jueves, 2 de diciembre de 2010

Candidatura ibérica: no pudo ser.

Al mágico dos mil diez, le faltó rematar, en los despachos, lo que se consiguió en el césped de Sudáfrica. Los vigentes Campeones, no fueron reclamo suficiente para los jefazos de la FIFA que, han preferido dar el evento más importante del planeta balompié, en su edición del dos mil dieciocho, a Rusia.
De nada ha valido aunar esfuerzos con los vecinos portugueses. Para nada ha servido presentar el mejor dossier de las candidaturas. No se ha tenido en cuenta, como bien ha dicho ZP, que, mañana mismo, España y Portugal podrían acoger la ceremonia inaugural y empezar la fiesta. La federación de federaciones ha obviado la lógica.
Es sintomático que, en las dos grandes peticiones deportivas que hemos efectuado, dos naciones emergentes, Brasil y Rusia, se queden con el premio gordo. Quizás, nuestros cracks, sean los que sudan la roja, en las diferentes modalidades en las que mojamos la oreja al globo y, los ejecutivos, tengan que esmerarse más en la diplomacia para estar a su altura. Ello, no obstante, no debe significar que no debamos seguir intentándolo. Merecemos unos Juegos Olímpicos y un Campeonato Mundial de Fútbol. Nuestros dirigentes, los mismos que nos han convertido en potencia, no deben cejar en el empeño porque, esos saraos mueven mucha pasta y, vamos a no engañarnos, venden magníficamente la marca España. Eso sí, hay que trabajar más en los pasillos, que es donde están los votos.
Aún así, en estas tristes horas, no hay que perder el ánimo. Solo pierde quien deja de luchar. Nosotros no nos vamos a rendir. Otra vez será.