lunes, 25 de agosto de 2008

Yo, lo vi

Como los viejos aficionados taurinos, cuando pasen veinte años, podré decirlo a quien me quiera escuchar. Será el recuerdo mágico de esas épicas corridas, de las que sólo quedan testimonios orales aunque, No-Do, tele en blanco y negro y, prensa amarillenta, den fe de que no son locuras inventadas de abuelo chocheante. Mis pruebas serán el -puede que- vetusto Internet, las imágenes digitales de un coloreado cubo pequinés y, este negro recorte, porque, la frase de El Principito, de Saint-Exúpery, "me pregunto si las estrellas están escondidas a fin de que cada uno pueda encontrar la suya algún día", le ha venido, como anillo al dedo, a un norteamericano cuyo nombre es Michael Phelps, que ha hecho lo más grande -y mira que llevo vistas cosas- que estos oscuros ojos, de moreno de Castilleja, han visto deportivamente hablando. Sus astros permanecían en el historial olímpico, desde el año de gracia de mil novecientos setenta y dos. Los había puesto en el firmamento un compatriota suyo, un tal Mark Spitz. Refulgían, como el oro... de sus siete doradas medallas. De Munich, al cielo, que diría un castizo. Pero un delfín de Baltimore, anhelaba alcanzar la gloria de ser el más laureado en los mismos Juegos. Ocho preseas, ocho... Anunciaban los carteles de esta corrida de Pekín y, en el coso del Cubo, el milagro sucedió. Una tras otra, las piezas iban cayendo y el run run de que era posible, empezó a recorrer el planeta, de Sidney a Barcelona, de Londres a Buenos Aires. Hasta que, finalmente, el hito se consumó y, ahora, impresionados, conmovidos, extasiados, ante la espectacularidad de lo conseguido por el más victorioso de los olímpicos de la Historia, sólo nos queda decir una frase tan manida como cierta: Yo, lo vi.

