domingo, 12 de diciembre de 2010

Marta, ¿por qué?

¿Qué necesidad tenías, si lo tenías todo? Eras la niña de nuestros ojos, la más admirada, la más aplaudida, la más victoriosa. Eras la garantía de éxito de la marca España en atletismo. Eras la sonrisa que paseaba la bandera rojigualda. Eras la deportista más grande y habías construido tu prestigio, desde los rígidos pilares de tu propio esfuerzo y de la constancia. Hasta en política, donde o se es blanco o se es negro, habías logrado la unanimidad. ¿Vivíamos acaso engañados? ¿Era todo una mentira? ¿Eran tus conquistas fruto de la droga?
Dinos que no, Marta Domínguez. Queremos creer en ti. Queremos que salgas y nos digas que nada es verdad. Que la lacra del doping no puede ligarse a tu nombre. Que tu única adicción es a ganar. Palencia, tu Palencia y España entera, espera que así sea.
No nos defraudes, tu no, Marta. Bastante estamos pasando para que, el deporte, nuestro refugio, se desmorone como se ha desmoronado el resto.