miércoles, 27 de mayo de 2009

Fernando Iwasaki, ¿de qué vas?

Tengo la sana costumbre, desde hace años, de leer varios diarios al día siendo, uno de los que leo, el ABC. Así que -creo- tengo experiencia, las suficientes referencias y -al ser desde hace muchísimos años transportista, para más inri de viajeros- la legitimidad necesaria, para llamar a las cosas por su nombre. Por eso, me parece que, lo que ha escrito el tal Fernando Iwasaki, con el título "Negocios piratas contra la crisis, I", es una de las mayores aberraciones que he leído en los más de veinticinco años que llevo como lector de periódicos. Me da muchísima rabia tener que ser tan severo. Me da muchísima pena, tener que atacar la manera de ganarse la vida de otra persona, pero, viendo que este señor no ha tenido el más mínimo reparo en hacerlo con el modo en que, procuro (últimamente con más pena que gloria) ganármela, a ver, porque no voy a hacer lo mismo.
Para empezar, les cuento quien es Fernando Iwasaki. En su propia página personal de Internet, nos cuenta que nació en Lima, Perú, en 1961. Va camino, por tanto, de los cincuenta años luego, una de dos, o es que el Alzeimer le ha visitado prematuramente, o es que, es así de inconsciente de nacimiento, pues la excusa de la inexperiencia de la juventud, hace un largo trecho que le abandonó. Se presenta como narrador, ensayista, crítico e historiador pero no nos da norte de donde adquirió tan vastos conocimientos. Es una pena que no completara su formación con algún curso de Derecho pues, lo que nos recomienda en su columna, es ilegal. Luego, a lo que nos anima el nota es, directamente a delinquir. Además de, por pintar la mona, de vez en cuando gracias a Dios, en el periódico de la grapa, este sujeto cobra por dirigir la Fundación Cristina Heeren de arte flamenco y por hacer lo mismo con la revista Renacimiento. Así que, desde ya, animo a todos los que lean esto que escribo, a no comprar nunca más la publicación citada, sugiriendo si quieren leerla, busquen quien se la pueda fotocopiar. (Anda, personaje, ¿te hace gracia mi idea?). En cuanto a que un peruano dirija una institución que promociona el flamenco, mejor me callo, no vaya a ser que me soplen, un discursito progre acerca de la xenofobia y el racismo porque, la verdad, no tengo el cuerpo para fiestas.
Vamos al tema. Entrecomillo citas textuales y sacan sus propias conclusiones:
"Espero ser capaz de aconsejarle algo valioso a quienes no sepan de donde sacar un dinerito B".
"Transporte escolar: ¿Quién no conoce a otros niños que viven por nuestra zona y que van al mismo centro que nuestros hijos?. Los autobuses escolares cuestan una pasta y encima hay que llevar a los niños hasta las paradas, que siempre quedan lejos de casa. Mi madre se pasó años recogiendo a tres niños que iban a mi colegio y a la salida los dejaba en la misma puerta de sus casas. Muchos padres van a empezar a quitar a sus hijos de los autobuses y allí habrá una oportunidad de negocio para quienes sean capaces de mejorar el servicio de transporte escolar sin subirse a la parra. ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar una familia del Aljarafe por un servicio de transporte "pirata" que lleve y recoja a sus niños hasta un colegio del centro?".
"Me creo en el deber de advertirle al escrupuloso lector que ni pretenda como "empresario" ni exija como "cliente", permisos, seguros, certificados, facturas o cualquiera de esas gravosas formalidades".
"¿Como le vamos a hacer ascos al dinero B, si nuestra economía sobrevive gracias al dinero B".
Y, ahora, te voy a dar unas cuantas respuestas. Sólo por tu propuesta, veo, a lo que has venido a Andalucía. Está clarísimo. Eres de los que quieres vivir en España, para exigir derechos y, en Sudamérica, para no acatar nuestro ordenamiento jurídico. ¿Por qué no sugieres mejor como ganar dinero A? Sí, sí, dinero A. Como el que sirve para hacer carreteras, colegios, hospitales, parques, dar coberturas sociales, pensiones a nuestros mayores... ¿O es que no crees que este es el dinero que hace que sobreviva nuestra economía con mayúsculas, la del Estado que tenemos que sostener todos para que, entre otras, Fundaciones como la que te paga, perciban subvenciones?. Eres, también, un indocumentado. El transporte escolar, es algo muy delicado que tiene que cumplir, escrupulosamente, toda una normativa que exige vehículos adaptados a tal fin, que pasan unas inspecciones técnicas más exigentes de lo habitual y con una periodicidad mayor. Además, los conductores de los citados autobuses, aparte del carné que los habilita, están inscritos en un registro especial y en este tipo de servicios debe acompañar una azafata que, igualmente, también está inscrita. Tienen un seguro de viajeros, el propio del bus y una póliza de cobertura jurídica. Están provistos de tacógrafo y, el mismo, pasa revisiones bianuales. Los que manejan, como dicen en el país de cuya economía te sientes tan orgulloso, tienen que cumplir unos periodos de conducción y otros de descanso, diarios y semanales. Eso, sin explicarte que, para montar una empresa del tamaño que sea, se necesita que o bien el propietario o bien quien la gerencie, posean una Capacitación Profesional que hay que obtener en unas pruebas, cuyo tribunal examinador es la propia Administración con un temario común a toda la Unión Europea. En fin, que más necesitas para darte cuenta que lo que propones sería, directamente, quitar seguridad y derechos al pasajero. Te imaginas que tus hijos, si los tienes, fuesen al cole de este modo que ves como el negocio del siglo y, tuviesen un accidente. ¿Qué? ¿Acojona la perspectiva, eh?... Pero, por encima de todas las cosas que eres y, alguna de las cuales me voy a callar por el respeto que no te has merecido con esta mierda que has escrito, lo que eres, reitero, es, un irresponsable y un charlatán de taberna. ¿Qué nuestra economía sobrevive gracias al dinero B?. ¡Apaga y vámonos!.
Por último, quisiera darle la enhorabuena a los de Vocento. ¡Nada, nada!. Ya no tenemos que llorar más por La codorniz. Volvemos a tener un noticiario de humor con la actualidad como protagonista... Y pensar que os tenéis por prensa seria. ¡País!.