martes, 23 de febrero de 2010

23-F

Hoy es veintitrés de Febrero. Hoy es el triste aniversario de uno de los momentos más nefastos de nuestra Historia. Hoy, hace una pila de años, un personaje vestido de verde atacó la -en aquellos años- joven Democracia española. No lo hizo solo. Lo hizo, acompañado por una serie de patéticos señores, que no creían en que el poder de decisión estuviera en manos del pueblo. Lo hizo irrumpiendo en el Parlamento, a tiro limpio, con palabras amenazantes. Lo hizo, buscando terminar con el sueño de un país, el de vivir en libertad.
En que aquello fracasase, tuvo, S.M. El Rey, Don Juan Carlos I, papel estelar. Se vistió de militar y, muy clarito, les dijo a los golpistas que donde iban, que aquello era ilegal, inmoral, infame, absurdo, patético. Eso, a estos individuos. Al resto de paisanos, nos dijo, así, como quien no quiere la cosa que, no nos preocupasemos, que el garante de la Carta Magna, o sea, Él, estaba alerta.
Pero, como les digo, eso fue hace una pila de años. A mi me bailan las fechas. No sé si fue antes o después de la Guerra Civil y, para serles sincero, viendo que todavía siguen montadas trincheras de la contienda bélica, que, en la tele, se tiran todo el santo día hablando de la Dictadura y que, hoy, esto, ni lo han mentado... Lo mismo fue anterior o, igual, esto no tuvo ninguna importancia. Que sé yo. Solo soy un cateto que, de tanto en tanto, deja por escrito aquí, en este sitio que nadie lee, ni a nadie importa, sus pensamientos.
Luego, cuando a unos tontolabas, les da, en su derecho a la libre expresión, que lo tiene todo Dios, oigan, por pitar nuestro Himno, por abuchear al Señor este que ni lleva corona, ni va vestido con armiño, ni tiene corte ni ná, en virtud de unos privilegios que, hace una pila de años, repito y reitero, no teníamos y sueltan las soplapolleces habituales sobre la conveniencia o no, de tener como Jefe del Estado a un Borbón y, alguien con más memoria, les contesta que, ese buen hombre, se ha ganado, se gana y se ganará su soldada y que está más legitimado que el noventa por ciento de la casta que nos manda, se enfadan, los tildan de trasnochados (cuando no directamente de fachas) y de ignorantes.
Por eso, hoy, no quería dejar pasar la ocasión de felicitar nuevamente a nuestro (lo que hay que oír) "inútil monarca". Majestad, siga siendo usted igual de inútil unos cuantos añitos más. Si quiera para que, los que le faltan al respeto, puedan seguir faltandoselo, libres, en paz, en concordia, democráticamente, aunque para ellos, estas palabras, sean como su inventado país, una pamplina.

