lunes, 7 de enero de 2008

C.S.I.

Es superior a mi, no puedo con estos tipos, de verdad y mira que lo he intentado. Un lunes tras otro. Un mes detrás de otro. Primero con interés vivo, luego con curiosidad, después con extrañeza y ahora con una mezcla terrible de sorpresa, pavor y decepción. Sorpresa porque no entiendo como puede ser una cosita tan mala, tanto en lo argumental como en lo artístico, serie de culto. Pavor porque comprendo, viendo los índices de audiencia, que el equivocado soy yo. Decepción porque o bien, directamente, tengo que hacer que me reseteen el libro del gusto o es que piensan que el español -en este caso, queridas amigas lo siento, la española, al ser legión las damas que siguen a estos intrépidos detectives- es gilipollas. Sí, he escrito gilipollas, han leído bien. Es una palabra que figura en nuestro diccionario patrio y saben que conmigo lo de ser políticamente correcto va lo justito. Ojo, que yo no he escrito que el que vea C.S.I. sea gilipollas. Lo que pienso es que nos toman por bobos, o es que en uno de los países con más tradición criminal del mundo ¿no se queda ni un caso sin resolver?¿ningún malhechor queda impune? ¿nadie es capaz de burlar a la justicia ni enseñándoles como a los delincuentes de aquí les estamos enseñando todos los trucos, todos los lugares donde buscan luego los maderos, todos los sitios donde no se pueden equivocar para que los cojan?. En fin, lo que digo es que ver esta americanada donde te venden que sus policías son invencibles, que es imposible cometer un delito sin que te echen el guante y creerselo como se lo creen algunos, entra en contradicción fragante con un hecho probado, la televisión la ven también los malos y la maldad siempre va un paso por delante.