sábado, 27 de septiembre de 2008

De Madonna a Amaral

Anoche actuó Amaral en el Auditorio Rocío Jurado de la Isla de la Cartuja. No hubo lleno, como se esperaba. No lo hubo porque, socialmente, no es lo mismo ir a ver a la ambición rubia que a la maña y, esto es así, nos pongamos como nos pongamos. No hay otros argumentos. La española canta mejor que la norteamericana. Las entradas eran más baratas, muchísimo más baratas. Era viernes noche y no martes. El horario y el posterior, en infinidad de casos, día de descanso invitaban a asistir. El espectáculo se celebraba en un lugar más céntrico, mejor comunicado, más accesible... si quieren, sigo. Luego, en conclusión, colectivamente hablando, esta ciudadanía es novelera. Pretendemos hacer ver que asistir al show de la provocadora cincuentona es ir a un evento único, y, puede que lo sea pero, como las exposiciones del Museo y yo pregunto: ¿Cuantos fueron a ver la itinerante de Sorolla, por ejemplo?. Nos justificamos con estupideces tales como que, cuando, en nuestra vida, vamos a tener la ocasión de estar tan cerca de una estrella del Pop mundial, cuando, The Corrs, vinieron años atrás y, a la hora de saludar, podían haberle dado la mano a los asistentes. Pedimos que haya más exposiciones, más teatro, más música, y, mensualmente, se programan decenas de eventos culturales para que no asistamos a casi ninguno. Si, en esta Sevilla, el personal se aficionase a ir al Lope de Vega, con regularidad, al Maestranza, con asiduidad, a la Imperdible, a la Sala Cero, al teatro de Távora, en el Cerro y, demandase más actos de este tipo, es cuando tendrían sentido los multitudinarios, que son las migajas, esporádicas, de un gran negocio. Tenemos una Bienal y un Festival de Cine internacional y, son minoritarios, mientras, en San Sebastian y en Vitoria, de parecidos eventos, han hecho una autentica demostración de revitalización de la vida cultural y, además, una manera de que mucha gente se gane la vida. Así que, perdón, pero seguiré pensando lo mismo. Seguiré pensando aquello de que la gente es, de donde va Vicente, y tal, y tal.