lunes, 1 de diciembre de 2008

Los lunes, los martes, los miércoles... y todos los demás días, al sol

Tengo miedo. Tengo miedo de no poder traer dinero a casa un día de estos. Tengo miedo de no poder ganarme la vida como hasta ahora. Tengo miedo de perder mi trabajo. Tengo miedo porque, de donde procedo, la gente no tiene mecanismos para ponerse a cubierto de la tormenta que nos está cayendo. Tengo miedo porque todos acusan, a los de mi clase, de haber querido vivir por encima de sus posibilidades. Tengo miedo de que tengan razón y de que nos esté castigando el sistema por sinvergüenzas, por aprovechados, por oportunistas. Tengo miedo a lo de después. Tengo miedo a la primera mañana sin tener nada que hacer. Tengo miedo a pasar los lunes, los martes... la semana entera al sol porque todo se desmoronó, se hundió, míseramente, bajo nuestros pies y, la sólida construcción en la que habíamos asentado nuestras existencias, simplemente, dejó de existir. Tengo miedo porque veo, a mi alrededor, a otros mejores, irse al charco. Tengo miedo porque no veo que alguien, seriamente, se plantee soluciones con un mínimo de coherencia, para ayudar. Tengo miedo porque, de esto, no va a salir reforzada más que la misma gente que mandaba. Tengo miedo, de esa palabra que tiene seis letras, que son como seis puñales que se están clavando en el corazón de personas honradas. Tengo miedo porque, a mi puerta, ya han empezado a llamar los problemas. Tengo miedo de la crisis.