domingo, 2 de mayo de 2010

La vergüenza de ver el nombre de tu pueblo, asociado a prácticas mafiosas.

Adoro Castilleja de la Cuesta. Hago gala de mi pueblo allá donde voy. Sufro por vivir exiliado en Tomares aunque -aclaro-lo haga como un rey. Por eso, como mi Abuela -que en paz descanse- y mi Padre, sobre todo este último, que es un auténtico enamorado de nuestra población, me enseñaron, me siento orgulloso de mis raíces y hago lo posible por mantener tan rica herencia y perpetuarla. Por eso, me indigna sobremanera, ver el nombre de la capital de mi maravillosomundo, asociada a prácticas mafiosas. Por eso, me fastidia, hasta los huesos, que alguien sea capaz, de arrastrar la seña de identidad principal que tienen las cosas, su denominación, con actos que recuerdan a épocas pretéritas de España, en quienes decían nos iban a librar de los privilegios por casta.
Porque eso es lo que ha hecho (lo pueden ver en sevillataurina.com), la señora que tuvimos que padecer como Alcaldesa durante unos interminables añitos, Carmen Tovar. Se ha valido de su cargo, para hacer de la Real Maestranza, o el Maracaná del toreo, o la Scala del arte de Cuchares, su cortijo particular y, más concretamente, del burladero de la Junta de Andalucía, su abono privado.
No les voy a contar nada que no puedan saber leyendo ustedes mismos esa página. Esas son las formas, ese el estilo, esos son ellos pero, sobre todo, esa es ella. La reina del conmigo o te vas a enterar. Nada nuevo bajo el sol. Esto mismo, lo hemos padecido una multitud de vecinos a los que, sus sucesores, nos parecen más de lo mismo. Nos parecen una pléyade de ignorantes a sueldo (y que sueldo). Nos parecen una colección de aprovechados que viven como nobles. Nos parecen un pie en el freno y una traba al desarrollo. Nos parecen un canto al franquismo, desde las siglas de un partido que se dice obrero.
No les quiero calentar la cabeza más. A mi me duele Castilleja de la Cuesta, a ellos, no. Si no, siquiera por la vergüenza de que, un periodista cualquiera, no pudiese publicar Castilleja conexion, refiriéndose a actuaciones personales mías y, con estas dos palabras juntas, pudiese perjudicar a un conjunto de personas honradas y honorables, dando a entender que esto es la Sicilia de Sevilla, pagaría las entradas de mis invitados, no colocaría a dedo a nadie y, sobre todo, no me pegaría un paseito por el callejón, mientras, un torero, se juega la vida en el ruedo. Esta claro que, solo a algunos, la educación que hemos recibido, nos dignifica para usar el término castillejano como gentilicio. Y pensar que, esta misma, declaró persona non grata a un industrial repostero por cerrar su fábrica. ¿Ahora qué, Carmen, hacemos lo mismo contigo?.
Por último, quiero finalizar, poniéndome en pie y aplaudiendo a don Ruperto de los Reyes, un torero de tronío, un empresario de éxito, un embajador de esta tierra, un asesor taurino de los grandes, generoso y desprendido (lean lo de su asignación y lo que hacía con ella) pero sobre todas las cosas, un señor que se viste por los pies y que, viendo en lo que la Delegada del Gobierno quiere convertir la Presidencia de ese sagrado templo, le ha dado las gracias y se ha ido por la Puerta del Príncipe, para no tener nada que ver con estos tejemanejes. A esto, don Ruperto, lo llamo hacer una faena de antología y si no le damos las dos orejas, sepa usted que no es por su actuación, sino porque el ganado, cada vez esta peor.