lunes, 15 de febrero de 2010

Los buenos y los malos

Camina hacia los diez años la cosa. Entonces, todavía creía que, la Administración, trataba a todos los ciudadanos por igual. ¡Bendita inocencia!. Por eso me metí en ese jardín. Con unos cuantos locos y algún que otro espabilado, que eso lo supe después, creamos una Asociación y un Club. (Luego vendrían otros proyectos también tumbados por los garantes de la libertad de asociación). En nuestra increíble idiotez, pensamos en promover la actividad deportiva y en dinamizar, si quiera un poquitín, el rollazo que este Ayuntamiento denominaba Cultura. Nos comimos toda la burocracia que lleva una fundación. Seguimos el camino de baldosas amarillas que lleva a la legalidad. Finalmente, un buen día, levantamos la persiana y comenzamos a trabajar.
Al ser el mayor, mis colegas decidieron que el marrón de la Presidencia me lo tragara. Acordamos, eso sí, que en cuanto alguien se viera preparado para dar el paso al frente, servidor, se quitaba de enmedio y se conformaba con ser un socio más. Así sucedió, en menos de lo que tardan en irse y volver las golondrinas. Enmedio, hubo tremendas sorpresas. Como la de la reunión donde, el hoy jefe supremo de nuestro Consistorio, el Señor Anguas, nos puso a caer de un burro a quien entonces era, doña Carmen, anunciándonos su verdadero leit motiv en política y, donde nos dio calabazas para organizar un torneo veraniego de Fútbol-Sala, en las pistas del Polideportivo del Casco Antiguo, torneo que, con buenos fueron a dar, se hizo y torneo que, como me anunció, se boicoteó con un pseudo-entrenamiento del pelirrojo que les sirve de quitaverguenzas. Como la actitud dinamitadora desde dentro de quien, tiempo después y hace bien poco, ha sido un nefasto Delegado de Deportes que, como mayores logros, tiene en su memorable gestión, el cierre del citado centro deportivo en horario matinal y la clausura de la piscina climatizada. Como, el episodio en el que nos negaron la subvención por ser el Presidente coincidente con el de otra Asociación, como si un ciudadano no pudiese ocupar los cargos que le diese la gana. Como la vez en que, la hoy amortizada y caída en desgracia Alcaldesa, recomendó no asistir a los jóvenes a una Fiesta, donde se promovia la diversión sin alcohol, simple y llanamente, por haberse usado en la cartelería el logo del Plan Nacional Antidrogas, cuestionando, a posteriori, el éxito de un evento que ocupó páginas de la prensa de la época. Como evitar un homenaje a dos madres por no plegarnos a imposiciones caprichosas...
En fin, esos eran los modos que se manejaban, cuando no eras de la cuerda. Los que se manejaban y los que se manejan. Si no, pregunten a Afammer, pregunten a Skorty, pregunten a los Comerciantes que iban a ser tenidos en cuenta en el Centro Comercial Airesur, pregunten a quienes no quieren mas que hacer cosas por esta casa común, que se llama Castilleja de la Cuesta. Porque, eso es lo que hay. O por mi aro, o nada.
A que viene esto, se dirán. Viene al circo que se ha montado porque, Juani Rodríguez, la candidata del PP para las próximas elecciones municipales, ha limpiado con miembros (y miembras) de su Junta, la entrada de nuestra población, por la que se accede a la tienda de los muebles en paquete plano. Como no iba a hacerlo, si llevaba demandandolo un temporadón y nadie le hacía caso. Pues nada, esta tarde, tras el barrido de ayer, transmitido urbi et orbi a través del diario El Mundo, entre otros medios, los trabajadores municipales, mandados por la autoridad correspondiente, han tenido a bien, terminar lo que, gratis total, empezaron los populares. Ahora sí era el momento. Cuando han visto su cortijo en solfa. Muriendo matando. Hablando de demagogia y de electoralismo. Tiene narices.
Demagogia y electoralismo de gente que, perpetuamente, está en campaña. Gente que va a la Iglesia, pese a su ateismo, a rascar votos. Gente que niega el uso de dependencias municipales (y me refiero al Centro Cívico a los representantes de IU, que lo del Pabellón mejor lo dejamos) como si fuera de su propiedad. Gente que camela al personal con revistas de una independencia dudosa. Gente que se apropia de iconos de otras épocas, como don Rafael Bellido, para hacer cultura de portería de bloque de pisos.
En fin, lo de siempre. El maniqueísmo barato y trasnochado de quienes solo, si quiera por el respeto que merecen, los paganos de sus millonarios sueldos que no les votan, que también están en el padrón ¡oigan!, no debieran andar por la vida con el cuento de los buenos y los malos porque, entre otras cosas, está muy, pero que muy, visto.
Por eso, a mi, que quieren que les diga, tras tantas batallas y tantos tiros en el tanque, no me la dan y, que ahora, vengan con la historia de la confrontación, de arrimar el hombro y de que la solución, sigue estando en el mismo sitio... como que no va a colar. Ya va siendo hora del cambio de verdad, si quiera por algo que, es muy necesario: la limpieza en los procesos.

