miércoles, 29 de septiembre de 2010

El circo de la huelga

Nada debo a los sindicatos. Más bien, quienes están en deuda, son ellos conmigo pues, de mis impuestos, sale el dinero con el que, quienes se apropian de la representatividad de todos los trabajadores, con un quince por ciento de afiliados, entre la totalidad de los mismos, viven de una manera estupenda. Mejor que esos empresarios, entre los que se incluyen los autónomos, hacia los que, parece, han dirigido la huelga. Y, como nada debo a quienes se dicen, agentes sociales (perdón que me da la risa), no he hecho huelga. Vamos, como la mayoría de los curritos de este país. Porque, la pantomima esta que se han montado, no merecía que nos la tomásemos en serio pues, no era otra cosa, que una jornada, donde se han concentrado en parar el amanecer de España y, en este empeño, han gastado más de lo que, seguro, ingresan por cuotas de afiliación. ¡Todo para nada! Pues, el fracaso ha sido de estrépito. Sí, sí, he escrito fracaso y de estrépito ya que, la reforma laboral, es irreversible. Luego, diganme, queridos piji-sindicalistas, si el objetivo de este circo era impedirla y no lo habéis conseguido, ¿habéis fracasado o no?
Pero nada, las cabezas visibles, están tratando de vendernos que ha sido un triunfo cuando, vengo de desayunar en la calle, rodeado de personal que hacía el receso matutino de sus labores de oficina. Mi papá (un saludo, campeón) ha estado en el juzgado y traía los mandados, cuando lo he saludado. Su primo, tiene abierta su empresita. He podido repostar gasolina, los médicos están en sus puestos, los maestros en los coles y las tiendas y bancos abiertos. No sé. Lo mismo esto es un decorado y son ellos los que ven la realidad. O, lo mismo, es justo lo contrario.
Lo que es indudable es, que tal como están montados los sindicatos actualmente, su labor es poco útil, salvo para tener a mano, individuos cuya labor es coaccionar, quemar ruedas en las entradas de las urbes y gritar carajotadas calibrables en un término que da risa, esquirol. ¿Esquirol de quien? me pregunto. ¿De un número indeterminado de privilegiados, de un sistema oscuro y trasnochado? ¿De unos notas, que han mirado para otro lado, mientras llegaba el paro a los cuatro millones y medio de habitantes? ¿De CCOO y UGT? ¿Del Chikilicuatre? Más bien, será al revés. Los esquiroles sois vosotros. Esquiroles de unos principios que habéis traicionado para abrazar el becerro de oro. Esquiroles subvencionados y con visa platino. Esquiroles de quienes decís proteger.
Por suerte, cada vez se la dais a menos gente.