quieran jugar en el único lugar del mundo donde reposan nueve Copas de Europa, por considerar, que es un sitio donde habita el racismo ya que, una vez hace una eternidad, silbaron a dos jugadores negros de su combinado nacional, ese, que representa -mira tu por donde- a una nación que, hace también una pila de años, dejo a un niño de Castilleja de la Cuesta y a su Padre, por aquel entonces taxista de Valencina, apesadumbrados, indignados, tristes y pensativos, cuando vieron como ASESINABAN, a unos pobres infelices italianos, por cometer el delito, de ir a estar con su equipo, la Juventus de Turín, mientras jugaba la final de la Champions en Heysel, campo del pueblo de Bruselas, contra los súbditos de su Graciosa (y gran aficionada al gin-tonic) Majestad, los hooligans del Liverpool. Hoy, no. Me voy a guardar mis pensamientos en lo más profundo de mi ser. Lo voy a hacer, mientras invoco el espíritu de San Fernando, en Cádiz, cuna de nuestra Constitución original, la de 1812, y, donde pasé una bonita etapa de mi vida. Hasta ahí, llegaron una vez, ciertos hijos de la gran puta, imponiendo un trapo tricolor como nuevo símbolo de Libertad, para un país, este, que supo meterles su arrogancia y bravuconería por... donde les cupo, eso sí, como a artistas, a este terruño donde nacieron Goya, Velazquez, Manuel de Falla, Plácido Domingo, Raúl, Gento y así, un eterno etcétera, no le gana nadie, lo hicieron a ritmo de pasodoble y mientras se hacían las señoras, en un tocador con peine de plata, tirabuzones y es que, la verdad, a estas alturas de la película, determinadas lecciones de democracia, respeto y tolerancia, valen muy poquito, si quienes te las dan son anglosajones y franceses.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Sucedió en un cerro

Aquella noche, Terión comprendió que no era un muchacho cualquiera. Muerto su padre, el célebre rey de los tartesios, Argantonio, las joyas de la corona lucían esplendorosas sobre su cuerpo. Habían sido días terribles. La hambruna les amenazó por culpa de la codicia de los otrora amigos. No había habido posibilidad alguna de solución dialogada, y, la guerra sobrevenida, consecuencia de los reiterados incumplimientos de los comerciantes fenicios, había terminado con su familia y con la práctica totalidad de un pueblo, el suyo, cuyos restos dormitaban ocultos en los frondosos bosques de alerces, que ocupaban el perímetro de lo que con el tiempo, sería El Aljarafe. Había decidido atacar y lo haría valiéndose de la sorpresa que supondría caer sobre el enemigo de noche, mientras descansaban de la fatigosa batalla que estos daban por definitiva. Pero antes tenía que tomar una grave decisión. No era común que el monarca batallase con el ajuar puesto. Lo habitual era que las insignias quedasen custodiadas por las mujeres de la realeza. Mas allí no quedaba ninguna. Terión se arrodilló para orar a los dioses y, tomando un cántaro de barro de los que los soldados llevaban para mitigar la sed en la marcha, introdujo las medallas, brazaletes y colgantes que, posteriormente, enterró en una oquedad del terreno, donde esperarían la vuelta de su legítimo propietario. La oscuridad del campo guardó su secreto. Volvió sobre sus pasos y arengó a su minúsculo ejercito. Cayeron al poco sobre sus adversarios para, al amanecer, festejar la derrota de los mismos. Pero él nunca volvió. Una flecha le quitó la vida y, con ella, la posibilidad de desvelar el emplazamiento del refinado tesoro. El tiempo pasó, su civilización se extinguió y, el secreto, se adueñó de lo que terminó siendo mitología. Hasta que el treinta de septiembre de mil novecientos cincuenta y ocho, Alfonso Hinojos del Pino, albañil, ocupado de la construcción de un Club de Tiro de Pichón en una colina, que sirve de linde a los pueblos de Castilleja de la Cuesta y Camas, picó en el suelo y fue a dar con una vieja vasija que contenía lo que, una vez puesto al Sol, se exhibe en el Museo Arqueológico Provincial como Tesoro del Carambolo. Mañana, pues, hará cincuenta años de tan espectacular descubrimiento y, para que la patina de la memoria no se llene de polvo y olvido, pongo por escrito este relato que, de niño y con palabras parecidas, escuché contar a mi abuela, entusiasmado, ensimismado, deseoso de tener un pico y una pala para cavar y buscar, nuevas e irrefutables pruebas de lo imposible, de lo que sucedió en un cerro, mucho antes de que el reló de la Historia, se pusiese en hora.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Robin Goldstein

