lunes, 8 de septiembre de 2008

Aviso a navegantes

Sirvan estas líneas de aviso. ¿Por qué? Porque os estoy viendo venir. Porque, en cuanto un dominguito se levante con un pelín de más pelusa de la cuenta, os va a dar por pensar que sí, que ya empezaron los gloriosos días de "ruta del mosto" y vais a cojer el coche, y vais a atascaros en la carretera para nada, y vais a beber un vinito que sí, que es blanco, que lo venden en las mismas tascas donde estáis metidos todo el resto del invierno, pero que no, que no es mosto. ¿Como? Sí, como escucháis. No es mosto. ¿Y eso? Muy simple. Vereis.
Ayer, siete de septiembre, como desde hace cincuenta y cinco años se viene haciendo, en la Fiesta de la Vendimia de Villanueva del Ariscal, se pisó la uva. Antonio Borrego, Capataz mayor, treinta y seis años entre las cepas, apartó los bosquejos y sacó la primera jarra de la tina que los capataces infantiles habían, previamente, pisado. La misma se presentó al Patrón, San Ginés y fue bendecida por el cura-párroco de este bendito rincón del Aljarafe profundo. Luego, enmedio de un silencio reverencial, anunció la buena nueva, la cifra de grados del mosto, once con setenta y cinco. En frío, la cifra es buenísima. Tiene una buena graduación. Puede (y lo va a hacer) subir a los doce en los lagares, por el trasiego. Ahora bien, esto pisado, únicamente, es zumo de uva garrida. Tendrá que fermentar el azúcar, durante sesenta días, al menos, para convertirse en alcohol: Luego, siete del nueve y sesenta...¡Um!... A mi, me sale siete del once y, en esta maravillosa comarca, tenemos un dicho: "Para San Andrés, vino o vinagre es" por lo que, para curarse en salud, la mejor fecha es la Pureza, ocho del doce. Así que, ya sabéis, no correr con los carros para arriba y dejarnos trabajar tranquilos. No atascar las veredas, sendas y caminos. Y, si lo hacéis, no bajéis, ufanos y sonrientes, comentando que, ya, habéis probado el mosto y que, el de este año, está fantástico. Ser un poquito menos espabilados y pensar que, tontos, quedan ya, en pocos sitios y, el tocomocho, se lo siguen haciendo a los incautos. No os estoy diciendo que no vayáis a los garitos de la ruta, no. Sólo os digo que, con una cervecita, se come igual de bien, que cada cosa tiene su momento y que, el momento del elixir de los catetos, todavía no ha llegado. Paciencia. ¡Si es que tiene uno que estar en todo!.