lunes, 28 de septiembre de 2009

La rosa de los vientos

Fueron bastantes, los años que pasé trabajando en la madrugada. En aquellos tiempos, la radio fue una fiel compañera. En la noche, tras la hora y media habitual, de información deportiva con que nos obsequian, desde casi cualquier punto del dial, lo que suele venir detrás, tiene un marcado signo de caracter intimista. Es radio de autor.

Uno de esos programas, quizás al que más fidelidad guardé, lo capitaneaba el, desgraciadamente, fallecido, Juan Luis Cebrián. Su nombre era y es La rosa de los vientos.

La rosa de los vientos, espacio que pueden sintonizar en Onda Cero, la madrugada de sábado a domingo, es un tiempo para insomnes, curiosos e inteligentes y -no necesariamente- en este orden. Hoy, lo capitanea, quien durante años fuera magnífico lugarteniente, Bruno Cardeñosa. Ahí, van a encontrar rigor, anécdotas, historias, biografías, divulgación pero, sobre todas las cosas, conocimiento.

La rosa de los vientos, es también, un espacio donde el misterio tiene su hueco pero, a fuerza de ser sinceros, la aparición de este elemento, no es tan habitual como en otros  (Milenio, de la Ser, a la misma hora).

Así que, si alguna noche, aparcado en la puerta de una discoteca cualquiera de nuestra urbe, ven un autobus y, en lugar de tener las cortinas cerradas, tiene a su conductor sentado en el volante, con una manta que le guarda del frio, no piensen que, únicamente, está trabajando -que lo está- por necesidad. Piensen mejor, que está trabajando para tener la fortuna de poder escuchar, mientras los demás duermen, un magazine, donde te enseñan de manera divertida y amena.

Al menos, así lo ve él.