martes, 26 de febrero de 2008

El debate

Se ha quedado parado un país entero viendo un debate político.
¡Albricias!.
Trece millones de personas delante de las pantallas.
Otro montón más escuchando por la radio.
Dos de los partidos que concurren a las elecciones generales, sólo dos, acaparando toda la atención mediática.
Ninguna de las otras opciones representada.
Parece ser que no hay nada entre la derecha y la izquierda.
En España, o eres de Zapatero o eres de Rajoy.
Hacía quince años que esto no sucedía.
Para que suceda han pactado decorado, tiempos, orden de las intervenciones, moderador, planos de realización.
Al final, lo de siempre: han ganado los dos.
Para los medios afines al PSOE, el Presidente.
Para los del PP, el Aspirante.
¿Cómo se medirá quién gana en estas cosas?.
¿Cual será el mecanismo con el que se cuantifica el resultado?.
Se imaginan un partido de baloncesto sin canastas.
Se imaginan un encuentro de fútbol sin porterías.
¿Quién ganaría?.
El objeto de estos espectáculos no se cual es si todos los que antes pensaban votar, tanto a uno como a otro, lo más seguro es que después sigan pensando lo mismo.
Es como el objeto de los mítines.
¿Para que sirve un mitin?.
¡Qué Nación!.
P.D.: Este texto está escrito exactamente del mismo modo en que se produjo el cara a cara: cada líder soltó lo que iba a soltar sin entrar a responder, contestar, debatir (pongan el término ustedes) lo que el otro le espetó.
En frases cortas para que el mensaje calara entre el electorado propio, repito, propio.
En mi pueblo, Castilleja de la Cuesta, casi todos pasamos del evento.
Lo sentimos.
Para ese viaje no necesitabamos alforjas.