Ya saben cual es mi opinión sobre la gastronomía. Saben que soy completamente autónomo a la hora de elegir mesa, mantel, botella y copa. Me gusta lo bueno, como a todo hijo de vecino. He comido en alguno de los templos gastronómicos de este país -España, creo que se llama-. En algunos, he pagado con gusto. En otros no. Hay garitos que son una delicia y presuntos santuarios, donde la pamplina pretende tapar el hecho de que lo que te dan, es corrientito. Por eso estoy con este tipo, con Robin Goldstein, un señor que se ha propuesto derribar todos los mitos culinarios. Los mitos y los prejuicios. Su empeño es devolver al consumidor el criterio para decidir que es bueno y que es malo, en comida y, especialmente, en la cata de vinos. Robin no es un cualquiera. Este estadounidense ha viajado por casi todo el mundo y tiene publicadas más de treinta guías de viajes y cuatro monográficos sobre los restaurantes de su nación. Se graduó en Filosofía en la Universidad de Harvard e hizo un doctorado en derecho en Yale. Es el fundador y editor de las famosas Fearless Critic, unas publicaciones de crítica gastronómica independiente, donde animan al personal, a ser severos, con el que intente cobrar a precio de entrecot lo que no es ni filetito. Vamos, que no es el chofer que lleva a los niños al colegio en mi pueblo. Vive de esto y sabe de lo que habla y escribe.
Hay muchos modos, y muchos campos, donde convertirse en un artista aunque, personalmente, tengo debilidad por los que lo son en desmontar patrañas, en cargarse inventos con los que, el espabilado de turno, pretende ponerse las botas. Ya saben, el que roba a un ladrón... Por eso, este nota, es un artista. Porque no me digan que no hay que tener arte para inventarse un negocio, ponerlo en un sitio inexistente, hacerle una carta y otra de vinos, meter en esta última lo que peorcito ha puesto alguien y, finalmente, lograr que, para el mismo, sea considerado premio a la excelencia. Lo ha hecho con su L´Osteria L´Intrepido de Milán. Se lo ha hecho a Wine Spectator. Lo peor es que, en vez de callarse y tragarsela, los chicos de la revista se han justificado señalando, que ellos no visitan, personalmente, cada sitio que se presenta a concurso. ¡Toma ya!. Entonces, queridos mios, ¿podéis contarnos como coño sabéis que es excelente?. ¿Tenéis telepatía?, ¿sois videntes?... o ¿sobornables?.
¡Osú, osú, osú!, sirva este caso, traido a la negra página de mi maravillosomundo, como prueba irrefutable de que, ni hay gurús, ni nadie tiene la capacidad de decidir por ti, por mi, por nosotros. Intentemos ser como Robin y, pensar, que a estos, que tan alegremente te recomiendan desde sus cómodas poltronas, algunas veces -no digo todas- los mueve el interés económico. Intentemos ser críticos con lo que pagamos, sobre todo si es caro y, llegados a este caso, pensemos si lo que, como consumidores supuestamente libres y no condicionados, nos quieren cobrar, tiene ese valor y de que, en el precio final, no están cobrando lo que en un sobrecito, hay que meterle a unos simples vendeburras.

sábado, 27 de septiembre de 2008

De Madonna a Amaral

Anoche actuó Amaral en el Auditorio Rocío Jurado de la Isla de la Cartuja. No hubo lleno, como se esperaba. No lo hubo porque, socialmente, no es lo mismo ir a ver a la ambición rubia que a la maña y, esto es así, nos pongamos como nos pongamos. No hay otros argumentos. La española canta mejor que la norteamericana. Las entradas eran más baratas, muchísimo más baratas. Era viernes noche y no martes. El horario y el posterior, en infinidad de casos, día de descanso invitaban a asistir. El espectáculo se celebraba en un lugar más céntrico, mejor comunicado, más accesible... si quieren, sigo. Luego, en conclusión, colectivamente hablando, esta ciudadanía es novelera. Pretendemos hacer ver que asistir al show de la provocadora cincuentona es ir a un evento único, y, puede que lo sea pero, como las exposiciones del Museo y yo pregunto: ¿Cuantos fueron a ver la itinerante de Sorolla, por ejemplo?. Nos justificamos con estupideces tales como que, cuando, en nuestra vida, vamos a tener la ocasión de estar tan cerca de una estrella del Pop mundial, cuando, The Corrs, vinieron años atrás y, a la hora de saludar, podían haberle dado la mano a los asistentes. Pedimos que haya más exposiciones, más teatro, más música, y, mensualmente, se programan decenas de eventos culturales para que no asistamos a casi ninguno. Si, en esta Sevilla, el personal se aficionase a ir al Lope de Vega, con regularidad, al Maestranza, con asiduidad, a la Imperdible, a la Sala Cero, al teatro de Távora, en el Cerro y, demandase más actos de este tipo, es cuando tendrían sentido los multitudinarios, que son las migajas, esporádicas, de un gran negocio. Tenemos una Bienal y un Festival de Cine internacional y, son minoritarios, mientras, en San Sebastian y en Vitoria, de parecidos eventos, han hecho una autentica demostración de revitalización de la vida cultural y, además, una manera de que mucha gente se gane la vida. Así que, perdón, pero seguiré pensando lo mismo. Seguiré pensando aquello de que la gente es, de donde va Vicente, y tal, y tal.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Un domingo ilusionante

Lo dijo mi cuñado Antonio, un tío tocado por la gracia de Dios, para el juego del 1X2: "Prefiero que me toque, como esta vez, con toda mi familia y la gente que me importa, a, como la anterior, solo". Y, saben que les digo, que es una verdad tan grande como un autobús de dos plantas. Así que, por eso, estoy feliz más allá de que lo que enganchamos, que es poco al tener que repartir con ciento setenta y tantos. Porque lo bonito de la tarde-noche de ayer no fue que acertáramos la quiniela entera. No. Lo bonito fue estar reunidos en Espartinas, sufriendo, riendo, llorando algunos e imaginando que agujerillo taparíamos. Gastando lo que iba a venir, gracias a un equipo odiado. Lo bonito fue gozar, ilusionarse. Sentirse importantes, en el centro del mundo, por un instante. Lo bonito fue la explosión espontánea de camaradería, de hermandad, de abrazos entre desconocidos, sintiéndolos tuyos. Lo bonito fue sentir que la suerte caía del cielo a unos cuantos parias. Lo bonito fue cenar como millonarios futuros... Y, si luego, nada salio tal como deseamos, pues... otra vez será. Al fin y al cabo, ¿no somos ricos -ya- teniendonos los unos a los otros?.

