martes, 20 de julio de 2010

Contador hizo lo que tenía que hacer

No hay polémica: Alberto Contador hizo lo que tenía que hacer. No le den más vueltas, no busquen otra interpretación. En un deporte donde compiten hombres montados en ciclos, puede fallar el ciclista o puede fallar la bicicleta y, ayer, falló la segunda. Además, están los precedentes. En la primera semana, el pequeño de los Schlek, ya tendría que haber quedado descartado. Su hermano Franck y él, quedaron cortados tras un incidente de carrera. Fabian Cancellara, compañero de equipo de ambos, se dirigió a Alberto y, este, como el Comandante, mandó parar. Fue en la etapa de Spa. A los pocos días, la situación fue a la inversa. Entonces, el fair play no contó y al madrileño de Pinto le cayeron más de veinte segundos. Fue el día del adoquín. ¿Se rasgó alguien las vestiduras? ¿Aludió el líder de Astana al juego limpio? Cualquier reclamación del luxemburgués, carece, desde ese instante, de legitimidad.
Y, si están deslegitimadas las quejas del maillot blanco, imaginen las de los franceses. De verdad, ¿vais a silbar al vigente campeón del Tour, después de clasificaos, sin remordimientos y celebrándolo, para el Mundial de Fútbol con un gol, donde Henry controla el balón con la mano previamente?
Así que, visto lo visto, me reitero, no hay caso. Hoy viste el amarillo el mejor de la carrera, por ocho segundos, pero merecidamente. Los demás, a callar.