lunes, 30 de junio de 2008

¡Campeones!

Repitan conmigo:
Somos ¡Campeones de Europa de selecciones de Fútbol!.
Sí, de Fútbol.
Repitan:
¡Campeones!.
¡Campeones!.
¡Campeones!.
Para todos los que pensaban que ESPAÑA era un país de perdedores.
Un país que tiene a Nadal, a Pedrosa, a Alberto Contador, a Fernando Alonso.
¡Campeones!.
Un país que ha sido Campeón mundial de Baloncesto. Campeón mundial de Balonmano. Campeón mundial de Waterpolo. Campeón mundial de Fútbol-Sala.
¡Campeones!.
Ese país que no podía ganar porque los catalanes, los vascos, los andaluces, los gallegos, los asturianos, los canarios...no se sienten españoles.
¡Campeones!.
Ese país que, en este deporte colectivo, no pasaba de cuartos nunca, porque no sabía competir pese a tener jugadores, que son estrellas en sus clubes, Liverpool, Arsenal, Real Madrid, FC Barcelona, Valencia... que son unos equipos que no ganan nunca, como se sabe.
¡Campeones!.
¡Campeones!.
Porque lo importante no es jugar bien -según esos mismos lumbreras- para ganar.
¡Campeones!.
¡Campeones de Europa de selecciones de Fútbol!.
Casi ná.
Puigcercós, Urqullu, Arzallus...
Ustedes, ¿quienes son, infelices?.
Salgan con sus banderas rojigualdas a la calle, abracen a sus vecinos, chillen hasta desgañitarse.
Ustedes, nosotros, yo...TODOS... somos un país, somos una nación. No tengan alergia de decir esta palabra, jamás de los jamases: ESPAÑA. No pasen, en sus vidas, vergüenza por sentirse españoles. Hoy es el primer día de una nueva vida. Una vida en la que -ya, sí- cabe (si aún no la tenían) la inmensa satisfacción de sentirse UNIDOS, por el símbolo de fraternidad, que históricamente nos representa y nos representará. No lo escondan nunca más, pues nos abraza. No escondan nunca más nuestra enseña, nuestra bandera, la bandera de ESPAÑA.
Para que luego digan que, el Fútbol, no es más que un negocio. El Fútbol es sentimiento, pasión, cultura, un inmenso aglutinador y el gran generador de unidad de nuestros días.
Todo eso es el Fútbol, aunque algunos gilipollas no lo quieran reconocer.
Repitan conmigo:
¡Somos Campeones!.

viernes, 27 de junio de 2008

El niño

Erase una vez, un niño que no hacía otra cosa que pensar en el Fútbol. Un niño que había nacido, bético, el año en que los alemanes le quitaron su Mundial a Cruyff. Un niño que se había criado, yendo los domingos tras cruzar por un taller, a ver jugar al equipo de su pueblo a un descampado donde, ahora, hay un Centro Comercial. Un niño que tenía un Padre que era taxista, mecánico, camarero, entrenador... y este, a su vez, tenía un primo con el que veía los partidos y que, ahora, es vecino de ese niño (¡que ironía!). Ese niño, tenía una ilusión, la de poder ver el partido con los mayores, en la Peña del Betis que había en la calle mariquita o, Hernán Cortés, arco abajo desde la Plaza, al Convento de la Calle Real. El partido era después de las notas y, ¡mira que desgracia!, ese año, a cierta gallega, a quién Dios guarde en su gloria y, que se llamaba, Señorita Suni, le dio por suspenderle matemáticas y lengua al niño. Pero el niño, no se iba a dejar vencer tan rápido. Había tenido que ir al cole por la tarde porque había más críos que clases (hablen nos a los de aquellos años de lo de la ratio y tal). El matón le quitaba la merienda y, encima, a la Selección (¡qué pamplina es esa de la roja!) le dio por jugar toda la clasificación en Sevilla y, su Padre, no le había llevado a ver ningún encuentro, ni siquiera el de Malta en el Villamarín, porque decía que con un resfriado no se iba y que, por la noche, los niños se resfriaban. Total, que allí estaba el niño, vestido para dar el paseo con su madre y hermanas, agarrado al carrito de la pequeña pero, deseando irse con su Padre a ver lo que era insólito, España, la de Gordillo y Rincón, en la Final de la Eurocopa. El rival era Francia, la de dos españoles, Amorós y Luis Fernandez, la del país que nos tiraba los camiones de fruta y que tanto coraje nos daba (y nos da, que al niño no se le ha olvidado), la de un canijo con el pelo rizado y con el diez en la espalda de su camisa azul, Michel Platini (el gordo (ahora), que se sienta junto al Rey en el palco y que preside la UEFA). ¿Qué podía hacer el niño?. Prometer aprobar en Septiembre. Y eso hizo. Su Padre, se conmovió y aceptó porque, el niño, era bueno... y noble... y le gustaba esto, como a él. Y él se iba a encargar de que le gustase más aún, pero eso el niño todavía no lo sabía. En fin, que se lo llevó a la Peña, con Vicente, el del Matadero; Paquirri, Ramón, el Moreno, su hermano Pepe y su hijo Hipólito, que ese verano le iba a dar clases para que aprobara. El niño se sentó en una caja de Coca-Cola, frente al ventilador. Pero no pudo ser. Por debajo del mandil de Arconada se fue la suerte de toda una generación y eso, al niño, no se le olvidó... ni sus promesas. Fue un buen chiquillo, aprobó, lo hicieron esa temporada socio del Glorioso y, fue a ver muchísimos choques de España con su Padre porque, al hacerse mayor descubrió que, poniéndote una bufanda y un buen chaquetón, también a las ocho y media de la tarde, se podía ir al campo. Eso sí, al niño no se le olvidaron las caras de derrota de todos los que allí estuvieron y juró, que viviría para ver esas camisetas que tanto corrieron y con tan mala fortuna, levantando ese ánfora plateada. Han pasado veinticuatro años. La Peña cerró y volvió a abrir en la calle Majón o Jesús del Gran Poder. A algunos de los de aquella tarde, los recojió la de la guadaña y se los llevó, camino de la cochera de Ruina. La hora de cumplir la promesa ha llegado. Venced para que se fastidien Urqullu o Puigcercós, o, para que se alegren todos los demás del país, o, mejor aún, venced por el niño, por este o, por ese, al que un Padre cualquiera, intenta aficionar al mejor y más bonito deporte que existe, digan lo que digan Sánchez Dragó, Marta Sánchez, Ramoncín o la madre que parió a todos esos intelectuales de tres al cuarto que, para destacar en su mediocridad, intentan poner a una mayoría de personas de amantes del balompie, la etiqueta de bárbaros e incultos.