martes, 16 de septiembre de 2008

Madonna

Hoy canta Madonna en el Estadio ¿Olímpico? de Sevilla. Si en lugar de hacerlo en nuestra ciudad, lo hiciese en -un poné- Córdoba, me atrevo a asegurarles que la legión de seguidores que -parece ser- tiene y que asistirán al concierto, no haría lo más mínimo por hallarse, en ese sitio, a esa hora. Es lo que, otras veces, les he comentado de la novelería, de una parte de los habitantes de esta urbe del Sur. Esos señores y señoras que tienen, como misión fundamental en su existencia, estar. Estar en la inauguración del Mundial de Atletismo. Estar en la final de la Copa Davis. Estar en el balcón de la calle tal, al paso de la cofradía. Estar en la Maestranza cuando torea Fran. Estar, con su traje azul, encorbatados con un nudo más gordo que un puño, en la caseta del constructor que paga todo y al que, "endespué", describirán como nuevo rico en la tertulia del ático del coleguita. Estar. Estar como deporte, necesidad y obligación. Estar, que si no, no eres nadie y, el que se mueve, no sale en la foto. La ambición rubia ha triunfado como lo hizo la única hija separada de los Reyes. Ha venido al sitio idóneo para salir aclamada por nuestros aplaudidores profesionales. Ha venido a la ciudad de los figurones, aunque sea a doce o a veinte talegos, que más da. Con la que está cayendo. ¿Crisis?. ¡Venga ya!.
Menos Madonnas, menos politos con la vespa serigrafiada en la espalda y más pensar, como colectivo, en lo que realmente nos beneficie y nos proyecte como capital moderna y apetecible. Que... cada vez que hacen falta unos borregos, aunque sea para jalear a una vieja que canta lo mismo que la Tamara vasca, se acuerdan de nosotros. Que... cuando se rifen las papeletas para regalar una empresa de esas, con sus dos o tres mil y pico puestos de trabajo, o un taco enorme de billetes para hacer carreteras, hospitales y colegios, hayamos todos comprado. ¿Madonnear?. Mamonear. Ese, es el problema.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El atasco

He dejado pasar una semana... Y el cabreo, es idéntico. No estoy cabreado por el hecho de, repetidamente, quedarme atascado cuando subo o bajo a mi pueblo. No. Estoy cabreado, indignado, aburrido y, así, mil calificativos más, por las excusas que, a continuación y por orden , ponen, la dirección de ese comercio, donde te venden unos muebles en paquete plano que se montan todos con la misma llavecita, la Alcaldía, los responsables de Tráfico en la zona, entes supra municipales como Mancomunidad, Diputación o Junta de Andalucía y, finalmente, el mismísimo Ministerio de Fomento del Gobierno de esta nación, a la que, perdonenme, voy a llamar España.
Pensáis que somos idiotas. Pensáis que no tenemos memoria. Pensáis que no recordamos que, eso mismo, es lo que hicisteis la vez anterior (y la otra y la otra y la otra...). Tan borregos nos suponéis. Dejaos de hablar y actuar de una... santa vez. Hacedlo, porque un día de estos, vamos a tener una desgracia y lo vais a tener en vuestra conciencia toda la existencia. Pensad que los que están atascados no son vuestros enemigos, los ciudadanos, sino vuestros jefes, los que os pagan esos generosos sueldos que vosotros mismos os ponéis y que nadie os dice si son altos o bajos y, por favor, a ver si la próxima vez, si no lo arregláis antes, no os entretenéis en echar balones fuera y en buscar culpables lejos.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Aviso a navegantes

Sirvan estas líneas de aviso. ¿Por qué? Porque os estoy viendo venir. Porque, en cuanto un dominguito se levante con un pelín de más pelusa de la cuenta, os va a dar por pensar que sí, que ya empezaron los gloriosos días de "ruta del mosto" y vais a cojer el coche, y vais a atascaros en la carretera para nada, y vais a beber un vinito que sí, que es blanco, que lo venden en las mismas tascas donde estáis metidos todo el resto del invierno, pero que no, que no es mosto. ¿Como? Sí, como escucháis. No es mosto. ¿Y eso? Muy simple. Vereis.
Ayer, siete de septiembre, como desde hace cincuenta y cinco años se viene haciendo, en la Fiesta de la Vendimia de Villanueva del Ariscal, se pisó la uva. Antonio Borrego, Capataz mayor, treinta y seis años entre las cepas, apartó los bosquejos y sacó la primera jarra de la tina que los capataces infantiles habían, previamente, pisado. La misma se presentó al Patrón, San Ginés y fue bendecida por el cura-párroco de este bendito rincón del Aljarafe profundo. Luego, enmedio de un silencio reverencial, anunció la buena nueva, la cifra de grados del mosto, once con setenta y cinco. En frío, la cifra es buenísima. Tiene una buena graduación. Puede (y lo va a hacer) subir a los doce en los lagares, por el trasiego. Ahora bien, esto pisado, únicamente, es zumo de uva garrida. Tendrá que fermentar el azúcar, durante sesenta días, al menos, para convertirse en alcohol: Luego, siete del nueve y sesenta...¡Um!... A mi, me sale siete del once y, en esta maravillosa comarca, tenemos un dicho: "Para San Andrés, vino o vinagre es" por lo que, para curarse en salud, la mejor fecha es la Pureza, ocho del doce. Así que, ya sabéis, no correr con los carros para arriba y dejarnos trabajar tranquilos. No atascar las veredas, sendas y caminos. Y, si lo hacéis, no bajéis, ufanos y sonrientes, comentando que, ya, habéis probado el mosto y que, el de este año, está fantástico. Ser un poquito menos espabilados y pensar que, tontos, quedan ya, en pocos sitios y, el tocomocho, se lo siguen haciendo a los incautos. No os estoy diciendo que no vayáis a los garitos de la ruta, no. Sólo os digo que, con una cervecita, se come igual de bien, que cada cosa tiene su momento y que, el momento del elixir de los catetos, todavía no ha llegado. Paciencia. ¡Si es que tiene uno que estar en todo!.

