viernes, 15 de octubre de 2010

Barbeito, Machuca, Rodríguez... el resentimiento del talibanismo palangana

No son capaces de disfrutar de lo mucho bueno que les sucede y, continuamente, tienen que estar con la alusión al rival deportivo. Que si pobrecitos, que si la incultura, que si la superioridad, que si la carretera de Cádiz, que si la Historia inventada. No los deja vivir su rencor atávico y el tremendo complejo que los atormenta. No son nadie, si no lanzan su dardo, si no tiran su puyita. No pueden vivir sin el Betis, en suma.
Cuando no es uno, es otro. Hoy, le ha tocado a Barbeito, como antes le tocó a Machuca o a Rodríguez y, como día sí, día no, le toca a ese personaje que un día era culé, el de en medio sacrificó su carné, en aras de la imparcialidad periodística y, ahora, es un simple come ollas, recogido por los medios oficiales sevillistas.
Nada nuevo bajo el Sol. El beticismo, está acostumbrado a no esperar más que palos, de ese poder fáctico, que es el Periodismo, desde los tiempos inmemoriales de Juan Tribuna, pasando por los de Blazquez y, terminando en los de Araujo. Voces preñadas, de amor incondicional y legítimo a unos colores, los del equipo de Nervión, que soñaron, como estos hoy, tragedias de las que el Real Betis Balompié, no lograba volver vivo; males que atormentaban, al más acérrimo hincha del equipo heliopolitano; desastres que les causaban la mayor de las venturas y, de los que, para su desdicha, siempre era capaz de retornar, más fortalecida, una institución tan centenaria, como hispalense.
Han intentado reconstruir su Historia (y de paso la del Fútbol patrio). Han intentado vender la pamplina de que, los verdiblancos, son el equipo de los fachas y el favorito del Gobierno. Niegan la legitimidad, de los poquísimos éxitos, de los coronados por su Majestad. Y, mientras más intentan hacer ver, que la rivalidad ancestral no existe, más caen en su propia trampa y más se enredan, en la tela de araña que han ido tejiendo, con bulos repetidos para que parezcan verosímiles.
Ahora, el mantra, es que, Lopera, un usurero al que -no lo vamos a negar- los béticos encumbramos, estafados por su falso mecenazgo y al que, la Justicia, tiene enfilado, como prueba irrefutable de que, sus mentiras, timaron hasta a la Administración, es una creación que debemos purgar aún más. Lo mismo nos lo echan en cara, que como hacen con Hitler y los germanos. Luego, cuando se sienten atacados, salen siempre con la misma defensa y los mismos argumentos: Tú primero, tú más y peor. No tiene derecho, el aficionado del equipo de la Avenida de la Palmera, a disfrutar con su equipo. No merece consideración. No merece ser tratado, si quiera con el respeto que exigen para sí mismos.
Es, la terrible incongruencia, de un amor por lo propio que ha devenido en talibanismo. La constatación de que, la soberbia, engendra monstruos que solo saben odiar. La verdadera diferencia entre ellos y la gente a la que critican. Pero, por encima de todo eso, son la viva imagen de que, la riqueza (aunque sea la deportiva), no trae la Felicidad y de que, si malas eran las manos que detentaban, algo tan bonito como el mando, en la escuadra alba y verde, en la acera de en frente, estarían más guapos callados, con estos abogados defensores en la prensa.