domingo, 17 de enero de 2010

De profesión, campeón pionero

A Carlos Sainz, este país de envidiosos e ignorantes, le ha colgado la etiqueta de campeón... de la desgracia y, por eso, más de dos y más de tres, esperaban, deseaban, la culminación de la maldición, con la pérdida del mítico Dakar.
Solo por eso -quiero pensar- no es portada absoluta de toda la prensa deportiva de España: Por haber cometido la torpeza de haber ganado. Si hubiese acaecido alguna desgracia, si un ovni, por ejemplo, hubiese aterrizado en medio de Argentina y de él, se hubiese bajado un alienigena para pincharle una rueda o, si, un poné, se hubiese cruzado un dinosaurio, por uno de los pedregosos caminos para tropezar con su Volkswagen y hubiese perdido, solo entonces, abriría informativos, daría lugar a tertulias en quioscos y tabernas y merecería la portada del Marca y del As.
Pero, como tales imposibles sucesos, no han terminado lastrando sus opciones de victoria, como ha sido incontestable aunque apurada su conquista, como no le ha pasado nada que sea motivo de sorna, de chanza, de risotada, lo que nos ha dado el madrileño se va a ir al limbo en horas. Y lo que nos ha dado, no es cualquier cosa. Tomen güena nota -que diría el fósil de Jabugo- ayer, Carlos Sainz, se convirtió en el primer españolito que gana, en la categoría de coches, la prueba más dura del mundo de los raids, la más importante, la más celebrada.
No es, por otra parte, el primer triunfo que, este ex-campeón nacional de Squash, obtiene. Anteriormente, se había convertido en bi-campeón y tetra-subcampeón mundial. Había encabezado el histórico de victorias en rallies. Había pilotado durante tres décadas distintas para Seat, Ford, Toyota, Lancia, Subaru, Citroën. Pero, claro, todo esto, no se le valoró nunca. Nos quedamos con sus sucesos que, a ultimísima hora, siempre le dejaban con la miel en los labios. Nos quedamos con el "trata de arrancarlo" de su compañero Luis Moya. Nos quedamos con el "la cagamos" y, entre tanto choteo, se nos fue la grandeza de lo que nos estaba poniendo en el palmarés.
Creo, que va siendo hora de reparar este daño. Creo, que este sería el momento de reconocerle a Carlos Sainz, que es un tio cojonudo conduciendo. Creo, que decir que tiene mala suerte, tendría que estar prohibido desde ahora, visto lo visto y repasado lo repasado. Mas, por encima de todas las cosas, creo (y firmemente además), que es el momento, de homenajear al precursor de toda la gloria que desde su aparición, ha obtenido el automovilismo deportivo español. ¿O solo se va a merecer cachondeo?.