lunes, 20 de diciembre de 2010

Lo que nos quedaba por ver

Denuncian a un profesor del IES Menéndez Tolosa, de La Línea de la Concepción, por hablar, en una de sus clases, del proceso de curación del jamón. Parece ser que, uno de sus alumnos, musulmán por más señas, se ha sentido ofendido con la explicación que, únicamente, fue una anécdota vinculada a una disertación sobre el frío, donde se mencionó Trevélez, municipio de las Alpujarras granadinas, célebre por sus elaboraciones con la pata del cochino.
Y digo yo. ¿De verdad va a tenerse en cuenta semejante denuncia? ¿con esto vamos a entretener a nuestra saturada Justicia? ¿no puede hacerse nada para que, idioteces de este calibre, no lleguen a los tribunales? ¿dónde está el delito? ¿no sabía esta familia que, España, es el paraíso del cerdo? ¿por qué sigue en este país, sabiendo que es nuestro manjar por antonomasia? ¿qué se pretende conseguir con esto? ¿que los programas educativos se hagan consultando con las autoridades religiosas islámicas? ¿que deje de comerse ibérico? ¿vamos a seguir aguantando, que nos impongan sus costumbres y que no respeten las nuestras? ¿no tiene nada que decir el progresismo militante sobre este ataque a la libertad de expresión? ¿seguiremos diciendo, tras esta bufonada, que no tenemos un problema con una religión intolerante? ¿seguiremos pidiendo tolerancia hacia una creencia que no lo es? ¿O vamos a coger el toro por los cuernos, de una vez, y empezar a ponernos firmes antes de que sea tarde?
No sé. Es que me ha dado por pensar que hubiese pasado si, en un colegio de Marruecos, un poné, hubiese denunciado un alumno a un profesor, por hablar del cuscus. Porque a mi me jode tela el cuscus y todavía no he denunciado a nadie. . . y ¡qué quieren que les diga! ¡lo mismo está el cuscus que un Cinco Jotas!
¿O no?