viernes, 28 de agosto de 2009

Una reflexión del año 1931

Dice el Sr. Adrian Rogers, Doctor:

"No se puede establecer la libertad del pobre, sobre la base de dejar sin libertad al rico. Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo. El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona. Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso, mi querido amigo, es el fin de cualquier nación. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola. "

domingo, 16 de agosto de 2009

El factor humano

"John Carlin ha descubierto el factor humano que hizo posible un milagro: la capacidad innata de Mandela para seducir al oponente y su tenaz deliberación de utilizar el mundial de rugby de 1995 para sellar la paz y cambiar el curso de la Historia. La final de aquel mundial culminó con la victoria sudafricana en el último minuto, y fundió en un abrazo a negros y blancos en el ejemplo más inspirador que ha visto la humanidad."

Este párrafo, que les he transcrito de la contraportada del original de Seix Barral, sintetiza el argumento de una pequeña joya, El factor humano. Nelson Mandela y el partido que salvó a una nación, un libro de John Carlin. Su autor, que nació en Londres en 1956, que tiene el Premio Ortega y Gasset de Periodismo de 2000, que trabaja habitualmente para El País y que, fue corresponsal en México, El Salvador, Sudáfrica y Estados Unidos nos guía, a través de su vivencia personal y de numerosas conversaciones con todos los protagonistas, en un recorrido, por las claves que condujeron a la unificación de un país, Sudáfrica, sacudido por la terrible lacra de un régimen dictatorial con connotaciones racistas, el apartheid.
El factor humano es, al mismo tiempo, biografía, narración, manual de Historia contemporánea pero, sobre todo, ensayo. Su lectura es amena, sencilla, apasionante. Regala un conocimiento profundo de una situación, sus posibilidades y su solución final. Muestra el amor, que quien escribe, tiene por el país donde todo sucede. Muestra la admiración, que este británico, profesa a Mandela. Muestra el cariño, a un deporte, el del oval, majestuoso.
A mi me enamoró, lo he releído, dos veces este mismo verano. En sus páginas encontré sabiduría, ausencia de rencor, fe en las personas, respeto, solidaridad... Pero, sobre todas las cosas, perdón. Cuantas enseñanzas, en tan solo trescientas treinta y una páginas, ¿verdad?. ¡Como para no recomendar su lectura!.

sábado, 15 de agosto de 2009

Up

En 1995, irrumpía en el panorama cinematográfico, la factoría Pixar. Lo hacía con una película que, hoy, es un clásico, Toy Story. De ese filme, que tuvo su continuación e, incluso, su re-continuación, hasta convertirse en lo que es, una saga de colección, es digno heredero Up.
Up, es la historia de un anciano gruñón, Carl Fredricksen, viudo solitario, anclado a una casa y a los recuerdos de una vida que, vive acosado por los tiburones inmobiliarios hasta que, una buena mañana, resuelve marcharse haciendo que, su vivienda, se vaya volando atada a una inmensa colección de globos de colores. Le acompaña, accidentalmente, un boy scout y su destino, serán las Cataratas Paraíso.
No les cuento más, tampoco se trata de destripar el final. Eso sí, si desean verla, tienen que hacerlo en el cine y, no les vale uno cualquiera: tiene que ser uno con tecnología 3-D... Sí, sí, uno de esos en los que te hacen ponerte las gafas de dos colores y -tenganlo en cuenta- aunque en los carteles, la anuncien como infantil, les puedo asegurar que, realmente, los adultos disfrutan más que los niños.
Como anécdota final, les diré que, Up, es un ejemplo de lo inteligentes que son los financieros de Wall Street pues, cuando fueron interrogados acerca, de las posibilidades de éxito de esta historieta, sus predicciones auguraron un estrepitoso fracaso y, es por esto, por lo que no se hizo, como es habitual en todo lo que tutela Disney, una completa tirada de objetos de mercadería. Así que, fijense lo fiables que son sus apreciaciones. ¡Para fiarse a la hora de invertir en bolsa, de estas criaturitas!. ¡Para hacerles caso en sus recetas para salir de la crisis!.
En fin, ya saben, al cine que, es la manera más barata de viajar.

jueves, 6 de agosto de 2009

Aunque no sirva para nada...