lunes, 18 de agosto de 2008

La historia de los verdaderos Reyes de la brasa

Esta tarde, "El Carpa", me ha llamado por teléfono. Quería una pala de padel y, para mi, los deseos de ese tipo, son órdenes. Así que, mientras pensaba donde la tenía guardada, me ha dado por recordar y, casi sin esfuerzo, me han venido a la cabeza mil historias que me sucedieron con él y, me he dado cuenta, que este "personaje" se merecía su minuto de gloria en mi maravillosomundo. La idea, no le va a cojer por sorpresa. Lástima, porque a individuos como este, nada les pilla desprevenidos. Se las saben todas y, si no, tienen la capacidad de hacerte ver que ese cuento, ya lo conocían. No estoy diciendo que mi hermano brasero sea un enterado, ni mucho menos: simplemente, digo que está curtido, que es listo, que tiene memoria... y, estrella. Los tíos como este, son seres que se te van metiendo, poco a poco, primero en la piel, luego en el alma, porque tienen magnetismo, porque son especiales.
Contar como Copito conoció al canoso (Sí, Copito soy yo), es complicado. Más que nada porque no me acuerdo. Luego llamaremos equis a esta incógnita. De todos modos, el dato es irrelevante. Contar como Copito descubrió que, con el dueño del Xsara más currado de todos los que Citroën vendió, tenía amigo para toda la vida, es más sencillo.
Verán, hace algunos años, ciertos señores -los más selectos de la noche aljarafeña- vinieron a coincidir, por uno de esos curiosos choques cósmicos, en el más mágico experimento sociológico que haya sucedido en este país. Uno, por soltero resentido. Otro, por soltero convencido. Finalmente, otro más, por soltero forzoso. Dos chicas, también, pero, el sendero de estas, tomó un derrotero, del todo diferente. No, no les hablo de Gran Hermano: les hablo del Camino de Santiago. Allí, en aquellos seis días de fatigoso peregrinar, de horas y horas de laborioso andar, las conversaciones entre dos de estos, les hicieron intimar y, como aún tenían más días de vacaciones, empezaron una juerga que duró... -iba a decir meses pero mejor, escribiré- años-.
Fueron noches y noches de fiesta. Fines de semana que empezaban un miércoles y terminaban un domingo. No hubo garito que no pisásemos ni aquí, ni en muchas partes de España. La costa gaditana, la granadina, la Brava, el Algarve portugués. Aclararé, porque creo que este texto -lo mismo lo enmarcan y todo- lo puede leer algún malpensado, que jamás hubo en nuestra hermandad ni alcohol, ni drogas. La sanidad fue norma, quizá, porque ese doping, no lo necesitamos. Eramos bufones pagados de nuestra propia presencia, risas y diversión. Al cabo, incluso, se unieron otros hermanos: Ángelito, Diego, Pepe, a veces, Francis... Pero, con ninguno, existió la unión que con mi hermano Fran Pérez y, esa extraña pareja, duró, hasta que, una noche, cierta rubia de los Remedios, se cruzó delante del salpicadero de mi autobús, me dio el alto y... mandó parar.
Dicen que lo que sucedió entre braseros -así nos llamábamos- quedará siempre. Dicen que ni Bilindo, ni Lousiana, ni Caramelo han vuelto a ser iguales, a aquellos felices días. Dicen que, muchas lunas después, cuando se reunen con sus mujeres y, se ponen a enumerar, se les ve un brillo cómplice en la mirada. Dicen que, la corona de Rey de la Brasa, quedó desocupada y que, la noche, ahora es una República de borrachos dañinos y repelentes...
Lo que nadie dice, ni dijo, ni dirá, es, que aquellos dos búhos, que no pegaban ni con cola, cumplieron el sueño que perseguían secretamente: El sueño de poder retirarse de la edad crápula, a contar batallitas de abuelo cebolleta, junto a una Reina, pero de las de verdad.
Dedicado a Pilar y a Rocío.
Gracias por mantener, fomentar, estimular y conservar NUESTRA AMISTAD.
Te quiero, hermano bra. Aunque eso tú, ya lo sabías, como no.

Matrimonio, divorcio, familia y educación

Extracto, aquí, algunas partes de la magnífica entrevista que Berta González de Vega, realiza en El Mundo ayer. El entrevistado es José Manuel Aguilar, "psicólogo y escritor divulgativo que se ha convertido en el defensor más conocido de la custodia compartida en los casos de divorcio".

"En España hay una cultura machista en mujeres y en hombres".

"Los hijos en España son una propiedad y los progenitores son los gestores de los tiempos de sus hijos".

"En Francia fueron las socialistas feministas las que lucharon la ley de custodia compartida, que allí, como en Bélgica, por defecto es la primera opción a no ser que uno de los dos progenitores no quiera".

"Aquí la reforma iba a recogerla y, de hecho, hay una contradicción en la ley, porque se condiciona la decisión del juez a un informe favorable del fiscal. Aunque no hay datos fiables, se cree que en el 5% de los divorcios se otorga la custodia compartida. Casi todas las que son de mutuo acuerdo se están echando atrás en la Audiencia".

Consiste en que "hay dos casas en los dos casos, compartida o no. Se reparten los gastos del menor. Pero lo que no está claro es que la mujer se tenga que quedar con la que ha sido la casa familiar hasta entonces. Ahora mismo hay decenas de hombres viviendo en cámpings y acudiendo a comedores sociales. El caso más sangrante es uno en el que la casa es de la abuela de él y la mujer se quedó en la casa que la buena señora tenía para jubilarse. El juez dio un plazo. También hay señoras que se han quedado con las dos casas, la principal y la de veraneo. Con la vivienda ha surgido un nuevo escenario, hay gente que no se puede divorciar porque, con la hipoteca, sería repartir miseria y llegan a un acuerdo de compartir la casa. Todos los niños prefieren estar con papá y mamá, siempre que no haya caras largas, porque uno de los grandes mitos es que los niños no se enteran de nada. En todo matrimonio, existe una custodia compartida de facto y con esta medida lo que se busca es conseguir una situación lo más parecida a la que había".

