martes, 18 de octubre de 2011

Este cuento se acabó

Sí. Todo termina en la vida y cuatro años, cuatro meses y cuatrocientos escritos después, elmaravillosomundodemiguel baja el telón de un teatrillo que, por más que este humilde junta letras se vaya habiéndose hartado de denunciar el bodrio, va a continuar porque, los actores siguen en el escenario, la obra sigue siendo rentable para la compañía y, el público, sigue asistiendo a la función con la misma pasividad de la primera representación. Aunque lo que le estén, están y, puedo asegurarlo, le vayan a echar sea siempre igual de infumable, igual de flojo, igual de malo.
Dijo José Ortega y Gasset que "lo que más vale del hombre es su capacidad de insatisfacción". El menda es un insatisfecho nato. Jamás me conformaré con nada que no sea lo que merezco y, muchísimo menos, con menos de lo que he pagado, en este caso, con impuestos.
La Castilleja de la Cuesta que merezco, que se merecen ver desde la gloria quienes nos precedieron y que merecen heredar, mis hijos por ejemplo, no es esta. No se parece ni de lejos.
Castilleja de la Cuesta tiene potencial para ser una localidad de referencia pero claro, para que eso suceda, no pueden gestionarla ni un jardinero que se dedica a asustar abuelos, ni una limpiadora acostumbrada a vivir del presupuesto público, ni toda una corte de estómagos agradecidos fracasados en la mayoría de sus profesiones anteriores (cuando las tenían que esa es otra), ni un comunista que dice a para hacer b, amante de las conspiraciones de taberna, con más peligro que un tiroteo en un ascensor y que solo buscaba meter la cabeza para vivir de la demagogia, que es el verdadero sello de su personalidad. Para que eso suceda, no la pueden gobernar los miembros y miembras de un partido que, mientras más lo han negado, más descompuesto estuvo y está por dentro. Y esto no lo digo gratuitamente y sin datos. Esto, si quieren comprobarlo con sus propios ojitos, lo dice un militante socialista en su propio blog (rincondeisidoro.blogspot.com), anónimamente faltaría más. Tampoco es plan señalarse y quedarse fuera de la rueda de los favores.
Para que eso suceda tendremos que buscar alternativas más serias y creíbles. En la bancada de la gaviota no las veo ahora mismo. Del odontólogo, estomatólogo, saca muelas, lo que prefieran, mejor no hablar. Su clac de expulsados trepadores de PSOE y PP, ya puede hacer el pino que no vamos a comprar lo que exponen en su escaparate. Por más independencia que quieran vender. Al tránsfuga le pasa como a la mona: que aunque se vista de seda.
Por mi parte, esté o no esté en este sitio virtual que, como sabrán, ha sido la principal preocupación de los políticos de la Villa últimamente... hasta el punto de inventarse pseudo imitadores con poco recorrido, menos idea y bastante limitados que, estaba cantado, se han estrellado porque no se puede hacer una bitácora, con la única pretensión de contrarrestar la opinión de un vecino. Esté o no esté -perdón por la reiteración- lo que no voy a hacer es abandonar la lucha. Hay otros medios y otras formas de continuar. Si los que amamos nuestras cosas no persistimos en la batalla, ¿qué va a suceder? ¿se la van a quedar por la mismísima cara? ¿no verdad? Les animo a acompañarme. Somos legión los que queremos cambio. Somos los guardianes de lo que queda de un pasado de esplendor. Somos la Castilleja auténtica.
Entre tanto me van a permitir que haga mutis. Me espera mucho trabajo, mucho estudio y mucho saber. Fue bonito ¡qué caray! mientras duró.
Que ustedes lo pasen bien. Lo merecen por aguantar a este pesado.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La chica de la Vespa azul

