domingo, 5 de diciembre de 2010

A enemigo que se marcha, túnel de plata

Los suecos de los muebles en paquete plano se han cabreado. ¡Vaya por Dios! Rompen el acuerdo para hacer un túnel con que aliviar el tráfico de la autovía. Acusan a la administración de incumplir sus compromisos. Y, por tanto, se consideran liberados de la palabra dada.
Nuestro Ayuntamiento aprueba, por unanimidad, mandar embajadores para parlamentar. Ilusos.
No se dan cuenta que, la única realidad del asunto, son los costes. Si Ikea se asentó en la capital de mi maravillosomundo, no fue, si no por el lote descomunal de facilidades dadas. Lógico, en una empresa cuya filosofía es, el ahorro en todas y cada una de sus vertientes. Los auriazules de la decoración fabrican lo más barato que pueden, se ahorran el transporte, encargan al comprador el montaje y, no hacen contratos laborales por minutos, porque la ley no los deja.
Como cabría esperarse, de especuladores como estos, la construcción de un acceso digno, que paliase el descomunal lío de tráfico que, desde que vinieron, soportamos a muchísimas horas del día. Su proceder era diáfano, para cualquiera que hubiese analizado la cuestión con detenimiento. Si un túnel me cuesta equis y abrir otro puesto, menos que equis... lo inteligente es no abrir el agujero y, pirarse con las banderitas del país de las guiris en top-less, a otro corral. Y punto pelota.
Lo que me sorprende es la reacción de nuestros políticos saliendo, con los pantalones bajados, a correr tras estos pavos. Firmeza, señores, firmeza.
Seamos claros. ¿Qué le ha aportado esta multinacional a Castilleja de la Cuesta? ¿Se ha acabado el paro? ¿Nos han regalado algo, a cambio de nada? ¿Han mejorado las ventas del resto de comerciantes y hosteleros?
No, ¿verdad?. Entonces, mi enfoque es claro. Si se quieren ir, con Dios, good bye, au revoir. Para ayer, mejor que para hoy. Lo que no tendrían es que haber venido. Con lo a gustito que vivíamos con nuestro mueble castellano, nuestro ECOLOP y ECOLIVER, nuestros viajecitos al centro a comprarnos los modelitos y, sobre todas las cosas, con nuestra industria tortera que, esos sí que nunca, dejaron de crear riqueza y de pasear el nombre, de este bendito pueblo, por todo el mundo mundial.