... Porque quienes tenéis la sartén por el mango sois vosotros. Porque sois quienes mandáis. Porque, al final, esto no es otra cosa que un pataleo. Pero, por lo menos, para que sepáis que, aunque sea uno solo -lo mismo me da, aunque, sinceramente, lo dudo- aquí, hay un ciudadano que os ha calado y que, me da igual lo que penséis o lo que hagáis porque, sinceramente, nada más podéis hacerme (y mira que me habéis hecho cosas), se atreve a cantaros las cuarenta para que, todos los que lean esto que, haciendo honor a la verdad, puede que sean pocos, sepan que sois un fraude, una estafa, una mentira y, sé que esto puede sonar fuerte, el cancer de Castilleja de la Cuesta, por lo menos.
Lo mismo, por decir mi verdad, la mía, tengo que verme delante de un tribunal de Justicia. Tampoco me importa. Ha llegado un punto en mi vida, en el cual, ser condenado por esto, puede que me haga sentir orgulloso. Orgulloso por decir lo que pienso, sin miedo, que es de lo que vivís vosotros, del miedo, del temor, de asustar viejas, de someter y comprar voluntades.
¿Qué no? Solo hay que ver como entrasteis en la poltrona y alrededores. Llegasteis al poder, luego de un golpe de estado, como el que dieron, en Roma, los senadores a su Cesar. Llegasteis prometiendo cambios. ¡Qué podía esperarse de semejante colección de traidores!. Al cabo del tiempo, no solo no vemos cambio alguno. Lo que vemos es una agudización del problema originario. Vemos como, no solo no hay limpieza en ningún tipo de proceso, sino que, ahora, es más descarado aún pues, todo lo revestís de un aura de pseudo legalidad que, sinceramente, no os creéis ni vosotros pues, para trabajar en el Ayuntamiento, no digo que haya que ser socialista, pero sí digo que, casi todos los que trabajan, lo son. Vemos como, la vieja guardia, esa que tan importante se cree pero que, no es, sino una colección de maestritos de escuela requetesabiondos y que, en la inmensidad de su sabiduría, han colocado a nuestra población en la cola del Aljarafe, manda más que antes, pues influye. Vemos como, el ex de la ex, vuelve, quizás, para postularse como alternativa. ¿Y, digo yo?. No ha tenido bastante este señor, con arruinar un espacio escénico, con colocarse formando un escándalo y, participar en la dirección de la empresa municipal más ruinosa que vieron los días que, ahora, tiene que volver, ¿a qué?. Vemos como nos gobiernan, un jardinero que ni corta, ni riega, ni siembra. Vemos como nos gobierna una limpiadora... Y vemos como intentais colarnos el rollo de que, los que no valen un duro, son los de los demás partidos. Vemos como en cualquier dependencia están ubicados interventores, apoderadas, miembros, miembras, ex-miembros y ex-miembras de ejecutivas y candidaturas, de vuestro Partido. Vemos y tenemos que entender, parece ser, que eso es así, que cualquier otro, en vuestro lugar, haría lo mismo y, la verdad, si esa es la alternativa a la gestión de la que ya no está, con todos mis respetos, si esa era la solución que nos ibais a dar, si esa era la manera de arreglar el problema, solo me queda deciros, muy alto y clarito, desde aquí, que vosotros, vosotros de verdad, sois peores que Franco, por mucho Suresnes, mucha foto de la tortilla, mucho mitin en el Velódromo de Dos Hermanas, mucho talante y muchas lecciones de democracia, honradez y decencia que pretendáis darnos porque, por lo menos, antes, la gente sabía con las cartas que se jugaba y las que se necesitaba para hacer mano, porque, para ese viaje -sé que estoy muy visto- no necesitabamos alforjas.
Ahora, ya sabéis, lo de siempre. A largar las viejas consignas. Que si soy un fascista. Que si quien me he creído. Que si sólo soy el chofer que lleva los niños al cole. La muerte social. La negación de cualquier posibilidad. El aislamiento. Nada nuevo bajo el sol. Sé con que bueyes aro. Podré seguir viviendo porque -es lo que os pesa- sin tragar como lo hacéis vosotros, vivo mil veces mejor y, además, no tengo que morderme la lengua, ni vendida al mejor postor mi conciencia.