lunes, 23 de junio de 2008

Mirando el skyline de Conil

Los norte-americanos, los reyes del marketing, han sido capaces de vendernos, como maravilla del maravillosomundo, lo que, hace años, tenemos en mi rinconcito predilecto del planeta -Castilleja de la Cuesta, por si queda algún despistado-. ¿Y qué es? Es una aglomeración tal, de edificios altos acumulados en un corto espacio que, visto desde el infinito, dibuja un perfil muy característico de su city. Donde crecí, la lejanía visual te muestra, orgullosa, la barriada de Nueva Sevilla. En EEUU, a la vista de Manhatan según se entra desde el puente de Brooklyn, ambos barrios del pueblo de Nueva York, la denominan skyline, línea del cielo. ¿Y con cual te quedas, Navarro?. Vamos a dejar nuestro duelo de skylines en tablas. Les vamos a consentir, los rústicos de este lado del Atlántico, la igualada, porque, de noche, la iluminación de su Empire State y de su Chrysler Building, es de lo más genuino e impactante que vieron mis ojos y, en nuestra villa, sólo brillan los colgajos navideños, cuando los hay, claro está.
Eso sí. El marcador cambiaría si, en vez de echar a pelear el sitio aljarafeño con el yankee, pusiésemos, frente a frente, lado a lado, Conil, y el monstruo de la ribera del Hudson. No les miento si les digo que, desde la playa de los Bateles, el mar en la espalda, la blanca colección de casitas en el frente, el terrible levante soplando y suspendiendo la rubia arena gaditana, el rumor del mar del Estrecho levantando olas de espuma, sal pulverizada en el alma de este viajero incansable, comprendí que, casi siempre, el Paraíso está más cerca de lo que nos empeñamos en ir a buscar, aunque, todo hay que decirlo, para saber esto, también tienes que ir a comparar a otras partes.

martes, 17 de junio de 2008

La huelga (versión seria)

Se propone una huelga, un poné, de transportes. La convocan unos cuantos, no hace falta que se lo digamos ni a la mitad... de la mitad. La secundan, otros pocos más. Lanzamos un bulo a la opinión pública, otro poné, "mira si nos quedamos sin gasolina o sin comida". Los medios de comunicación lo contrastan (aquí caben unas risitas y tal) y lo propagan a los cuatro vientos. La peña, tan solidaria como siempre, hace acopio de víveres y de combustible, por si algún vecino se ve necesitado, prestarle (todos, menos usted o yo, que más da, que sabíamos que esto iba a durar poco y compramos lo habitual, ya saben, veinte litritos de leche, varios kilitos de azúcar, café para rellenar la bodega del JJ Sister, seis piñas...etc, etc, etc). El gobierno tranquiliza a la población (esto no es ironía). Los ¿sindicatos? -creí que las agrupaciones de empresarios se llamaban patronal- colocan a unos compañeros, un pelín mejor informados, a contarles, a los del gremio que no se han enterado, como va la película y, para mayor comodidad, lo hacen en las rotondas de acceso a los almacenes donde cargan, puertas de polígonos industriales... El personal se lo toma en serio y se lleva unas piedrecitas, para llamar la atención de los que se pasen de largo, con el despiste. La policía, que se enfada por una vainá, les pide que hagan unas octavillas, mejor, o que, para no taponar la entrada, vayan por la carretera, unos junto a otros, y se avisen por las ventanas cuando vayan en paralelo... O eso me cuentan a mi, pero no haced me caso, que yo soy un cateto que no se entera. Lo que se pide, no le importa a nadie aunque todos lo sufran, pero la ¿negociación? avanza. El gobierno promete escuchar y dialogar, aunque, sin comprometerse a nada. Es que son una minoría (¿como los nacionalistas?), argumentan. España entera respeta el derecho de sus camioneros a no trabajar, pero... ¡vaya faena!¡no hay gasóleo en el surtidor y tengo que llenar el coche para ir al curro!¡ a mi, también me afecta y no me quejo!¡son unos sinvergüenzas estos camioneros!. ¡La crisis (¡Psiiiiiiii!, esa palabreja no se mienta), es para todos igual!. Total: Ná de ná. ¿Lo dudaban?. ¡Ah! ¡Qué ya lo sabían! Y yo.

