martes, 28 de diciembre de 2010

Sobre el Mercado de la Encarnación

Como no me gusta que me digan como tengo que pensar. Como para tener pensamiento propio hay que estar informado. Como para poder emitir una opinión hay que tener conocimiento. Como quería, en resumen, tener información para analizar, de manera seria y rigurosa, el por qué de una polémica tan grande, en esta urbe tan refractaria al cambio, como es la suscitada, por las setas de la Plaza de la Encarnación, ayer que tenía tiempo, decidí irme de paseo hasta allí. Sin mucha prisa para curiosear con tranquilidad. Lo que vi, desmenuzado con detenimiento, no es, ni más ni menos, que otro paso en la peatonalización que, en el casco histórico de Sevilla, se viene realizando desde hace años. La Avenida de la Constitución, las Plazas de San Francisco y Nueva, las Calles Asunción, San Jacinto y San Fernando y, ahora, este entorno. Punto y pelota. No hay más. No sé a que viene todo este lío, la verdad.
Que la obra se ha eternizado, se ha encarecido y ha ocasionado molestias. Todas las obras son así. Si no, prueben a empezar una en sus casas. Que el resultado es distinto a lo habitual por estos lares. Verdad y eso, sin acabar.
A mi, en concreto, se me hace raro y, si las noticias que suenan son ciertas, la metedura de pata ha sido colosal. Dicen que en el proyecto inicial, los altos de las columnas, contenían unos ágoras transitables. Dicen que, por fallos en el diseño, ahora no va a ser así. Tiempo al tiempo. Lo que no se puede es juzgar, sin haber puesto un pie en el sitio. Ni tampoco, predecir el futuro pues, siendo coherentes, todo es mejorable.
La realidad es, que los placeros de un Mercado de Abastos histórico, tienen casi cuarenta años después, unos puestos dignos donde, eso sí, habría que ir viendo la posibilidad, de darle un giro al tipo de comercio asentado. Porque, díganme, ¿cuantos de ustedes hacen los mandados, aún, en tiendas de ese cuño? Tenemos el ejemplo del precioso y coqueto Mercado de Triana. Boom al principio, normalidad transcurridos los meses. Aquí va a pasar lo mismo porque, el sevillano, es novelero y figurón pero, a la hora de la verdad, un animal de costumbres fijas al que, las modas, aunque sean revisiones de algo, que viene desapareciendo por su falta de especialización, duran poquito y, los mercadonas y carrefoures, han sido el video que mató a la estrella de la radio.
Finalmente, decir que quedan, en la ciudad de la gracia, dos tesoros que deberían ser remozados, reciclados y aprovechados: Naves del Barranco, al final de la calle Arjona y, Mercado del Arenal o, para los clásicos, de entradores. Si estuviera en política, me daría una vueltecita por Madrid, Mercado de San Miguel o, por Barcelona, Mercado de la Boquería. Ejemplos máximos, de optimización e incorporación, a la vida comercial y cultural de sus respectivas ciudades. Ejemplos de reclamos turísticos. Ejemplos de lo que, la Administración, puede hacer por una actividad económica en franca decadencia. Pero, ya saben, esto lo mismo es una pamplina, a sumar al carro de las escritas, en esta negra página que nadie lee. ¡Que se yo! Para eso, quiero imaginar, se paga esas magníficas soldadas a los asesores. Para que se les ocurran, las cosas que nos hacen la vida agradable, a quienes los ponemos en sus puestos.