domingo, 10 de octubre de 2010

Se rindió el mundo

Todo esto sucedió, en la mañana del décimo día, del décimo mes, del décimo año de este milenio, antes de que expirase, la décima hora del mismo:
Rafa Nadal, venció en el Abierto de Tokio.
Fernando Alonso, se subió al tercer cajón del podio del GP de Japón.
Toni Elías, se proclamó Campeón Mundial de Moto 2.
Jorge Lorenzo, Campeón de Moto GP.
Y, en la última categoría, matemáticamente, solo podrá ser Campeón absoluto un español, al quedar sin opciones Bradley Smith, con su sexta plaza, en una carrera donde hubo un podio compuesto, íntegramente, por pilotos hispanos.
Todo esto, repito, antes de que terminase la décima hora de un domingo de gloria más. El domingo en el que confirmamos, en el circuito malayo de Sepang, que España, ha rendido el orbe a sus pies, con sus campeones número treinta y tres, treinta y cuatro, amen del futuro treinta y cinco, pendiente de clarificar.
Porque en el año del Mundial de Fútbol, de la triple corona en Grandes de Nadal, del record de ocho miles de Edurne, del tercer Tour de Contador, del Mundial de Raids de Coma, del Dakar de Carlos Sainz, en ese periodo que abarca doce meses, aún no consumidos, los que más han ganado, han sido los niños de las motocicletas. Lo han hecho tanto, que están muy cerca, de ser los que más lo hicieron en una sola temporada motera.
Y a mi, solo se me ocurre darle las gracias, desde este rinconcito virtual, porque si hay algo que une, es el triunfo colectivo y, como está el patio, en los únicos que los habitantes de esta nación confían, porque saben que, de verdad de la buena, son los que nunca les fallan, a la hora de la verdad, es en sus deportistas, el tesoro de un tiempo triste, de pobredumbre moral, de angustia económica y de crisis. Lo mismo, si se hiciese una encuesta, el Gobierno recaería en manos de ellos que, a lo mejor, son los poseedores de la receta del éxito.