martes, 2 de septiembre de 2008

Tanta gloria obtengas como paz dejas

Hoy, hemos amanecido en la capital de mi maravillosomundo, Castilleja de la Cuesta, con la fabulosa noticia de que, Carmen Tovar, que era Alcaldesa -de la parte del pueblo que la votaba, claro está- ha decidido abandonarnos para ir a alcanzar objetivos mayores. Sin duda, sus enormes méritos, magnífica gestión y amabilidad en el trato, han posibilitado tan merecido ascenso y, por eso, el resto del equipo de gobierno, está triste y apesadumbrado, lloroso, en suma. Pasa la vara de mando a su segundo, en un gesto idéntico al que la alzó al cargo más importante que hay en el planeta (por lo menos para mi). Desde aquí, "el escorado al lado equivocado", te desea que alcances el éxito que te mereces. Que tengas la suerte de que, quienes tienen que favorecer la tuya, te ayuden como me ayudaste tu a mi. Que tus iniciativas sean tan elogiadas como elogiaste tu las mías. Que los que te importen de verás, sean tan bien tratados como trataste tu a los que me importaban a mi. Que te ayuden a seguir ganándote la vida, como hiciste tu conmigo. Que tus anhelos más íntimos, sean tan apoyados como lo fueron los míos. Que tus esperanzas por hacer... lo que sea, más justo, más accesible, más de todos y, para todos, sean tan aclamadas como me sucedió a mi con tu ayuda. Aquí me tienes como te tuve yo. Deseando hacer algo por ti. Te he estado esperando, con paciencia infinita, solo, viendo como, poco a poco, han ido desapareciendo todos de tu lado, todos los primos y primas (del Zumosol), todos los sirvientes de tus dulces sueños, todos los guardaespaldas uniformados. ¡Ingratos!. Pienso en ellos a todas horas como, imagino, tu estarás haciendo y, me desvela, igual que a ti, su porvenir. No te preocupes, entre todos sabremos que hacer para que estén tan cómodos y felices, como estuvimos los demás contigo. Adiós, nos veremos como nos veíamos antes de ser quien eras, por las mismas calles, las mismas plazas, los mismos bares (espero que no las mismas veces, que eran pocas, como sabes y, no por ausencia mía, precisamente). Es lo bueno que tiene no cambiar y seguir siendo uno mismo.