martes, 27 de septiembre de 2011

Libre: la verdadera historia de la canción de Nino Bravo

La canción Libre de Nino Bravo habla del primer alemán que murió intentando atravesar el muro de Berlín. Peter Fechter, un obrero de la construcción de dieciocho años, intentó huir junto con un amigo y compañero de trabajo, Helmut Kulbeik. Tenían pensado esconderse en el taller de un carpintero, cerca del muro y, tras observar a los guardias de la frontera alejándose, saltar por una ventana hacia el llamado "corredor de la muerte", atravesarlo corriendo y saltar por el cerca del Checkpoint Charlie, a Berlín Oeste.
Hasta llegar ahí las cosas salieron bien pero, cuando se encontraban arriba, a punto ya de pasar al otro lado, los soldados les dieron el alto y, a continuación, dispararon. Helmut tuvo suerte. Peter resultó alcanzado por varios disparos en la pelvis, cayó hacia atrás y quedó tendido en el suelo en la "tierra de nadie", durante cincuenta angustiosos minutos, moribundo, desangrándose a la vista de todos y sin que hicieran nada.
Gritó pidiendo auxilio pero, los soldados soviéticos que le habían disparado, no se acercaron. Lo único que pudieron hacer los soldados americanos fue tirarle un botiquín que no le sirvió de ayuda pues, sus graves heridas internas le impedían moverse. Poco a poco fue perdiendo la consciencia. Durante casi una hora, los ciudadanos de ambos lados contemplaron impotentes su agonía, gritando a los soldados de los dos bandos para que le ayudasen mas, ambos ejércitos, tenían miedo de que los del otro les disparasen, como había pasado en ocasiones anteriores eso sí, ninguna tan perentoria como esta.
A las dos del mediodía, con cientos de testigos presentes, incluyendo periodistas en el lado occidental, los soldados del lado oriental, zona a la que pertenecía en realidad la parte neutra, se arrimaron y retiraron el cadáver con parsimonia quizás, para que el ejemplo de lo sucedido atemorizase a los posibles imitadores. Entre 1961 y 1989 murieron más de 260 personas intentando cruzar. Hubo protestas por esa primera muerte pero, lo peor del hecho fue, sin duda, la sensación de decepción de los habitantes del Berlín Oeste que, con estupor, comprobaron que sus amigos y familiares habían quedado presos y que, los americanos, en pleno auge de la Guerra fría, no harían nada para ayudarles. Fue un duro golpe para la esperanza de los berlineses.

TIENE CASI VEINTE AÑOS y ya está
cansado de soñar;
pero TRAS LA FRONTERA está su hogar,
su mundo y SU CIUDAD.

Piensa que LA ALAMBRADA sólo es
un trozo de metal
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Libre,
como el sol cuando amanece yo soy libre,
como el mar.
Libre,
como el ave que escapó de su PRISIÓN
y puede al fin volar.
Libre,
como el viento que recoge MI LAMENTO Y
MI PESAR,
camino sin cesar,
detrás de la verdad,
Y SABRÉ LO QUE ES AL FIN
LA LIBERTAD.

Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción;
marchaba tan feliz que NO ESCUCHÓ
LA VOZ QUE LE LLAMÓ.
Y TENDIDO EN EL SUELO SE QUEDÓ,
SONRIENDO Y SIN HABLAR;
SOBRE SU PECHO, FLORES CARMESÍ
BROTABAN SIN CESAR.

La canción, escrita diez años después de los hechos, recoge una historia y unos fotos que dieron la vuelta al mundo. Aún hoy, son símbolo de la crueldad humana. En el lugar donde fue asesinado Peter Fechter, se levantó en 1990 un monumento. En 1997, dos antiguos soldados de la RDA fueron juzgados y admitieron su culpabilidad. Fueron condenados a un año de cárcel.
En el juicio, el forense, declaró que toda ayuda hubiese sido inútil pues, la gravedad de las heridas, le hubiese causado la muerte en cualquier caso.
Peter fue la primera víctima.
Chris Gueffroy, en 1989, la última. Tenía, precisamente, veinte años.

3 comentarios:

CLAVE dijo...

Miguel, es increiblemente hermoso tu relato, me he emocionado y ademas no tenia conocimiento de la relacion de la cancion, con este luctuoso hecho.
Libre, libre, libre siempre, que estas verguenzas no vuelvan a repetirse.
.............saludos..............

José Miguel Navarro dijo...

Gracias amiga Clave.
Me va a permitir que le haga una corrección.
Es tristemente hermoso.
Lo cierto es, que este post me lo han dado acabaito... es un mail que anda rulando por la red y que, en mi caso, quien me lo hace llegar es mi amigo Enrique Santos.
Gracias por venir a su casa.

Anónimo dijo...

No lo sabía. Ahora que lo leo, cuadra perfectamente con la historia. Gracias por este post.
Inma