Acerca del estándar del régimen de visitas: "está claro que hay que hacer trajes a medida, porque no es lo mismo que los padres sean periodistas, médicos o funcionarios. En realidad, se trata de funcionar como antes de separarse y claro eso obliga a que haya una buena relación. En el otro caso es difícil que la haya porque es uno el que maneja y controla, el que concede derechos".

"El feminismo español no es igualitario, es revanchista. El igualitario considera al hombre un igual, y el otro lo ve casi como un maltratador por el hecho de ser hombre. Si coges la guía de juegos de la Junta, se dice que los niños son tramposos y en Córdoba tenemos a esa asociación que dice que el latín es machista y recibe subvenciones. Y ese lobby gobierna y dicta las leyes a Zapatero, la de reforma del divorcio y la de violencia de género".

"Lo está viendo todo el mundo en los procesos de divorcio, les aconsejan denunciar y se quedan de inmediato con la casa y la custodia. Y a los niños se les está utilizando también para elaborar falsas denuncias, normalmente de abusos sexuales. El 80% de las denuncias en procesos de divorcio son falsas". Y "salen gratis en la mayoría de los casos. Son muy ventajosas y nadie las persigue. El daño ya está hecho y con los tiempos judiciales que tenemos pueden pasar nueve meses y se pierde el vínculo con los hijos. Hace dos semanas, una madre que llevaba acumuladas once sentencias contra su ex por incumplimiento del régimen de visitas tuvo que ver cómo el padre no se presentó y el abogado dijo que estaba desaparecido desde hace dos semanas. La inacción de la Justicia es parte del problema".

"Los griegos no tenían ninguna palabra para el pecado pero sí para el pecado de orgullo. Esto es lo que hacen estas feministas, pecan de orgullo y se pasan las sentencias judiciales por el arco de sus deseos (habla del caso de una madre, que se negaba a que su ex viera a su hija, a pesar de una orden judicial, porque negaba, apoyada por una organización feminista, que existiera el síndrome de alineación monoparental). ¿Va a tener consecuencias el acto de esa madre? Han tenido raptada a la niña, ¿qué va a hacer ese juez al que se ha ninguneado? ¿qué hubiera pasado si la presidenta del Constitucional hubiera asesorado a un maltratador y no a una maltratadora? Hubiera durado diez minutos en el cargo".

"En un divorcio todo el mundo pierde, los abuelos, los primos, los amigos. Por eso afecta a todos y lo mejor es negociar".

"Una relación es un trabajo diario, una negociación, hay que enamorar todos los días a tu pareja".

Sobre el fenómeno de los niños tiranos: "Es el problema de la generación obediente, que ha obedecido a sus padres y ahora a sus hijos. Como tienen poco tiempo, compran el cariño de esos niños-llave, que llegan a casa del cole y no hay nadie... Los horarios laborales no están pensado para los niños. Tenemos una cultura de no parar y lo primero que se sacrifica es la familia".

"Cuando un padre educa, tiene que marcar límites y el primero es decir no, esto no lo puedes hacer. Aprender la frustración. Hemos educado a una generación que no sabe esforzarse y cuando ya tienen doce años es muy difícil cambiar la personalidad, que está bien definida".

"Cuando el cachete le duele a los padres más que al niño, no hay problema. Pero ahora vienen las madres traumatizadas y cuando le preguntas que por qué le ha dado un cachete resulta que te puede contestar que el niño casi le quema el comedor con un mechero y te dan ganas de preguntar por qué no le dio dos. Usar la violencia es el fracaso de la educación pero hay momentos en que un cachete es necesario... Ahora resulta que el sentido común es revolucionario".

miércoles, 13 de agosto de 2008

¡Gracias, Sr. Rodríguez Galindo!