martes, 2 de septiembre de 2008

Tanta gloria obtengas como paz dejas

Hoy, hemos amanecido en la capital de mi maravillosomundo, Castilleja de la Cuesta, con la fabulosa noticia de que, Carmen Tovar, que era Alcaldesa -de la parte del pueblo que la votaba, claro está- ha decidido abandonarnos para ir a alcanzar objetivos mayores. Sin duda, sus enormes méritos, magnífica gestión y amabilidad en el trato, han posibilitado tan merecido ascenso y, por eso, el resto del equipo de gobierno, está triste y apesadumbrado, lloroso, en suma. Pasa la vara de mando a su segundo, en un gesto idéntico al que la alzó al cargo más importante que hay en el planeta (por lo menos para mi). Desde aquí, "el escorado al lado equivocado", te desea que alcances el éxito que te mereces. Que tengas la suerte de que, quienes tienen que favorecer la tuya, te ayuden como me ayudaste tu a mi. Que tus iniciativas sean tan elogiadas como elogiaste tu las mías. Que los que te importen de verás, sean tan bien tratados como trataste tu a los que me importaban a mi. Que te ayuden a seguir ganándote la vida, como hiciste tu conmigo. Que tus anhelos más íntimos, sean tan apoyados como lo fueron los míos. Que tus esperanzas por hacer... lo que sea, más justo, más accesible, más de todos y, para todos, sean tan aclamadas como me sucedió a mi con tu ayuda. Aquí me tienes como te tuve yo. Deseando hacer algo por ti. Te he estado esperando, con paciencia infinita, solo, viendo como, poco a poco, han ido desapareciendo todos de tu lado, todos los primos y primas (del Zumosol), todos los sirvientes de tus dulces sueños, todos los guardaespaldas uniformados. ¡Ingratos!. Pienso en ellos a todas horas como, imagino, tu estarás haciendo y, me desvela, igual que a ti, su porvenir. No te preocupes, entre todos sabremos que hacer para que estén tan cómodos y felices, como estuvimos los demás contigo. Adiós, nos veremos como nos veíamos antes de ser quien eras, por las mismas calles, las mismas plazas, los mismos bares (espero que no las mismas veces, que eran pocas, como sabes y, no por ausencia mía, precisamente). Es lo bueno que tiene no cambiar y seguir siendo uno mismo.

lunes, 25 de agosto de 2008

Yo, lo vi

Como los viejos aficionados taurinos, cuando pasen veinte años, podré decirlo a quien me quiera escuchar. Será el recuerdo mágico de esas épicas corridas, de las que sólo quedan testimonios orales aunque, No-Do, tele en blanco y negro y, prensa amarillenta, den fe de que no son locuras inventadas de abuelo chocheante. Mis pruebas serán el -puede que- vetusto Internet, las imágenes digitales de un coloreado cubo pequinés y, este negro recorte, porque, la frase de El Principito, de Saint-Exúpery, "me pregunto si las estrellas están escondidas a fin de que cada uno pueda encontrar la suya algún día", le ha venido, como anillo al dedo, a un norteamericano cuyo nombre es Michael Phelps, que ha hecho lo más grande -y mira que llevo vistas cosas- que estos oscuros ojos, de moreno de Castilleja, han visto deportivamente hablando. Sus astros permanecían en el historial olímpico, desde el año de gracia de mil novecientos setenta y dos. Los había puesto en el firmamento un compatriota suyo, un tal Mark Spitz. Refulgían, como el oro... de sus siete doradas medallas. De Munich, al cielo, que diría un castizo. Pero un delfín de Baltimore, anhelaba alcanzar la gloria de ser el más laureado en los mismos Juegos. Ocho preseas, ocho... Anunciaban los carteles de esta corrida de Pekín y, en el coso del Cubo, el milagro sucedió. Una tras otra, las piezas iban cayendo y el run run de que era posible, empezó a recorrer el planeta, de Sidney a Barcelona, de Londres a Buenos Aires. Hasta que, finalmente, el hito se consumó y, ahora, impresionados, conmovidos, extasiados, ante la espectacularidad de lo conseguido por el más victorioso de los olímpicos de la Historia, sólo nos queda decir una frase tan manida como cierta: Yo, lo vi.

