lunes, 15 de septiembre de 2008

El atasco

He dejado pasar una semana... Y el cabreo, es idéntico. No estoy cabreado por el hecho de, repetidamente, quedarme atascado cuando subo o bajo a mi pueblo. No. Estoy cabreado, indignado, aburrido y, así, mil calificativos más, por las excusas que, a continuación y por orden , ponen, la dirección de ese comercio, donde te venden unos muebles en paquete plano que se montan todos con la misma llavecita, la Alcaldía, los responsables de Tráfico en la zona, entes supra municipales como Mancomunidad, Diputación o Junta de Andalucía y, finalmente, el mismísimo Ministerio de Fomento del Gobierno de esta nación, a la que, perdonenme, voy a llamar España.
Pensáis que somos idiotas. Pensáis que no tenemos memoria. Pensáis que no recordamos que, eso mismo, es lo que hicisteis la vez anterior (y la otra y la otra y la otra...). Tan borregos nos suponéis. Dejaos de hablar y actuar de una... santa vez. Hacedlo, porque un día de estos, vamos a tener una desgracia y lo vais a tener en vuestra conciencia toda la existencia. Pensad que los que están atascados no son vuestros enemigos, los ciudadanos, sino vuestros jefes, los que os pagan esos generosos sueldos que vosotros mismos os ponéis y que nadie os dice si son altos o bajos y, por favor, a ver si la próxima vez, si no lo arregláis antes, no os entretenéis en echar balones fuera y en buscar culpables lejos.