Hay veces que te entran ganas de renunciar a ser sevillano. Qué, ¿por qué?. Verán, les cuento.
Por ahí, hay un señor llamado Vicente Carranza, cuya pasión es coleccionar. Vicente Carranza, en todos los años de su, larga y bien aprovechada, vida, ha logrado reunir la que, a juicio de los expertos, es la mejor colección de barros vidriados de Triana, que hay en España. Lo ha hecho con pasión, interés y -quizás lo más importante- con dinero de su bolsillo. Si tuviera este patrimonio, haría, como la célebre Catalina, la Grande, hizo, con el Hermitage de San Petersburgo: tenerlo para mi y mis ratones. Por eso, está claro que hay personas hechas de mejor pasta que la mía. A este buen tipo, se le ocurrió que, lo mismo, era mejor que lo disfrutáramos todos y, puesto que de aquí es la cerámica, lo ofreció a nuestro Ayuntamiento, gratis total. Se pueden imaginar que, esto, es tan poco corriente que, en concreto, no conozco a nadie que lo haya hecho (Si ustedes sí, dejen un comentario donde saben). Se movieron los resortes oportunos y, se pensó, que el lugar idóneo, para su exposición permanente, sería nuestro Alcázar. Llegados a este punto, les podría alargar esta historieta hasta el infinito, dando una crónica pormenorizada pero, mejor, leen al amigo Pablo Ferrand en el ABC y, él, les cuenta lo que lleva pasado nuestro benefactor, desde mediados del dos mil cuatro. A día de hoy, el actual alcaide de ese recinto, Antonio Rodríguez Galindo, ni siquiera atiende al pobre iluso que creyó ver, su valiosísimo material, expuesto en un sitio equivalente al valor del mismo. ¿Por qué?. Oigan, ni idea. Lo mismo, piensa que aquí estamos sobrados de cultura y que, más o menos patrimonio, no va a notar se y que, a quien le importa. ¿Se imaginan este hecho sucediendo en otras ciudades de España?. Yo, tampoco, por supuesto.

lunes, 11 de agosto de 2008

Post data: Te quiero

Soy un llorón, lo confieso y, no por ello, considero, que mi masculinidad quede en entredicho. Los chicos también podemos llorar y, de hecho, me acuso a mi mismo, de hacerlo. Es más, en honor a la verdad, he de decir que, hace escasos minutos, lo he hecho. He llorado. A Dios, a mi mujer y a todos los espectadores de la sala diez del multicines de Bormujos, pongo por testigos. Lo he hecho, recalco. Es más, lo volvería a hacer, si volviese a ver la película que da título a estas líneas. He llorado de emoción, de pena y de alegría.
He llorado de emoción, porque me he dado cuenta que la bondad del ser humano, transciende los límites de su propia existencia y que, hasta después de muerto, se puede hacer el bien. He llorado de pena, porque me parece que poca gente haría lo que hizo el co-protagonista de la historia. Y, finalmente, he llorado de alegría porque sé que haría lo mismo. Lógicamente, no tengo la menor intención de contarles que es lo que sucede. Esta vez (y van mil...), tendrán que confiar en mi e ir al cine.
Por cierto, quiero aprovechar este negro espacio donde, curiosamente, escribimos en blanco, para reivindicar, el tantas veces criticado cine comercial americano. Que quieren que les diga: puede que sus actores no sean los mejores. Puede que sus guiones tampoco. Puede que las cosas que nos cuentan sean frívolas, sin interés y con mucha moralina. Puede que usen el séptimo arte para vendernos la excelencia de su cultura, la yankee. Pero, de lo que no hay duda, es de que son los mejores en este asunto por más que Pumares y otros críticos como él, se empeñen en aconsejarnos ver cine chino, coreano, checo o finlandés. Será que soy muy... cateto, y no me entero, pero me da que los chinos trabajan como eso, los coreanos hacen muy buenos coches, los checos muy buena cerveza y los finlandeses, unas saunas cojonudas; ahora, donde se pongan dos horitas con Nueva York de decorado, una ñoñería que sabes como va a acabar y, más escaparates y publicidad encubierta, que en la cocina de Los Serrano, que se quiten todos esos infumables bodrios que, de tristes y mal hechos que están, te entran ganas, mira tú, por donde, también de llorar y, eso -que la policía no es tonta- si se nota en la taquilla, será por algo. ¿O va a estar, como en el célebre chiste de la jura de bandera, todo el personal con el paso cambiado y la verdad, la van a tener sólo ellos?.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Yo, también, soy extremeño

