viernes, 8 de mayo de 2009

Una historia y una proposición para este fin de semana

Primero, la historia. En el año 1994, tenía apenas veinte años y era un modesto aspirante a plumilla que, se entretenía, colaborando en una emisora llamada Radio Guadalquivir, como antes lo hice en otros medios de comunicación del ámbito local. Era divertido, me gustaba y, lo que era mejor, me permitía disfrutar de eventos a los que de otra manera, me hubiese sido imposible asistir. Uno de ellos fue una Final de Copa de Rugby. Se enfrentaron Arquitectura de Madrid, vigente Campeón de Liga y nuestro Ciencias -entonces El Monte-. Venció el equipo sevillano en el -por aquellas fechas- Estadio de La Cartuja. Y es que, los de Juan Antonio Arenas eran un equipazo que ganaron dos Ligas, tres Copas y, para los que no lo sepan o no les interese recordar, el primer título continental del deporte sevillano, la Copa Ibérica. A los Torres Morote, Sánchez y compañía, los secundaban escuderos de lujo como mi paisano y amigo Eusebio Quevedo quien, más tarde, fue pilar indiscutible del rival por antonomasia de los científicos, Universidad de Sevilla, donde entre él y un irlandés llamado Eoin Costigan, revirtieron una hegemonía histórica y nunca vista por estos lares. Aún hoy, este castillejano de ascendencia pucelana continua compitiendo en el recién creado Sevilla FC Andalucia que, mira que curioso, echó a andar vestido de verde en la capital de España. Sin duda, aquella fue la época dorada del deporte del oval en nuestra urbe y, como testigo privilegiado, tuve la inmensa fortuna de vivir estos éxitos en primera línea informativa, cosa de la que me enorgullezco profundamente.
Ahora, la proposición. Quince años después, los tricampeones coperos tienen, ante sí, la posibilidad de reverdecer viejos laureles, ante su propio público. La cita es este domingo en San Pablo y tienen la oportunidad, si asisten, de vivir en directo como se escribe la Historia. ¿Se lo van a perder?.