lunes, 13 de diciembre de 2010

¿Un nuevo Betis?

No quiero un nuevo Real Betis Balompié. Quiero a mi Betis de siempre, ese Betis, que un ditero del Fontanal, intentó quedarse por la cara. Por lo tanto, no puedo consentir ese discurso que se ha instalado en el periodismo, que dice que, hoy, precisamente hoy que es trece, como trece son las bandas verdiblancas de nuestra camisola, nace de nuevo el equipo coronado por su majestad. El Betis, señores míos, nació hace ciento tres años y, dificultades como estas, ha pasado en su legendaria historia, miles, habiendo salido de todas más fuerte, más grande. El Betis, ha pasado de ser Campeón de Liga, a verse en campos de polvareda. Ha ganado en Milán y, ese mismo ejercicio, se ha caído a segunda. Ha tenido un futbolista con siete pulmones y otro con la pierna de caoba. Un alemán negro y un brasileño rubio. Fíjense, si es peculiar este club.
El Betis no va a nacer esta noche, como tampoco lo hizo en mil novecientos noventa y dos. Lo que está sucediendo mientras escribo estas líneas, es, ni más ni menos, que un bético, puede que uno, de la terna de los más grandes de la institución, va a sentarse en el sillón de don Benito, en la butaca de don Pepe Núñez, en el asiento de don Ignacio Sánchez Mejías. Tiene el encargo más bonito que se puede dar, a un miembro de esa tribu de privilegiados elegidos por Dios: gobernar a un pueblo que se conforma con poco, pero que no es tan tonto como para hacerlo siempre. Precisamente, ese ha sido el fallo de los tres últimos individuos que se han sentado en el trono de Heliópolis, aunque, para mandar, los tres nombres solo hayan sido la máscara, de un cara dura culpable, de habernos hecho llegar a este punto.
Por eso, se merecen mi más absoluto desprecio, los idiotas que creen en Lopera, a estas alturas de la situación. Si el hijo que roba al padre es un mal nacido, quien lo hace al padre y a sus hermanos, es dos veces mal nacido. Y, quien viendo esto aplaude, tres veces.
Esto es lo que está pasando, señores jornaleros de la noticia. No les puedo tolerar que cuenten lo que no es verdad. Hoy no va a nacer el Betis, esa información es vieja, tela de vieja. Cuenten que el Betis es inmortal y que, si no se ha muerto con tan mal médico, ha sido, porque su familia, no ha dejado de cuidarlo y de protegerlo, tanto, tanto, que contra viniendo toda lógica, una vez más, lo ha puesto en el camino de sus futuros triunfos que, por ese aro, paso. Pero, de nueva natalidad no nos hablen que, hasta cuando nació, ya había quien lo esperaba jactándose de conocer su venida, como quien espera a un Mesías que va a señalar donde cae el cielo.
Cuenten que empieza un nuevo tiempo donde, lo que es puritita normalidad, va a hacerse real en las entrañas de ese coliseo a medio terminar. Cuenten que, Rafael Gordillo, tiene la más difícil carrera por la banda que ha tenido que hacer en su vida. Mas no cuenten algo que es tan hiriente que, su sola mención, provoca dolor. Respeten que, bastante llevamos ya pasado.