viernes, 7 de enero de 2011

Las monedas eran... de chocolate

Si el fútbol español fuese serio, a estas horas, el Estadio San Mames estaría clausurado. Porque lo que cayó el otro día, impactando en un jugador del Barcelona, que sepa, no fueron precisamente monedas de chocolate. Y, como precedentes tenemos y, como la solución que se ha dado ha sido, el cierre del campo en esas mismas ocasiones, no habría ni que dudarlo. Mas nada sucederá. El Athletic de Bilbao seguirá jugando de local en su casa y pelillos a la mar. La Justicia, es menos Justicia cuando, al club al que hay que aplicársela, es al del Presidente de la Federación. Luego, hablaremos de si la abuela fuma o no.
Me gustaría saber, que tiene que decir ahora el tal Macua, jefe supremo de los rojiblancos pues, el monedazo de antes de ayer, es sucesor del que, a Daniel Alves, se le pegó en la Final de Copa de hace dos temporadas. ¿Son los bilbaínos unos bárbaros? ¿Son los aficionados vascos unos energúmenos? ¿No hay educación en las Vascongadas? Conteste, espabilado, ilumínenos ¿O solo es chulo para ofender a los béticos? ¿O es más guay meterse con Sevilla? ¿O estas cosas pasan únicamente en Andalucía? Me gustaría escuchar hablar a Caparros, ¿Joaquinito, se le ha comido la lengua el gato? ¿o se le han metido los cojones para dentro? Sería feliz, si supiese, que iban a condenar esa agresión los de corto, que no lo vieron igual, cuando la chapa le dio en el coco a uno de los suyos. O esos hinchas que incendiaron los foros y que tienen la cabeza metida en un agujero. Y, ya puestos, me encantaría que me contestaran ¿por qué la prensa ha pasado de puntillas sobre el asunto? Me gustaría que alguien me explicara, ¿por qué no se ha formado la de las veces anteriores? ¿es xenofobia herir a determinadas comunidades con lindos epítetos, por hechos que, en Euskadi, se pasan por alto?
Federación, Athletic de Bilbao, Macua, aficionados, jugadores bilbaínos, periodistas... habéis quedado retratados como lo que sois. Unos canallas fariseos cargados de un valor detestable, la hipocresía. Eso, sin contar lo que en todo el país sabíamos, que sois muy peligrosos y violentos.
Por eso, me siento en la obligación de finalizar, dando un consejo a los próximos visitantes de la ciudad del Nervión: hagan testamento. No está de más.