Con lo monos que están algunos callados... Pues, nada, no hay manera. Tienen que hablar para destacar y, destacar hablando tonterías, claro está, que lo de aportar a la humanidad, desde el ámbito del pensamiento, lejos está de sus capacidades. Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir (Manolo García, dixit)... a lo que añado, humildemente, que si lo vas a hacer, para ofender de manera innecesaria, mejor grapa te la boca.
Viene todo esto, a cuento de la impresentable ofensa, del, porque con sus votos, ellos y solo ellos, así lo quisieron, del, reitero, nacionalismo catalán. Lo hacen desde sus actas de concejales en los Ayuntamientos de Torredembarra y Blanes. Lo hacen Luis Suñé y Juan Puig, nombrados en español, puesto que, aquí, en este rinconcito de mi maravillosomundo, ese y no otro, será el idioma en el que me dirija a ustedes, me lean desde San José de la Rinconada o San Juan de Puerto Rico, el Bajo Maresme o el Alto Aljarafe y, más que nada, lo haré, para que podamos entendernos todos los que, (perdonen me, ya saben que sólo soy el cateto que no se entera mucho de las cosas y que, de vez en cuando, pone en orden lo que ve y oye, en esta negra página), por aquí, nos dejamos caer. Sí, ya sé que a ustedes, este, nuestro universal vehículo de comunicación, se la sopla. También sé, que nosotros mismos, los hispano parlantes de las tierras ibéricas (los de las tierras americanas si les molan más, como mano de obra barata), se la soplamos. Pero, queridos, esto es lo que hay. Ajo y agua. A la Constitución me remito. A la Constitución que aprobamos todos, repito, ¡todos! los españoles que, mal que les pese, es lo que son ustedes. Esa que consagra, como común para no tener que hacernos señas, unos a otros, por las calles, un lenguaje que tiene diccionario y se enseña en las escuelas. . . Y que ustedes hablan, escriben y conocen. Como, asimismo, les presupongo inteligencia, para conocer que pedir dinero, para los niños extremeños, en una falsa campaña de apadrinamiento, es una bajeza que ofende a la infancia, a la región en sí, al conjunto de sus habitantes y que es innecesaria, si lo que se pretende es reivindicar la mayor o menor aportación de una comunidad a los fondos estatales, ¡ojo!, de una comunidad, que luego habría que ver si los habitantes de la susodicha región, son o no son natos, algo que, lo mismo, tiene su importancia, oiga. Llamar mal nacidos a los que, únicamente, se defienden de un ataque tan cruel como absurdo, no es una infamia, no, es la consecuencia, de creerse superior a otro, capaz de juzgar, capaz de decidir que es el bien o el mal. Afirmar que, Pablo Gasol, ha hecho un anuncio de una multinacional, en la que proclama el orgullo de defender la elástica nacional, sólo por dinero y que, lo más seguro, es que no esté de acuerdo con el contenido del mismo, es algo que tendría que contestar el cuatro de la roja, aunque, lo mismo, no les gustaría a algunos la respuesta.
Esta es la mía. La mía, y la de todos los que nos sentimos incluidos en ese ataque tan asqueroso: el ataque enfermizo, de gente que cree, que los demás somos unos desgraciados y que, nos tiramos todo el día, vagueando y viviendo de ellos. A ver si se les cae ya la venda y, lo mismo, la cigarra y la hormiga, cambian de papel en el cuento, un cuento que ya no se creen ni los niños, el cuento de un país, con una Historia inmemorial, llamado Cataluña.