lunes, 22 de septiembre de 2008

Un domingo ilusionante

Lo dijo mi cuñado Antonio, un tío tocado por la gracia de Dios, para el juego del 1X2: "Prefiero que me toque, como esta vez, con toda mi familia y la gente que me importa, a, como la anterior, solo". Y, saben que les digo, que es una verdad tan grande como un autobús de dos plantas. Así que, por eso, estoy feliz más allá de que lo que enganchamos, que es poco al tener que repartir con ciento setenta y tantos. Porque lo bonito de la tarde-noche de ayer no fue que acertáramos la quiniela entera. No. Lo bonito fue estar reunidos en Espartinas, sufriendo, riendo, llorando algunos e imaginando que agujerillo taparíamos. Gastando lo que iba a venir, gracias a un equipo odiado. Lo bonito fue gozar, ilusionarse. Sentirse importantes, en el centro del mundo, por un instante. Lo bonito fue la explosión espontánea de camaradería, de hermandad, de abrazos entre desconocidos, sintiéndolos tuyos. Lo bonito fue sentir que la suerte caía del cielo a unos cuantos parias. Lo bonito fue cenar como millonarios futuros... Y, si luego, nada salio tal como deseamos, pues... otra vez será. Al fin y al cabo, ¿no somos ricos -ya- teniendonos los unos a los otros?.