sábado, 13 de noviembre de 2010

Ni-nis: la cara más dura que el cemento armado

La dureza facial, la ausencia de ética y, tener, como ideario, que los electores son manipulables, cuando no directamente carajotes, propician que, personajes como los que nos gobiernan, tengan la falta de vergüenza de tirar a la calle, panfletos como Castilleja de la Cuesta al mes, suplemento por el que, los amigos periodísticos de quienes mandan en nuestra población, los chicos de PRISA, versión El Correo de Andalucía, cobran un dinerito que, díganme, qué necesidad tenemos de gastar. Porque si uno se quiere hacer autobombo, lo mínimo cuando se es honrado, es tener la decencia de pagarlo con pasta del bolsillo propio. Que la propaganda, de toda la vida de Dios, la han financiado, en los periodos electorales, los partidos políticos y no las instituciones.
Sí, ya sé que, actualmente, no estamos en la previa inmediata de los comicios pero, para esta colección de ni-nis o de inútiles, lo que más les guste, la campaña ya ha empezado. Por eso, tenemos que leer idioteces como "Mi deseo es que Castilleja sea un referente", en boca de un Alcalde que, parece olvidar, ya lo ha conseguido; un referente en inseguridad, por ejemplo. O, aguantar la chorrada de la carta al lector, de un tal Jesús Camino Costales, que no figura en el padrón municipal por ningún lado y que da pie, al gaditano que Preside los Plenos y ha sido nombrado, próximo candidato del PSOE, a que se de jabón y se cuelgue la medalla de haberse bajado el sueldo. O, a que el mismo sujeto que protagoniza, un bodrio de ocho páginas a todo color, suelte perlas como "Hasta que no haya ni un solo vecino que no esté en las listas del paro, seguiremos trabajando para invertir la situación". Criaturita, ¿usted es consciente que, lo que ha dicho es, que hasta que no estemos todos parados, no va a quedarse tranquilo? ¿Tan cortito es? O, para persistir en la pamplina del soterramiento de la A-49 que, aparte de una cuestión inviable, es una mentira como el Convento de las Irlandesas de grande.
Lo dejo, que me caliento, pero, de verdad, si estos notas vuelven a ser quienes, desde el dos mil once, decidan el futuro de nuestra querida tierra, es, directamente, para que nos hagan, en un psicólogo, un precio de grupo, a todos los que nos denominamos castillejanos.