martes, 14 de septiembre de 2010

Rafa Nadal, orgullo del deporte español

Si en esta edad de oro del deporte español, hubiese que señalar a alguno de nuestros grandes campeones, como el más destacado, ese, sin género de dudas, sería el mallorquín Rafael Nadal que, con la victoria de esta madrugada en el US Open, ha rematado lo que se conoce como Grand Slam, o sea, vencer en los cuatro grandes del tenis, al menos una vez.
Cinco Roland Garros, dos Wimbledos, un Abierto de Australia, el citado Open USA, tres Copas Davis, un oro olímpico y el récord en torneos Masters Series. Si, esta tarde, anunciase que se va a su casa y que no vuelve a empuñar mas que su caña de pescar, para entretenerse en su Manacor natal, nadie podría quitarle su sitio en el Olimpo del deporte patrio. Claro está, con solo veinticuatro años, no creo que pase por su cabeza tamaña tontería. Es más lógico pensar que, este gladiador de las pistas, sean del tipo que sean, tendrá en su mente, la cifra de diecisiete Majors, con la que, sería coronado como el mejor de la Historia. Me pega más en un tipo que a fuerza de ser resistente, persistente, humilde, peleón y trabajador, se ha quedado sin rivales en el circuito mundial, para luchar solo consigo mismo. Pocos son los territorios que, el sobrino de ese gran futbolista que fue, Miguel Ángel Nadal, ha dejado vírgenes a lo largo de su carrera. La Copa de Maestros, quizás dos o tres torneos de fuste... En casi todos los demás, ha dejado, mínimo, un mordisco de recuerdo.
Qué orgullo para España, a la que se le agotan las plazas para hacer sonar tanto himno, para levantar tanta admiración, tanto respeto, tanto pavor. Y es que, sin ir más lejos, este mismo fin de semana, antes de lo de Rafa, nos habíamos traído, para la península, un Mundial de Triatlón, con Gómez Noya; otro triunfo en Fórmula Uno, el de Alonso en Monza; el Campeonato Continental de Hockey Patines por sexta vez y, si alargamos por detrás unos días, el Mundial de Windsurf, con Blanca Manchón y, la plusmarca universal de ascensión a picos de más de catorce mil metros, con Edurne Pasaban, al quedar descartada, por tramposa, la coreana Miss Oh.
Lo mismo, esa, va a ser la única manera que le va a quedar, al resto del globo, de hacer que doblemos la rodilla.