lunes, 18 de agosto de 2008

La historia de los verdaderos Reyes de la brasa

Esta tarde, "El Carpa", me ha llamado por teléfono. Quería una pala de padel y, para mi, los deseos de ese tipo, son órdenes. Así que, mientras pensaba donde la tenía guardada, me ha dado por recordar y, casi sin esfuerzo, me han venido a la cabeza mil historias que me sucedieron con él y, me he dado cuenta, que este "personaje" se merecía su minuto de gloria en mi maravillosomundo. La idea, no le va a cojer por sorpresa. Lástima, porque a individuos como este, nada les pilla desprevenidos. Se las saben todas y, si no, tienen la capacidad de hacerte ver que ese cuento, ya lo conocían. No estoy diciendo que mi hermano brasero sea un enterado, ni mucho menos: simplemente, digo que está curtido, que es listo, que tiene memoria... y, estrella. Los tíos como este, son seres que se te van metiendo, poco a poco, primero en la piel, luego en el alma, porque tienen magnetismo, porque son especiales.
Contar como Copito conoció al canoso (Sí, Copito soy yo), es complicado. Más que nada porque no me acuerdo. Luego llamaremos equis a esta incógnita. De todos modos, el dato es irrelevante. Contar como Copito descubrió que, con el dueño del Xsara más currado de todos los que Citroën vendió, tenía amigo para toda la vida, es más sencillo.
Verán, hace algunos años, ciertos señores -los más selectos de la noche aljarafeña- vinieron a coincidir, por uno de esos curiosos choques cósmicos, en el más mágico experimento sociológico que haya sucedido en este país. Uno, por soltero resentido. Otro, por soltero convencido. Finalmente, otro más, por soltero forzoso. Dos chicas, también, pero, el sendero de estas, tomó un derrotero, del todo diferente. No, no les hablo de Gran Hermano: les hablo del Camino de Santiago. Allí, en aquellos seis días de fatigoso peregrinar, de horas y horas de laborioso andar, las conversaciones entre dos de estos, les hicieron intimar y, como aún tenían más días de vacaciones, empezaron una juerga que duró... -iba a decir meses pero mejor, escribiré- años-.
Fueron noches y noches de fiesta. Fines de semana que empezaban un miércoles y terminaban un domingo. No hubo garito que no pisásemos ni aquí, ni en muchas partes de España. La costa gaditana, la granadina, la Brava, el Algarve portugués. Aclararé, porque creo que este texto -lo mismo lo enmarcan y todo- lo puede leer algún malpensado, que jamás hubo en nuestra hermandad ni alcohol, ni drogas. La sanidad fue norma, quizá, porque ese doping, no lo necesitamos. Eramos bufones pagados de nuestra propia presencia, risas y diversión. Al cabo, incluso, se unieron otros hermanos: Ángelito, Diego, Pepe, a veces, Francis... Pero, con ninguno, existió la unión que con mi hermano Fran Pérez y, esa extraña pareja, duró, hasta que, una noche, cierta rubia de los Remedios, se cruzó delante del salpicadero de mi autobús, me dio el alto y... mandó parar.
Dicen que lo que sucedió entre braseros -así nos llamábamos- quedará siempre. Dicen que ni Bilindo, ni Lousiana, ni Caramelo han vuelto a ser iguales, a aquellos felices días. Dicen que, muchas lunas después, cuando se reunen con sus mujeres y, se ponen a enumerar, se les ve un brillo cómplice en la mirada. Dicen que, la corona de Rey de la Brasa, quedó desocupada y que, la noche, ahora es una República de borrachos dañinos y repelentes...
Lo que nadie dice, ni dijo, ni dirá, es, que aquellos dos búhos, que no pegaban ni con cola, cumplieron el sueño que perseguían secretamente: El sueño de poder retirarse de la edad crápula, a contar batallitas de abuelo cebolleta, junto a una Reina, pero de las de verdad.
Dedicado a Pilar y a Rocío.
Gracias por mantener, fomentar, estimular y conservar NUESTRA AMISTAD.
Te quiero, hermano bra. Aunque eso tú, ya lo sabías, como no.

Matrimonio, divorcio, familia y educación

Extracto, aquí, algunas partes de la magnífica entrevista que Berta González de Vega, realiza en El Mundo ayer. El entrevistado es José Manuel Aguilar, "psicólogo y escritor divulgativo que se ha convertido en el defensor más conocido de la custodia compartida en los casos de divorcio".

"En España hay una cultura machista en mujeres y en hombres".

"Los hijos en España son una propiedad y los progenitores son los gestores de los tiempos de sus hijos".

"En Francia fueron las socialistas feministas las que lucharon la ley de custodia compartida, que allí, como en Bélgica, por defecto es la primera opción a no ser que uno de los dos progenitores no quiera".

"Aquí la reforma iba a recogerla y, de hecho, hay una contradicción en la ley, porque se condiciona la decisión del juez a un informe favorable del fiscal. Aunque no hay datos fiables, se cree que en el 5% de los divorcios se otorga la custodia compartida. Casi todas las que son de mutuo acuerdo se están echando atrás en la Audiencia".

Consiste en que "hay dos casas en los dos casos, compartida o no. Se reparten los gastos del menor. Pero lo que no está claro es que la mujer se tenga que quedar con la que ha sido la casa familiar hasta entonces. Ahora mismo hay decenas de hombres viviendo en cámpings y acudiendo a comedores sociales. El caso más sangrante es uno en el que la casa es de la abuela de él y la mujer se quedó en la casa que la buena señora tenía para jubilarse. El juez dio un plazo. También hay señoras que se han quedado con las dos casas, la principal y la de veraneo. Con la vivienda ha surgido un nuevo escenario, hay gente que no se puede divorciar porque, con la hipoteca, sería repartir miseria y llegan a un acuerdo de compartir la casa. Todos los niños prefieren estar con papá y mamá, siempre que no haya caras largas, porque uno de los grandes mitos es que los niños no se enteran de nada. En todo matrimonio, existe una custodia compartida de facto y con esta medida lo que se busca es conseguir una situación lo más parecida a la que había".

Acerca del estándar del régimen de visitas: "está claro que hay que hacer trajes a medida, porque no es lo mismo que los padres sean periodistas, médicos o funcionarios. En realidad, se trata de funcionar como antes de separarse y claro eso obliga a que haya una buena relación. En el otro caso es difícil que la haya porque es uno el que maneja y controla, el que concede derechos".

"El feminismo español no es igualitario, es revanchista. El igualitario considera al hombre un igual, y el otro lo ve casi como un maltratador por el hecho de ser hombre. Si coges la guía de juegos de la Junta, se dice que los niños son tramposos y en Córdoba tenemos a esa asociación que dice que el latín es machista y recibe subvenciones. Y ese lobby gobierna y dicta las leyes a Zapatero, la de reforma del divorcio y la de violencia de género".

