martes, 3 de agosto de 2010

Noche y día: vamos a contar mentiras, tralará

Hay días que esta negra página se la dan hecha a uno. Hoy, sin ir más lejos. Les voy a contar una peli. Es americana. Ustedes saben que, mi teoría es, que los yankees hacen cine y, los españoles, películas (con honrosas excepciones). No es lo mismo aunque lo parezca. Básicamente, se diferencian en la temática, en la interpretación, en la dirección, en la manera de promocionarla... y en que, en USA, no las pagan los Smith o Thompson de turno, con la pasta que le dan al fisco. O sea, por concretar, son desiguales en todo. Aún así, también tiran, de cuando en cuando, pestiños como Noche y día. Sí, sí... la cinta donde sale nuestra ciudad.
Tanta Cameron Díaz junto a Del Niu, tanto Tom Cruise vistiendo de amarillo a Contador, tanta comilona en Becerra, tanta Katie Holmes dando vueltas por los alrededores de la Giralda, con la chiquilla, tanta mezcla con lo patrio... para, luego, hacer correr un encierro de Pamplona por las calles de Sevilla, aunque realmente se hayan usado las de Cádiz. Se nos ocurre hacer lo mismo con San Francisco y se lía parda. Se imaginan a Torrente, montando en un astado de esos gordos, en plan rodeo, frente al Capitolio. O al frutero de Aída, viendo el MOMA, de Texas.
Pues, eso, es lo que han hecho con nosotros los de Hollywood. Mezclar la velocidad y el tocino. Tomar un poquitín de aquí y otro de allí, meterlo en una coctelera, agitarlo y reinterpretar España, como a sus santos cojones les ha parecido, con la complicidad de unos culturetas que, aplauden esta horterada, por la promoción gratuita que nos hace. Como si, a la piel de toro, la tuviese que vender alguien a estas alturas, como destino turístico. Como si, nuestra tradición milenaria, tuviese que ser corregida y mejorada.
Me pregunto, inocentemente, cuando vengan esas hordas de extranjeros a gastarse lo más grande (en Mercadona) y cuestionen al vecino de turno, por el lugar exacto donde salen los Sanfermines, qué le dice el prenda en cuestión, ¿Iruña o Híspalis?
Les voy a dar una respuesta, pelín malévola. Con la autoridad moral que da, ser de la nación inventora del jamón y no de la copiadora de la hamburguesa, con la fortuna que supone, tener un idioma propio y no, uno de este lado del charco, que cae, mismamente, donde la bisectriz de la santa y puñetera madre que parió, al imbécil del director de esta maravilla a quien, me lo veo venir, falta poco para que hagan hijo predilecto de nuestra provincia.