Conocí a la chica de la Vespa azul cuando la moto ni siquiera había llegado. Fue hace más de cinco veranos. En aquellos instantes ni tenía ordenador ni idea de navegar por la red. No fue, sin embargo, hasta un año después cuando, instalados ya en nuestra casa de Tomares, internet y un portátil vinieron a nuestras existencias. Al principio no presté excesiva atención al asunto. Eran herramientas de trabajo de la persona a la que, incondicionalmente, amaba y amo. Gracias a ellas, compartíamos las tardes pues, desde el salón, podía trabajar y así, compaginábamos horarios. Conciliación lo llaman ahora.
Poco a poco fui familiarizándome con el aparato. Primero descubrí la prensa, luego el correo electrónico, por último, los blogs. Un mundo digital se abrió ante mis ojos. De este modo recuperé antiguas aficiones, desterradas tiempo atrás en parte, por culpa de un negocio que iba muy bien, al que estaba entregado y que -al menos eso creía- me satisfacía. La más importante de todas las que volvieron, fue escribir. Siempre había escrito y leído mucho. Hasta que, sin darme cuenta, lo había abandonado.
En la adolescencia mi sueño era ser periodista. Deportivo por más señas. Me acostaba escuchando a José María García primero y, posteriormente, a José Ramón de la Morena. Imaginaba que, alguna vez, desde esa caja con altavoz, le hablaría a la gente. Otras manos, cuando estaba frente al Marca, fantaseaba con firmar las crónicas del Tour. Cosas de zagal.
Cierta noche, la chica de la Vespa azul descubrió que, el enemigo del PC, tenía una página propia desde la que opinaba. Su sorpresa tornó en admiración. "La vida según un cateto de Castilleja de la Cuesta" soltó con orgullo. Servidor se lo quedó como explicación perfecta de que era elmaravillosomundodemiguel. La reina de mi corazón, pasó a ser lectora asidua. Su frase predilecta era "tú deberías estudiar Periodismo". Yo me encogía de hombros quizás porque pensaba que, la edad, había pasado.
Entonces llegó la crisis. Lo que era seguro pasó a ser dudoso. Lo que era dudoso, simplemente no era. Todo acabó. Tantos años de lucha se fueron al carajo. Un cambio de norma y, lo que era tuyo pues lo habías creado, mimado y alimentado, pasaba a ser, bien criado, de otro que, únicamente, estaba relacionado donde había que estarlo. Socialismo andaluz en estado puro. Me indigné. Luché por lo que era mío pero, quien lucha contra un gigante tiene que saber que, lo de David y Golliat, solo pasa una vez de cada mil. No estaba para mi y, a los treinta y muchos, tenía que volver a empezar.
La chica de la Vespa azul insistía y, su lluvia fina, comenzó a calar en mi pensamiento. Una buena mañana de Septiembre, me vi frente al mostrador de la Universidad. Un puñado de papeles, varias fotos y fotocopias varias. En pocos minutos estaba matriculado.
¡Vaya lío!
Hoy, metido de lleno en esta aventura, solo puedo dar gracias a Dios. Dicen que cuando se cierra una puerta se abre una ventana. Dicen que no hay mal que por bien no venga. Solo se que, es imposible que me toque la lotería: soy rico en lo que más vale. Tengo el gordo de Navidad, el Euromillones, el Cuponazo y la Primitiva juntos. Tengo a una mujer que me apoya en todo, que es todo Amor. Aunque nos amenace un infeliz por teléfono porque, lo que ha escrito este humilde junta letras, no sea de su agrado. Aunque nos arañen el coche con un sospechoso facha, una tarde de café en Castilleja de la Cuesta. Aunque nos insulten desde una moto con ella y mis hijos en el carro, al lado. La chica de la Vespa azul siempre creerá en mi, siempre me dirá que soy el mejor, siempre me dará su aliento incondicional, siempre se partirá la cara porque sea feliz, siempre tendrá la palabra justa y la expresión oportuna.
Por eso la quiero. Por eso tenía que decírselo aquí. Porque quiero que, este bucle de cuatro años, muera como nació. Con ella, Pilar, un regalo del cielo que prometo o juro, lo que prefieran, proteger y mimar, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los segundos de mi día. Y, aún así, me quedaré corto porque se merece más.

sábado, 1 de octubre de 2011

La importancia de tener principios, luchar por ellos y no subastarlos bajo ningún concepto

Ni tengo una revista para que me haga la pelota, ni el respaldo de un gran partido político detrás, ni recibo un duro de las arcas públicas. No me debo a ningún interés ideológico, no tengo que obedecer ordenes y, si sirvo a alguien, es a mi propia conciencia. No he vetado a nadie. Me han insultado en esta, mi casa, traspasando los umbrales de lo que es crítica y, aunque tenía la posibilidad de ir a los juzgados e interponer la correspondiente denuncia, he preferido darle su minuto de gloria a los anónimos a sueldo y, con contundencia, despacharlos. Todo eso, recuerdo, sin ocupar cargo alguno, sin tener responsabilidad en lo que, durante tres decenios, ha acaecido, siendo solo, notario de una realidad que está ahí fuera, al alcance de la vista de quien quiera mirar desapasionadamente.
Mi único deseo, durante estos cuatro años largos de aventura cibernética, ha sido expresar mi opinión, la de un ciudadano comprometido, con la legitima aspiración de, gracias a la palabra, promover un cambio en la mentalidad de una población que, si ha llegado a estos niveles de degradación, ha sido por ser acomodaticia, conformista y cobarde, aparte de por la nula capacidad de una caterva de personajes que, desde donde se decide, han tomado, sistemáticamente, las peores decisiones posibles, pensando siempre en ellos y no en nosotros.
A diferencia de él (puesto que no da mi nombre aunque se refiera a mi, me dirigiré a esa persona, con el mismo sistema de alusiones veladas) me visto, como se visten los tíos y, si digo que voy a hacer algo lo hago y, máxime, cuando es justo y necesario. No me verán jamás cambiando de caballo en medio de una carrera, aunque se haya quedado cojo. No me verán amagando con apuntar hacia un lado y disparando al contrario. No se ponerme caretas, ni disimular, ni mentir, ni engañar. No creo en las estafas. No me han enseñado ni en casa, ni en esos cursillos para cortitos que dan en las ejecutivas provinciales.
Pero si tengo claras dos cosas:
Una. Que los malos, los que de verdad han jodido lo que, hace mucho, fue capital de una comarca, referente de todos los villorrios adyacentes (incluyendo este Tomares desde el que escribo) y envidia del Aljarafe, siguen sentados en las mismas butacas, con idénticos cargos, con la misma actitud y, lo que es innegable, es que este "indocumentado" "por mucha mala leche" que me vean, no ha sido el culpable. Por eso, no tengo necesidad de dar tantas explicaciones, ni de justificarme tanto. Sigo queriendo que esto gire, se regenere y evolucione. Él, no. Él -solo hay que abrir los ojos- quería subirse al tren (o a una farola como los buitres) y viajar en clase preferente, para comerse el menú de balde, leerse toda la prensa gratis y dormir la siesta en un butacón mullido.
Dos. Que ser oposición de la oposición es patético, tanto como tener, como competencia laboral, levantarse y salir corriendo a abrirle la puerta a uno que va a orinar, aunque de esto, me van a perdonar, no merece ni la pena que me ocupe. Hay ególatras que se retratan solos. Por muy licenciados que sean. Por mucha ciudad grande que habiten. Por mucha foto regia que exhiban.