viernes, 5 de febrero de 2010

Mi primo Juan

Mi primo Juan es un triunfador. Es del grupo minoritario de ciudadanos a los que no afecta la crisis. No estudió, pero -según palabras propias- para lo que le sirven los estudios a todos los que los tienen... Según él, lo importante en la vida, no es ser el más preparado, sino saber más que todos los demás. Ser más listo y, ahí, a Juan no hay quien le gane. Por eso, tiene un buen trabajo, un trabajo donde no hay vacas flacas, un trabajo con unos horarios fantásticos y con todas las coberturas sociales (iguala médica, becas escolares...), un trabajo donde si un día te retrasas, no te riñen los jefes, donde tienes tu media horita -tres cuartos de hora, más bien- para desayunar. Un trabajo, en el que las tardes son para descansar. Como la Semana Santa, la Feria, los veinte diítas de veraneo y la Navidad. Un trabajo en el que el salario es generoso y las exigencias, mínimas.
Juan es más bien ateo, pero, pese a ello, en su casa -detodalavidaDios- se ha ido a las sillas a ver las cofradías, se monta el Belén (y no veas que Belén) y sus niños estudian en los Maristas. Aunque con lo que de verdad muere Juan, es con la Feria y, más, desde que tiene la caseta de su "empresa" para recibir.
Mi primo Juan, sostiene que, esta recesión, es por culpa de los empresarios que han querido vivir como Reyes, a costa del obrero y que, como cuando ganaban pasta no repartían, ahora como van a pedirle a la gente que se apriete el cinturón. Además, aunque reconoce que el Gobierno no lo está haciendo todo lo bien que podría, dice que, es mejor un mal gobierno de izquierdas que el mejor de derechas y que, por eso, al PP no lo vota ni harto de Cruzcampo porque, Arenas y Rajoy, son dos señoritos que lo único que quieren, es mandar. Él, ve bien que se le suban los impuestos a los ricos y que, lo de aumentar la edad de jubilación, no es una idea de ZP, es una idea que Aznar ya dejó caer pero que, como lo largaron, no pudo hacerlo... "pero, aprobado primo, aprobado estaba, te lo digo yo"... Y a ver quien le discute a Juan, con lo puesto que está, que lee toda la prensa, que se puede leer; oye toda la radio, que se puede oír y ve, toda la tele, que se puede ver y por eso, ni El Mundo, ni Onda Cero, ni la COPE, ni Intereconomía los abre, escucha, u hojea, por sectarios y manipuladores, por perversos y ruines, por afines al fascismo, por parciales, por mentirosos.
Ese es mi Juan. Un sabio, un tío al que la vida sonríe, alguien que sostiene que el enchufismo ha existido siempre y que, venga quien venga, va a seguir existiendo "porque el que no tiene Padrino no se bautiza y, si no, como crees que entre yo en el Ayuntamiento, primo, ¿por oposición? ¿Tú no serás tonto, no?". Ese es mi Juan, un nota que, ¡ole el arte!, entró en el sorteo de las VPO y le tocó... pese a tener un pisito en la Antilla. Un nota que conduce un BMW (y no de los de Alemania, primo). Ese es mi Juan: un fenómeno, ¡qué coño!.

