miércoles, 12 de marzo de 2008

Música, de verdad

Si les nombro a Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Daniel Rabinovich o a su reemplazante Horacio Tato Turano, probablemente, no tengan la menor idea de quien les hablo. Si les digo que desde 1967 se dedican a hacer música, por lo menos algo se irán orientando. Si les llamo por su nombre artístico, ese que Gerardo Masana les colocase en su bautizo, o sea, Les Luthiers, muchos de ustedes caerán en la cuenta de quienes son. Y, finalmente, si les cuento que estos son los abueletes que cantan a capela, con extraños instrumentos musicales, canciones con un indudable y agudo sentido del humor, la práctica totalidad sabrá de quien hablamos.
Ayer, antes de ayer y hoy, están en Sevilla pero, no se molesten en buscar entradas: No hay. Salen a lleno por día. Tres llenos, tres. Un pabellón enterito de FIBES rendido a los encantos de estos señores que logran que la hora y tres cuartos que dura su actuación parezca corta. Temas como la guerra, la religión, el amor, la Historia. Gracia a raudales. Sin ofender ni violentar. Sin insultar ni menospreciar. Parodiándose y parodiando. Para todos los públicos.
Ves esto, luego vuelves a casa y te sientas frente a la caja tonta. Decía Umberto Eco que la televisión de antes la hacían los profesionales y la de ahora la hace la audiencia. Está claro. Sólo así se entiende lo del Chikilicuatre o como se llame el tipo ese. Sí, el tipo ese -repito- que nos va a representar en el bodrio llamado Eurorisión (perdón, quise decir Eurovisión). Con un par.
En mi pueblo, un risión es lo mismo que en Cádiz un mamarracho. En Madrid, como son más finos, los llaman frikis. Parece ser, la idea era mandar a uno de estos para hacer una protesta inteligente sobre lo que ha terminado siendo este concurso pseudo-musical. Me da la sensación que no lo van a entender pero no me hagan caso, sólo soy un cateto que escribe de vez en cuando sobre lo que le parece.
¿Se imaginan que ganamos?. No, verdad. Tampoco pasará nada. Será como siempre. ¿Verá alguien esto?. No, verdad. Tampoco pasará nada. Será como siempre. Luego, ¿que más da que vaya el Chikilicuatre o que no vaya nadie?. Y, claro, si no va nadie, ¿en que van a gastar el dinero con el que se hace la programación de los canales públicos?. Pregúntenselo. A fin de cuentas, esa pasta también es suya.