"Lo está viendo todo el mundo en los procesos de divorcio, les aconsejan denunciar y se quedan de inmediato con la casa y la custodia. Y a los niños se les está utilizando también para elaborar falsas denuncias, normalmente de abusos sexuales. El 80% de las denuncias en procesos de divorcio son falsas". Y "salen gratis en la mayoría de los casos. Son muy ventajosas y nadie las persigue. El daño ya está hecho y con los tiempos judiciales que tenemos pueden pasar nueve meses y se pierde el vínculo con los hijos. Hace dos semanas, una madre que llevaba acumuladas once sentencias contra su ex por incumplimiento del régimen de visitas tuvo que ver cómo el padre no se presentó y el abogado dijo que estaba desaparecido desde hace dos semanas. La inacción de la Justicia es parte del problema".

"Los griegos no tenían ninguna palabra para el pecado pero sí para el pecado de orgullo. Esto es lo que hacen estas feministas, pecan de orgullo y se pasan las sentencias judiciales por el arco de sus deseos (habla del caso de una madre, que se negaba a que su ex viera a su hija, a pesar de una orden judicial, porque negaba, apoyada por una organización feminista, que existiera el síndrome de alineación monoparental). ¿Va a tener consecuencias el acto de esa madre? Han tenido raptada a la niña, ¿qué va a hacer ese juez al que se ha ninguneado? ¿qué hubiera pasado si la presidenta del Constitucional hubiera asesorado a un maltratador y no a una maltratadora? Hubiera durado diez minutos en el cargo".

"En un divorcio todo el mundo pierde, los abuelos, los primos, los amigos. Por eso afecta a todos y lo mejor es negociar".

"Una relación es un trabajo diario, una negociación, hay que enamorar todos los días a tu pareja".

Sobre el fenómeno de los niños tiranos: "Es el problema de la generación obediente, que ha obedecido a sus padres y ahora a sus hijos. Como tienen poco tiempo, compran el cariño de esos niños-llave, que llegan a casa del cole y no hay nadie... Los horarios laborales no están pensado para los niños. Tenemos una cultura de no parar y lo primero que se sacrifica es la familia".

"Cuando un padre educa, tiene que marcar límites y el primero es decir no, esto no lo puedes hacer. Aprender la frustración. Hemos educado a una generación que no sabe esforzarse y cuando ya tienen doce años es muy difícil cambiar la personalidad, que está bien definida".

"Cuando el cachete le duele a los padres más que al niño, no hay problema. Pero ahora vienen las madres traumatizadas y cuando le preguntas que por qué le ha dado un cachete resulta que te puede contestar que el niño casi le quema el comedor con un mechero y te dan ganas de preguntar por qué no le dio dos. Usar la violencia es el fracaso de la educación pero hay momentos en que un cachete es necesario... Ahora resulta que el sentido común es revolucionario".

miércoles, 13 de agosto de 2008

¡Gracias, Sr. Rodríguez Galindo!

Hay veces que te entran ganas de renunciar a ser sevillano. Qué, ¿por qué?. Verán, les cuento.
Por ahí, hay un señor llamado Vicente Carranza, cuya pasión es coleccionar. Vicente Carranza, en todos los años de su, larga y bien aprovechada, vida, ha logrado reunir la que, a juicio de los expertos, es la mejor colección de barros vidriados de Triana, que hay en España. Lo ha hecho con pasión, interés y -quizás lo más importante- con dinero de su bolsillo. Si tuviera este patrimonio, haría, como la célebre Catalina, la Grande, hizo, con el Hermitage de San Petersburgo: tenerlo para mi y mis ratones. Por eso, está claro que hay personas hechas de mejor pasta que la mía. A este buen tipo, se le ocurrió que, lo mismo, era mejor que lo disfrutáramos todos y, puesto que de aquí es la cerámica, lo ofreció a nuestro Ayuntamiento, gratis total. Se pueden imaginar que, esto, es tan poco corriente que, en concreto, no conozco a nadie que lo haya hecho (Si ustedes sí, dejen un comentario donde saben). Se movieron los resortes oportunos y, se pensó, que el lugar idóneo, para su exposición permanente, sería nuestro Alcázar. Llegados a este punto, les podría alargar esta historieta hasta el infinito, dando una crónica pormenorizada pero, mejor, leen al amigo Pablo Ferrand en el ABC y, él, les cuenta lo que lleva pasado nuestro benefactor, desde mediados del dos mil cuatro. A día de hoy, el actual alcaide de ese recinto, Antonio Rodríguez Galindo, ni siquiera atiende al pobre iluso que creyó ver, su valiosísimo material, expuesto en un sitio equivalente al valor del mismo. ¿Por qué?. Oigan, ni idea. Lo mismo, piensa que aquí estamos sobrados de cultura y que, más o menos patrimonio, no va a notar se y que, a quien le importa. ¿Se imaginan este hecho sucediendo en otras ciudades de España?. Yo, tampoco, por supuesto.

