miércoles, 16 de junio de 2010

Aznar, Bush, la Iglesia y Franco...

Esos son los culpables de todo en España. No le den más vueltas, ni le busquen nuevos pies al gato. Esa es la teoría de quienes nos gobiernan y de quienes los defienden. La crisis, la reforma fiscal y la laboral, la reforma de la Administración, la gestión de la caja de la Seguridad Social, la vivienda, el paro o el terrorismo... Culpa de Aznar, Bush, la Iglesia y Franco, que son quienes han provocado todo este desastre. Ellos, no. Ellos, son los salvadores de la Patria. Como lo dudan. ¡Malpensados!
Y, lo peor, no es que se equivoquen en los diagnósticos y en las soluciones, lo peor, es su incapacidad para hacer la mínima autocrítica. Son la solución y el resto, el problema. Los buenos y los malos, el viejo cuento, la eterna teoría de la superioridad de una ideología sobre otra. Y no de ahora.
¿Que no me creen?
Miren, esta perla que les reproduzco a continuación, la soltó el fundador del PSOE (y de UGT), Pablo Iglesias, en las Cortes, el siglo pasado:
"El partido que yo aquí represento aspira a concluir con los antagonismos sociales, a establecer la solidaridad humana, y esta aspiración lleva consigo la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejercito y la supresión de otras instituciones necesarias para ese régimen de la insolidaridad y el antagonismo... Estaremos en la legalidad mientras la legalidad nos permita adquirir lo que necesitamos; fuera de la legalidad cuando ella nos permita realizar nuestras aspiraciones".
Y, dirigiéndose a Antonio Maura: "Hemos llegado al extremo de considerar que, antes de que su señoría suba al poder, debemos ir hasta el atentado personal".
Me pregunto ¿quien quedaría mejor en el papel del tipógrafo ferrolano, de nuestra colección de artistas de la ceja? ¿Quizá Bardem? ¿Mejor, Ramoncín? ¿Sabina?
¡Qué pena de España! ¡Que pena de nación y de caudal de posibilidades tirado! ¡Que pena de manipulación!