martes, 21 de diciembre de 2010

Una curiosa lista para definir al español

En su blog de la edición digital de El Mundo, el periodista y profesor de la Universidad catalana Pompeu y Fabra, Arcadio Espada, enumera, en una curiosa lista, los diez pecados capitales del español. Las españoladas serían:
1. El delirio de grandeza (Ejemplo: llamar al basurero, técnico superior en gestión ambiental de residuos).
2. El maniqueísmo.
3. El odio al que destaca.
4. El escaqueo.
5. El todologismo (sabemos de todo).
6. El gratis total.
7. El guerracivilismo.
8. La criminalización de la víctima.
9. La sumisión al cacique.
10. Los tontos son los demás.
Personalmente, estoy totalmente de acuerdo con el listado. Es más, creo que no podría hacerse una mejor radiografía de nuestra sociedad. Nuestros defectos como colectivo nos retratan y, lo que es más grave, nos lastran. El problema, no es tener meridianamente claro que nos atenaza y ancla en un inmovilismo preocupante. El problema es, que nuestra educación, al seguir bebiendo de las mismas fuentes perpetuamente, retrasa las posibles soluciones.
Cuando se habla de alcanzar un gran pacto educativo, no se habla de arreglar un problema menor. Que mejoremos como país, depende en un porcentaje muy amplio, de la calidad de nuestra enseñanza desde ahora. Formar a las nuevas generaciones, dotarlos de recursos que los hagan más competitivos, ponderar el saber y aupar a los más capaces a los cargos de responsabilidad, tienen que ser nuestros objetivos pues, solo así, lograremos que, en los tiempos venideros, España alcance el sitio que su Historia demanda.
Aún no es tarde para corregir, el grave error que fue, crear un programa escolar para cada Comunidad Autónoma. Tendríamos que ser conscientes que, en un mundo global, solo los que tengan líderes cualificados, dominarán al conjunto. Ha llegado la hora, de iniciar la superación de unos estereotipos que, en otros ámbitos, han quedado más que denostados. Lo que no podemos es seguir conduciéndonos con tanta cortedad de miras. Así somos en este trozo del mundo mal que nos pese.
La primera cosa que hay que hacer, para superar un problema, es reconocer que se tiene y, aquí, todos señalan al del lado culpabilizándolo. Solo cuando nos demos cuenta que, desunidos no vamos a ningún sitio y que, no se han dado las condiciones necesarias para la mejora de la totalidad, a través de la mejora de cada individuo, solo entonces, estaremos en disposición de alcanzar nuestras mejores expectativas. Hasta entonces, la validez de determinados tipos solo será apreciada, para nuestra desgracia, fuera de nuestras fronteras donde, porque lo inteligente es ponerse en esas manos, sabrán sacar rédito a ese capital humano que, viendo la pobredumbre de la que han surgido, da que pensar, cuanto talento emergente podría aflorar con otras condiciones para ello.