sábado, 20 de junio de 2009

Sobre el Príncipe de Asturias de los Deportes

El domingo pasado cayó una de las penúltimas barreras del deporte hispano. El mayor de los hermanos Gasol salió campeón de la NBA. Antes ya lo había sido dos veces de conferencia y otras tantas All Star. En una carrera aún inconclusa, a su palmares sólo le falta -según palabras propias- el oro europeo. Añadiría que quizás, algún trofeo de clubs a nivel continental... y subir al cajón más alto de los JJ. OO. Ese mismo día, Gené vencía en las 24 horas de Le Mans. Pena que pasase prácticamente desapercibido ante lo mediático del baloncesto. Lo mismo le sucedió, días antes, a la montañera Edurne Pasaban que, con la conquista de su duodécimo ocho mil, se queda en cabeza de la lucha encarnizada que sostienen varias féminas, por ser la primera en lograr poner el pie, en la cima de las catorce cumbres que componen tan selecto club. Cuando alcance este reto, se unirá en el olimpo del alpinismo al indiscutible rey mundial, el también vasco, Juanito Oiarzabal, que atesora veintiuna grandes montañas. Meses antes, Pellicer, un motorista prácticamente anónimo, se alzaba con la victoria final en el Africa Race, continuador del Dakar en el continente negro. Lo triste es que, como en esas mismas fechas se corre el auténtico en tierras americanas y, como no, también lo ganó un españolito, Coma por segunda vez, continuando la senda abierta por Nani Roma, pocos reconocerán su tremenda gesta en la que, sólo, cedió una etapa de todas las disputadas.
Desde que se inició este tremendo 2009 -sucesor del no menos espectacular 2008- rara ha sido la especialidad en la que no hayamos campeonado alguna vez. Baloncesto, Balonmano, Fútbol, Alpinismo... mas, si la pasada temporada, destacamos a los ciclistas y a los tenistas, esta, sin discusión, tenemos que hacer lo propio con los moteros.
España siempre ha sido un país de motos. Ángel Nieto, Ricardo Tormo, Aspar, Pons, Crivillé, Herreros, Alzamora, Pedrosa, Lorenzo y Bautista nos han hecho campeones mundiales entre 50, 80, 125, 250 y 500 c.c. la friolera de treinta y una veces. Colomer, Raga, Cabestany, Bou y Tarrés han aportado doce y once entorchados universales, de trial outdoor e indoor. Lo de los raids se lo he detallado más arriba. Le unes los dos títulos de rallies de Carlos Sainz y los dos de F-1 de Fernando Alonso y te hacen ser la envidia, si de motor hablamos, de todo el orbe. Esta misma temporada, sin irnos más lejos, lideramos todas las categorías. Moto GP con Lorenzo, 250 con Bautista y 125 con Julian Simón, así como Enduro con Iván Cervantes y en el trial, no sólo lideramos, es que tenemos asimismo a segundo y tercero de la general.
Luego, con todos mis respetos, cuando se habla de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de los deportes, no podemos, con tanta ligereza, solicitárselo a Guardiola, por más que lo que haya hecho el Fútbol Club Barcelona sea el acabose, porque entonces, el Real Madrid, que triplica a los azulgrana en Copas de Europa, tendría que tener tres. Ni siquiera creo que lo merezca el bueno de Pau al que, pese a ser un símbolo, aún le queda tiempo para seguir aspirando. A los vascos, acostumbrados a hollar donde las nubes, se lo pediremos cuando Edurne deje de ser Princesa para ser Reina. Creo, firmemente, que quien tiene que tenerlo es un madrileño que se llama Ángel Nieto. Gracias a él, el motor español despegó. Para mi es un icono que representa todos los éxitos de hoy y de ayer. Sin su figura sería impensable, lo que hemos tenido la suerte de vivir. No lo tiene y lo tiene Fernando Alonso al que, especialidades aparte, aún le queda mucha vida y mucho himno que hacer sonar. No lo tiene y lo tiene Rafael Nadal, que es un pipiolo que no ha hecho sino empezar a traernos gloria. No lo tiene y lo tiene Sito Pons, merecidamente ojo, pero once mundiales menos grande.
En fin, dicho queda.