sábado, 26 de diciembre de 2009

¿Borrón...

... Y cuenta nueva?.

No soy de los que van poniendo etiquetas a los años por estas fechas. No me gustan frases como "este ha sido un mal año", "el mejor de mi vida", "annus horribilis", "fantástico"... Quizás, porque creo que, en la vida, hay buenos y malos momentos. Por eso, hay que luchar por intentar desequilibrar la balanza a favor de los mejores. Pensar que de la mayoría de lo que te pase, el responsable eres tú mismo y que, lo que no se puede controlar, simplemente, llanamente, son imponderables del destino que suceden para hacerte crecer, si eres, lo suficientemente inteligente, para encontrar la explicación... Y así, todos los años, sin distinción.
En cierta ocasión, leí, que es algo que no me voy a cansar de decir, que hay que hacer, mucho y constantemente, leí -reitero- que de la existencia solo se saben dos cosas, que empieza y acaba, y que enmedio hay que procurar pasarselo estupendamente. Simple, ¿verdad?. Pues, a veces, esta menudencia tan tremendamente importante, se nos va de la sesera. Nos perdemos en vericuetos absurdos que nos generan miedos, inseguridades, frustraciones y dejamos lo transcendente para mañana, obviando que, lo mismo, mañana no va a haber porque solo somos dueños del ahora.
Mi ahora es singular, como singular ha sido mi existencia. Crecí en un matriarcado bicéfalo donde Madre y Abuela confundieron sus papeles. Siempre fue así y, esta es la razón de que, ante la ausencia de una de las mismas, note el vacío tan intensamente. Me hice adulto trabajando en una actividad que no me cuestioné si me llenaba o no. Nunca me imaginé haciendo otra cosa pues me iba bien. Mis Padres siempre estuvieron felices e, inocentemente, concluí que terminarían comiendo perdices, en la misma mesa.
Vivimos en un ahora que no es una fotografía fija. Conviene no olvidarlo. Disfrutar lo que tengamos ante nuestros ojos. Sentir que ese instante es único e irrepetible. No querer monopolizar la belleza, ni la diversión, ni lo agradable porque, todas esas cosas tienen un antagonista que les da sentido.
Por eso, ante el inevitable fin de trayecto que es cada Nochevieja, no me gustan los exámenes ni, por extensión, las calificaciones en forma de breve apunte tal que Aprobado, Notable, Sobresaliente o Suspenso. A mi Diciembre o Agosto me dicen lo mismo: Me dicen oportunidad, la de ser o no ser feliz, ahí es nada.