domingo, 8 de junio de 2008

Que os den...

. . . Gabachos, franchutes, francesitos. Que os den. Como en la guerra de la Independencia o, en esa batalla de Trafalgar en la que, por haceros caso, nos dieron a nosotros con vosotros. Que os den. Como en el Tour de Perico, en los de Indurain, en el de Contador o en el de Pereiro (en este, doblemente, por no aceptar la realidad e, intentar alargar, hasta el infinito, un asunto claro para todos menos para vosotros). Que os den. Como cuando Real Madrid y Valencia se jugaron, en ese París que también fue nuestro, la Copa, que inventasteis para reinar en Europa y que, todavía, esta por ver cuando vais a ganar, legalmente. Que os den. Como, anteriormente, os dieron con Arancha y otros más. Que os den. Nadal, ese al que llevabais dos semanitas puteando, colocándole a todos los zurditos que teníais en el cuadro, poniéndole los partidos para que no descansase y. . . otras argucias, después de eliminar a otras dos ratas terrícolas hispanas -piropo francés- y, sin perder un set, os ha vuelto a pintar la cara. . . y van cuatro añitos ya, chicos. Lo mismo sale más barato el trofeo de Campeón de Roland Garros, si lo grabáis con el nombre de Rafaelito. Si es que no aprendéis. ¿Por qué no quitáis la tierra y ponéis hormigón? Lo mismo, así os ahorrabais tener que pitar le al manacorí y ser suizos, croatas. . . Lo que sea menos español, que parece ser lo peor del mundo. ¡Vaya compañeros de viaje tenemos en la Unión Europea!. Libertad, Igualdad y Fraternidad. Perdón, me da la risa. ¡Ja, ja, ja, ja!. ¡Que graciosos, sois!.

jueves, 5 de junio de 2008

Consideraciones desde Zahara

Estoy sentado en la terraza del Clandestino mientras se oculta Lorenzo tras las lomas del Parque Natural de la Breña. Lo hace, dorando los tejados de Barbate, en una despedida que es sólo un hasta luego. Lo hace, dejando tras de si una penumbra que no hace agradable el flojo viento que sopla. Lo hace, jugueteando con la arena de la playa y el suave oleaje de la mar. Lo hace, como cada atardecer, desde que el mundo es mundo, porque todo se va para luego volver, de una u otra manera; porque mañana, otros afanes sustituirán a estos, aunque él siga ahí. Amanecerá y seremos nosotros pero, a la vez, otros nuevos. Es el ciclo de la vida, del que no escaparemos, ni las vacas retintas que pacen en las dunas, ni los pájaros que revolotean sobre sus cornamentas, ni los atunes que caen en las almadrabas de los pescadores, ni -claro está- nosotros. Todo se acaba para que todo vuelva a empezar. El Tiempo pasa aunque, a veces, parezca que las cosas se repiten, que vuelve el reló, que todo es como era antes. Falsas apariencias. Engaños de la memoria. Esta copa de Tierra Blanca que ahora me bebo, no es la misma de hace meses y, sin embargo, en ella están todas aquellas que bebí porque su sabor me trae aquellas sensaciones. Este Indiana Jones, no es el Harrison Ford al que idolatré, en las tardes de domingo en el cine Fantasio de Pagés del Corro, pero, sin embargo, ha llevado a este cateto igual de entusiasmado frente a la gran pantalla. Estos duelos de madrugada, entre Celtics y Lakers, no son los de mi infancia porque en aquellos días, no era yo amarillo californiano como ahora, quizá, porque el único español que había por allí era el tal Ramón Trecet y, sin embargo, tengo la impresión de que, este cuento, lo viví ya. Es la experiencia, esa señora que mata, poco a poco, a la inocencia. Veo, delante de mi mesa, unos niños que hacen rabiar a un perrillo blanco. Son mis hermanas, junto a uno que es clavado al enano que fui y a mi único chucho. ¿O son otros?. Entonces, andando, aparece mi mujer, Pilar, el faro que ilumina la travesía de mi barco, la ilusión y la pasión de mi existencia. La rubia cabellera se le enreda entre las patillas de las gafas. Viene sonriendo, como siempre, como desde que la conocí, hace dos años, ahora, en estas fechas y me pregunto: Como será una vida sin amor, viendo pasar los soles y las lunas y, pensando, que todo es lo mismo que ayer.