viernes, 10 de julio de 2009

Con cuatro perras...

... Mucha imaginación, un guión de categoría, unos diálogos sensacionales y la caracterización más sencilla que soñarse pueda, la productora Mundo Ficción, ha demostrado que, el cine español, es más que una Ministra puesta a dedo, cuatro truhanes paniaguados, tres historias requevistas y las mismas caras haciendo los mismos papeles. Lo ha hecho además, para mayor recochineo, para que lo disfrutemos todos, gratis total, pues lo han colgado en el YOU TUBE. Así que, de balde, como dicen en mi célebre pueblo, Castilleja de la Cuesta, pueden sentarse y, en menos de media horita, zamparse Esto ya no es lo que era, Eso es así y, su última creación, presentada a bombo y platillo el pasado jueves en la Sala Malandar hispalense, Aquello era otra cosa.
En la primera parte de esta trilogía, que caricaturiza al sevillano de hoy, El culebra y El cabeza, dos canis, reflexionan sobre lo divino y lo humano. En la segunda son Rafi y Fali, dos pijos. Finalmente, Roque y Vladi, representan al hippie del nuevo milenio. Tras todos estos personajazos, sólo hay dos soberbios actores, Alberto López y Alfonso Sánchez, cuyo sentido del humor y ganas de divertirse han suplido la evidente falta de medios. Son geniales sus parodias y sublimes los diálogos. No pierden nada por echar un vistazo, verán que gracia destilan los notas.
Y, como ya saben cual es mi opinión, sobre esta industria que mueve tantas pelas y es tan fácilmente movilizable. Como ya saben que ni Mama- Bardem, ni Bardem- hijo (con su Oscar y todo), ni Pe, ni Pedrito, ni los de la secta subvencionada de Animalario o como cojones se llame, ni la Paredes, son santo de mi devoción, por politizar el Séptimo Arte, en este rincón del maravillosomundo. Como ya conocen todas mis ideas, no les voy a dar la brasa con el calor que hace. Sólo les recomiendo esto para que -alguno hay por ahí que me expresa lo contrario via e-mail- entiendan que, el cine español, me gusta. Lo que no me gustan son las películas que hacen todos estos tipos y, menos, cuando quienes las pagamos, somos todos, porque, parece ser, se ha institucionalizado la mentira que dice que, los filmes, en este país, tienen que estar subvencionados. Se imaginan a los célebres productores norteamericanos llamando en la puerta de Papá-Estado, pidiendo para café.
Pues eso.