lunes, 11 de agosto de 2008

Post data: Te quiero

Soy un llorón, lo confieso y, no por ello, considero, que mi masculinidad quede en entredicho. Los chicos también podemos llorar y, de hecho, me acuso a mi mismo, de hacerlo. Es más, en honor a la verdad, he de decir que, hace escasos minutos, lo he hecho. He llorado. A Dios, a mi mujer y a todos los espectadores de la sala diez del multicines de Bormujos, pongo por testigos. Lo he hecho, recalco. Es más, lo volvería a hacer, si volviese a ver la película que da título a estas líneas. He llorado de emoción, de pena y de alegría.
He llorado de emoción, porque me he dado cuenta que la bondad del ser humano, transciende los límites de su propia existencia y que, hasta después de muerto, se puede hacer el bien. He llorado de pena, porque me parece que poca gente haría lo que hizo el co-protagonista de la historia. Y, finalmente, he llorado de alegría porque sé que haría lo mismo. Lógicamente, no tengo la menor intención de contarles que es lo que sucede. Esta vez (y van mil...), tendrán que confiar en mi e ir al cine.
Por cierto, quiero aprovechar este negro espacio donde, curiosamente, escribimos en blanco, para reivindicar, el tantas veces criticado cine comercial americano. Que quieren que les diga: puede que sus actores no sean los mejores. Puede que sus guiones tampoco. Puede que las cosas que nos cuentan sean frívolas, sin interés y con mucha moralina. Puede que usen el séptimo arte para vendernos la excelencia de su cultura, la yankee. Pero, de lo que no hay duda, es de que son los mejores en este asunto por más que Pumares y otros críticos como él, se empeñen en aconsejarnos ver cine chino, coreano, checo o finlandés. Será que soy muy... cateto, y no me entero, pero me da que los chinos trabajan como eso, los coreanos hacen muy buenos coches, los checos muy buena cerveza y los finlandeses, unas saunas cojonudas; ahora, donde se pongan dos horitas con Nueva York de decorado, una ñoñería que sabes como va a acabar y, más escaparates y publicidad encubierta, que en la cocina de Los Serrano, que se quiten todos esos infumables bodrios que, de tristes y mal hechos que están, te entran ganas, mira tú, por donde, también de llorar y, eso -que la policía no es tonta- si se nota en la taquilla, será por algo. ¿O va a estar, como en el célebre chiste de la jura de bandera, todo el personal con el paso cambiado y la verdad, la van a tener sólo ellos?.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Yo, también, soy extremeño

Con lo monos que están algunos callados... Pues, nada, no hay manera. Tienen que hablar para destacar y, destacar hablando tonterías, claro está, que lo de aportar a la humanidad, desde el ámbito del pensamiento, lejos está de sus capacidades. Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir (Manolo García, dixit)... a lo que añado, humildemente, que si lo vas a hacer, para ofender de manera innecesaria, mejor grapa te la boca.
Viene todo esto, a cuento de la impresentable ofensa, del, porque con sus votos, ellos y solo ellos, así lo quisieron, del, reitero, nacionalismo catalán. Lo hacen desde sus actas de concejales en los Ayuntamientos de Torredembarra y Blanes. Lo hacen Luis Suñé y Juan Puig, nombrados en español, puesto que, aquí, en este rinconcito de mi maravillosomundo, ese y no otro, será el idioma en el que me dirija a ustedes, me lean desde San José de la Rinconada o San Juan de Puerto Rico, el Bajo Maresme o el Alto Aljarafe y, más que nada, lo haré, para que podamos entendernos todos los que, (perdonen me, ya saben que sólo soy el cateto que no se entera mucho de las cosas y que, de vez en cuando, pone en orden lo que ve y oye, en esta negra página), por aquí, nos dejamos caer. Sí, ya sé que a ustedes, este, nuestro universal vehículo de comunicación, se la sopla. También sé, que nosotros mismos, los hispano parlantes de las tierras ibéricas (los de las tierras americanas si les molan más, como mano de obra barata), se la soplamos. Pero, queridos, esto es lo que hay. Ajo y agua. A la Constitución me remito. A la Constitución que aprobamos todos, repito, ¡todos! los españoles que, mal que les pese, es lo que son ustedes. Esa que consagra, como común para no tener que hacernos señas, unos a otros, por las calles, un lenguaje que tiene diccionario y se enseña en las escuelas. . . Y que ustedes hablan, escriben y conocen. Como, asimismo, les presupongo inteligencia, para conocer que pedir dinero, para los niños extremeños, en una falsa campaña de apadrinamiento, es una bajeza que ofende a la infancia, a la región en sí, al conjunto de sus habitantes y que es innecesaria, si lo que se pretende es reivindicar la mayor o menor aportación de una comunidad a los fondos estatales, ¡ojo!, de una comunidad, que luego habría que ver si los habitantes de la susodicha región, son o no son natos, algo que, lo mismo, tiene su importancia, oiga. Llamar mal nacidos a los que, únicamente, se defienden de un ataque tan cruel como absurdo, no es una infamia, no, es la consecuencia, de creerse superior a otro, capaz de juzgar, capaz de decidir que es el bien o el mal. Afirmar que, Pablo Gasol, ha hecho un anuncio de una multinacional, en la que proclama el orgullo de defender la elástica nacional, sólo por dinero y que, lo más seguro, es que no esté de acuerdo con el contenido del mismo, es algo que tendría que contestar el cuatro de la roja, aunque, lo mismo, no les gustaría a algunos la respuesta.
Esta es la mía. La mía, y la de todos los que nos sentimos incluidos en ese ataque tan asqueroso: el ataque enfermizo, de gente que cree, que los demás somos unos desgraciados y que, nos tiramos todo el día, vagueando y viviendo de ellos. A ver si se les cae ya la venda y, lo mismo, la cigarra y la hormiga, cambian de papel en el cuento, un cuento que ya no se creen ni los niños, el cuento de un país, con una Historia inmemorial, llamado Cataluña.