lunes, 1 de febrero de 2010

Una historia fantástica

Había recibido el encargo varias horas antes, mientras empaquetaba sus pertenencias. Un último favor, así lo plantearon. Al parecer la fotógrafa que iba a ocupar su puesto en la revista acababa de tener un pequeño accidente doméstico y le iba a ser imposible viajar para cubrirlo... Y no había podido negarse. Así que allí estaba Carmen, en Milán, frente a la estatua de Giuseppe Verdi, en la plaza dedicada a Michelangelo Buonarroti. Se trataba de ilustrar con fotografías un reportaje sobre la vida del músico, sobre todo como su casa había terminado siendo el hogar final de compañeros de profesión sin familia. Se trataba de sus últimos disparos tras el visor.
Carmen era una mujer pequeña, aunque nada frágil, de tez morena y modos refinados. Andaluza, sevillana, aljarafeña, tomareña. Fotógrafa vocacional desde que con once años, había recibido como regalo de cumpleaños, una vieja Werlisa con la que se dedicó toda su pubertad a hacer fotos a todo lo que se le puso por delante. Vecinos, casas, monumentos, fiestas... Hasta que con veinte años, mucha ilusión y nada que perder dejó atrás su vida y se plantó en Madrid. Quería trabajar en lo que le gustaba y en su tierra pocas oportunidades de hacerlo se le iban a presentar. ¡Qué lejanos habían quedado esos tiempos!. Perdida toda la ilusión y el empuje de su juventud, había decidido aceptar el puesto que se le ofrecía con insistencia desde la redacción del más clásico periódico de todos los de la capital hispalense, ABC, donde necesitaban una jefa de archivo. Era el retiro dorado que le iba a permitir disfrutar de su familia, de su pueblo, de sus amigos de toda una existencia: pero antes tenía que finiquitar el trabajo por el que estaba allí, ensimismada frente a la Casa Verdi.
Danila Ferretti, la secretaria de la Fundación, la recibió nada más cruzar la puerta de hierro que hacía las veces de parapeto de tan particular parnaso frente al mundo real. La guió a través de los corredores, estancias y patios. Le mostró hasta la cripta donde reposa el genio junto a su esposa Giuseppina Strepponi. Todo fue registrado, no quedó casi ningún lugar por escrutar. Sólo un sitio fue vedado, en principio, a la curiosidad de la notaria gráfica. Un viejo piano que, arrinconado al fondo del salón principal, una anciana custodiaba con verdadero respeto pues, sostenía, era el que el maestro tocaba e, incluso, en su delirio, que en ese mismo instante, estaba haciéndolo. Pero aunque la dama trató de impedirlo, Carmen, agudizando el ingenio, disparó varias veces, mientras fingía no tener el más mínimo interés en hacerlo. Este gesto infantil, hecho por fastidiar, por divertirse, sin la más mínima intención de ser incluido en la selección final que presentaría a su editora, ni la misma tomareña sabía la repercusión que iba a acabar teniendo.
Fue esa misma noche, mientras repasaba en el ordenador las instantáneas, cuando reparó en la trascendencia de lo que, al descuido, había captado el objetivo de su Nikon. Allí, entre los oscuros muebles de la casona, entre una multitud de objetos cubiertos de polvo, de personas con la maleta de cosas de una vida que se les iba, hecha. Allí, junto a una vieja que se deleitaba, o al menos eso parecía, estaba el piano del salón y, sentado en la banqueta, un señor vestido de época tocándolo. No podía ser -se dijo- allí, no había nadie. Pero, era obvio, alguien estaba allí. Ella lo veía y sus cansados ojos no iban a mentirle una y otra vez. Lo veía, como la vieja lo hacía. Aterrorizada, resolvió apagar la computadora y acostarse. Mañana vería las cosas de otro modo.
Amaneció con una Carmen que no pudo dormir en toda la noche. Lo primero que hizo fue encender el PC, buscar entre las imágenes y comprobar si no había sido todo una alucinación. Mas todo siguió igual que la noche anterior: una vieja miraba un piano donde un señor vestido de época tocaba. Resolvió llamar a Danila quien corroboró su versión de lo visto. Nadie había en ese instrumento mientras lo tomó con su cámara. Eso sí, le pidió le enviara la foto en un correo electrónico.
En las siguientes horas, en la italiana morada del más grande músico que vieron los teatros del mundo, varias cámaras digitales hicieron retratos del piano polvoriento y en ninguna volvió a aparecer el supuesto Verdi. Es más, ni siquiera volvió a aparecer la misteriosa guardiana que, extrañamente, había desaparecido. El reportaje vio la luz, fue una sensación y Carmen abandonó la capital acompañada de un éxito tan inesperado como gratificante.
Pasados cinco años, una mañana un repartidor tocó el timbre de su casa en la calle peatonal de Tomares. Carmen abrió la puerta y este le hizo entrega de un sobre. Leyó el remitente y lo abrió. Violetta, la heroína romántica de La Traviata, se despidió como en el triste acto final:
"Cessarono gli spasmi del dolore. In me renasce... m, agita insólito vigore! Ah! Io ritorno a vivere. Oh, gioia!".
Encendió su portatil, buscó la célebre foto y... ¡sorpresa! Lo que encontró fue sólo un antiguo piano sin nadie a su alrededor.