lunes, 2 de marzo de 2009

Vaya semanita

Tiene la tele de los vascos, la ETB, un programa que es una auténtica delicia. Su nombre es Vaya semanita y, básicamente, sus contenidos son humorísticos. A través de una serie de entremeses, cada espacio nos acerca, en tono divertido, a lo vascuence. Con unos guiñoles parodian el mundo abertzale. Haciendo compañeros de piso a una navarra, un donostiarra, un bilbaíno y un vitoriano, nos intentan mostrar cuan distintos son los diferentes territorios que -a su juicio- componen el mapa vasco, a base de exagerar hiperbólicamente sus características. Un imitador de Javier Clemente, quien fuera seleccionador nacional de fútbol, nos hace de experto en cine, usando lo rotundo y peculiar de su jerga, para desmenuzarnos, introduciéndonos en la trama tal como hacía el mismísimo Alfred Hitchcock, las diferentes películas. La abuela Asunción retrata, con saña, la imaginaria mala ostia de aquella región. Tocan todos los palos y son muy valientes, al adentrarse en temas, tan peliagudos, como el uso del eusquera, la vivienda, economía y hasta política. En fin, todo un ejemplo de lo que, con dinero de todos, se puede hacer en la televisión autonómica.
Luego, con un solo click, te pasas a Canal Sur y ves que determinados paniaguados se han apropiado de la identidad andaluza, para ridiculizarla con peor estilo y, sobre todo, pretendiendo hacer una programación seria. Ves a María del Monte, como antes veías a Juan y Medio y, te asombra, que esos contenidos, tengan cabida en una carta. ¿Será porque, los del País Vasco, son unos espectadores más maduros y no permiten tal basura en sus canales? ¿Será porque prefieren ser ellos mismos quienes se rían de sus cosas? ¿O, será que quienes mandan en esa televisión son profesionales, de verdad, y saben lo que se traen entre manos?. Que sé yo. Lo único que hay de cierto, en todo esto, es que, si un cateto de Castilleja de la Cuesta puede ver, con una parabólica, lo que ven los vascos, hay que ser conscientes que uno de Eibar, también puede ver lo que vemos los andaluces y, para ser realistas, en la comparación, no salimos, salvo honrosas excepciones, alguna de las cuales he aplaudido desde aquí, muy bien parados.