martes, 29 de julio de 2008

Yo, también, soy Rafael Ricardi

Lo del sistema judicial de este, nuestro país, es, muchas veces, alucinante. El sábado sueltan a un asesino, de Juana Chaos. No muestra un ápice de arrepentimiento. Ha usado todas las artimañas posibles, para eludir, el máximo, de la corta condena que le cayó (tres milenios, concretando). Así, sin ajustar mucho la cuenta, se llevó por delante a veinticinco personas y, como ha cumplido sólo veintiún años de talego pues, que quieren que les diga, que no sale ni a año por muerte. Se inventó una huelga de hambre y, el mismo Ministro de Interior o Justicia (perdonen la inexactitud, pero son tantas las historias de este personaje, que me bailan algunos datos), dijo, que no se le podía dejar fallecer. Eso sí, él, brindó con champán cuando mataron a los pobres concejales del Ayuntamiento de Sevilla porque, a esos, no importa que nadie los mate. Ha instigado a sus compañeros-sicarios, con cartas dirigidas a la Prensa, para que sigan a tiro limpio... etc, etc, etc. Poco trullo, me parece, porque esta cabra, puede tirar al monte, de nuevo, máxime, si tenemos en cuenta que, hasta antes de su puesta en la calle, está pensando en fastidiar a sus víctimas, presuntamente, cometiendo un delito de alzamiento de bienes. Pero, la condena es la que es, las leyes son las que son, y, este pajaro, es libre y está redimido.
Todo lo contrario, lo de la estancia en chirona, claro está, opino de lo de Rafael Ricardi. Este pobre portuense, ha pagado, con creces, un crimen que no cometió y del que, mejor no pensemos como, se declaró culpable. En el dos mil ya, con informes de esos que cada lunes nos enseñan en CSI, como son, para que, todos los delincuentes del mundo, sepan, lo que no tienen que hacer para que les echen el guante, repito y me reitero, ¡en el dos mil!, ya quedó claro, que era complicado que hubiese sido este señor puesto que, no había una sola muestra de su presencia junto a la pobre infeliz, a la que violaron. Desde el noventa y seis, año en que me fui a la mili (y, llevo licenciado doce veranos), encarcelado, con una familia señalada, en la calle, como la de un violador, lejos del calor de los suyos, metido en un ambiente que, precisamente, muy amigable no tiene que ser con los condenados por este crimen... Y, todavía, inocente no es. Le han dado el tercer grado. Tendrá que recurrir. Veinte tacos de almanaque por veinticinco muertes y, doce, por un delito no cometido. Piensen lo, ustedes, y saquen sus conclusiones.
Lo dicho, ya les hablé aquí mismo, en esta negra página, de otro caso, el de Carmen, Ivan y Sara. La pobre madre murió, sin ver reparado el daño, al menos, con la indemnización acordada y establecida. ¿Le sucederá lo mismo a este gaditano?. Quiera Dios que no. Si fuera de ETA, y se hubiesen equivocado de este modo, ¿le estaría cantando este gallo?. Ya se lo digo yo, no.
Aún, así, en una conferencia ante los medios de comunicación, ha proclamado que cree en la Justicia. Por eso, por estas sabias palabras, por su falta de beligerancia pese a lo injusto de su situación, por su inocencia defendida dentro de la legalidad, por su estilo de bonhomía y por ser la antítesis de un desalmado sanguinario yo, también, soy Rafael Ricardi, una persona a la que, como a todas las que un desgraciado que será libre en pocas horas, partió la vida, el mero hecho de estar en el sitio equivocado, a una hora equivocada.

¿Quién dijo que no somos una potencia mundial?

No quiero que me mal interprete nadie, ni que, tras este escrito, se vea un manifiesto de patriotismo barato. No pretendo otra cosa que hacer lo que hacen, desde siempre, los ingleses, los franceses, los alemanes, los norteamericanos. Sentirme orgulloso de lo que somos: un país que, bien gestionado, es el mejor del mundo. Un país donde debería ser más importante, el racimo que las uvas. Un país con una Historia detrás y un esplendoroso futuro, delante. Un país que, en los foros importantes de discusión, nadie respeta, pero no de ahora -nada tiene que ver este hecho con la política exterior que siguen nuestros diferentes gobiernos- sino de siempre. Un país que intenta sentarse a comer con comensales que no le corresponden, olvidando a sus verdaderos iguales. Un país articulado, vertebrado, en autonomías, regiones, cantones, federaciones... llamen lo equis, donde cada uno debería saber que si es lo que es, es por el esfuerzo colectivo de todos y cada uno de esos espacios, de manera individual -a veces-, con la ayuda de los demás -la mayoría-, bien en especie, bien en retribución, bien en mano de obra. Un país que cuando se pone, no hay quien pueda con él.
Ahora, como antes nos dio por otras cosas, nos ha dado por destacar en la manifestación más importante que en la actualidad hay: el deporte. Si usamos como medida temporal el ciclo olímpico, es decir, el espacio ubicado entre Juegos, creo, que, en el mundo, pocos pueden presumir de logros como tres Tour de Francia y un Giro de Italia, en ciclismo; cuatro Roland Garros y un Wimbledon, en tenis; cinco mundiales de motociclismo y dos de automovilismo, en motor; un mundial de balonmano, otro de fútbol-sala, otro más de baloncesto, un europeo de fútbol. Sólo el año pasado, dos mil siete, y, computando los resultados de las federaciones que participan en las olimpiadas, ganamos sesenta y seis medallas en competiciones mundiales y, ciento catorce, en europeas. Lo mismo, me dejo, en el tintero, a alguien de la misma importancia, en su especialidad. Lo mismo, cometo una arbitrariedad al usar como referencia a los que nos representarán en Pekín, en unos días, olvidando a deportistas tan destacados como los que consiguieron estos logros.
Lo que es seguro, permitan me que vuelva al inicio, es que, estos, son números, son cifras, de potencia, de dominador, de campeón, de líder. Les repito, si los tuviesen en Francia, en Inglaterra, en Alemania o en EEUU, cualquiera los aguantaría. Nos los venderían como el culmen del desarrollo de sus sociedades, como el paradigma del bienestar, como el ejemplo de lo bien preparados que están y de la calidad de medios que poseen y ponen al alcance de sus ciudadanos. Aquí, no provocan más que ocasionales estallidos de euforia pero, sin el necesario acompañamiento de ese sentimiento de orgullo por lo nuestro, por lo español.
Piensen lo, ¿somos o no somos una potencia en el planeta?. Lo mismo, la solución a los males endémicos de esta nación, es, cambiar a tanto político inoperante, por los más eficaces portadores de la marca España, los deportistas y sus entrenadores.