sábado, 12 de junio de 2010

Un país sobre dos ruedas

O mucho me equivoco o, esta temporada, España, aumentará su número de Campeones del Mundo de motociclismo y, a los treinta y dos títulos presentes, añadiremos, a buen seguro, uno más, el de 125 cc.; con suerte, quizá otro, el de Moto GP y, haciendo lo que ningún país ha hecho aún, el pleno con el de Moto 2. Y, digo bien, el pleno, porque, de ser tricampeones mundiales, ya existen precedentes. Concretamente en los mundiales de 1988 y 1989, donde obtuvimos el triunfo final en 80, 125 y 250 cc. pues, en aquellos tiempos, existía una cuarta categoría. Solo nos faltó la categoría reina, donde la lucha actual entre Lorenzo y Pedrosa, promete ser encarnizada para suceder a Alex Crivillé, hasta la fecha, el único campeón que hemos visto de la máxima cilindrada.
De momento, con cuatro carreras disputadas, la marca no puede ser más espectacular pues, las diferentes clasificaciones, las lideran motoristas españoles. El dato, de ser únicamente ese, sería en si mismo, lo suficientemente bueno como para sentirnos orgullosos pero, es que hay más. De doce pruebas disputadas, en nueve, sonó el himno patrio. En veintitrés veces, los nuestros ocuparon alguno de los treinta y seis puestos del podio y, como diría el clásico, para rizar el rizo, hay una clasificación que parece la del Campeonato Español de Velocidad: me refiero a la pequeña, donde solo han subido a los tres cajones de honor, pilotos íberos y, donde llevamos una plus marca, sumando los resultados del pasado ejercicio, de catorce victorias consecutivas.
Es un festival tal que, afirmar que la península es el referente universal de la dos ruedas a motor, no es gratuito, ni chulesco, ni exagerado. Porque, al momento, podemos añadir el peso de la Historia, con nuestras trescientas cuarenta y nueve apariciones victoriosas en Grandes Premios o nuestros novecientos cuarenta y dos podiums. En resumidas cuentas, que a Dorna, propietaria del evento y a TVE, que detenta los derechos de retransmisión, les ha tocado la lotería de ser, los portavoces de este circo donde, a más abundar, somos los que más pistas ponemos, con cuatro y, que quieren que les diga, a mi, como está el patio, me da un subidón terrible cuando, los domingos que toca, me siento ante la pequeña pantalla y veo, hasta donde somos capaces de llegar en este país de envidiosos y pelotas, cuando nos da por trabajar seriamente: hasta la cima. Y, entonces, pienso que, aún, no está todo perdido.