lunes, 10 de enero de 2011

El poder del ciudadano

Me resulta curioso el derrotismo de muchísimos vecinos, dando por imposible, la recuperación del liderazgo aljarafeño de nuestra Castilleja de la Cuesta. Un pueblo que tiene las mejores cartas en la baraja global. Una villa que está tan mal que, con cualquier cosa que se haga, seguro que mejorará.
Me llama la atención, digo, porque la tozuda realidad dice que, de los desastres, quienes antes salen son los más fuertes y, si con lo que nos han hecho, aún seguimos aquí, es solo porque somos de granito. Será porque, los habitantes de este maravilloso sitio, el mejor de todos los que se podían elegir (hace años) en la provincia para morar, han obviado que, el arma más formidable, está en sus manos y, mal que les pese a algunos, siempre ha sido así y siempre lo será. No solo es un arma, es el poder absoluto.
La certeza más grande de todas las que poseo, es que el cambio empieza y acaba en cada individuo. Solo si cada uno de nosotros toma conciencia de que, una tapa es un entretenimiento pero, para alimentarse, es poco. Solo si somos capaces de ver que, lo que nos dan estos que nos gobiernan, son las migajas de su banquete. Solo si exigimos que, nos pongan en la mesa, lo que previamente nos han cobrado en la factura. Solo en ese caso, podremos darle la vuelta a la situación. Porque estamos pagando, mortadela sin aceitunas a precio de jamón Cinco Jotas.
Se que me van a decir que, el punto de partida, está varios metros por detrás de la línea imaginaria de salida que, hoy, configuran poblaciones aledañas. Más fácil me lo ponen. Tenemos referencias de lo que queremos ser y de las directrices a seguir. Se que me comentaran que, nuestras posibilidades, han mermado por la nefasta planificación. Cierto. Como cierto es, que agua pasada no mueve molino.
Me da igual, sigo siendo optimista.
A mi me acusan, básicamente, de dos cosas. Una, siempre digo lo mismo y siempre argumento igual. Según ellos, faltando al respeto y a la dignidad de las personas, señalando sus oficios previos. A lo que solo tengo que decir, ¿es mentira que nuestro Alcalde sea jardinero y que la segunda en el escalafón, sea limpiadora? ¿es mentira que la mayoría tiene poca experiencia en gestión en la empresa privada? ¿es mentira que, con su preparación, casi ninguno sería administrador de un presupuesto como el que manejan aquí, en la vida real? ¿es mentira que esto es un desastre?
¿Donde está la ofensa? ¿donde la falta de educación?
La segunda de las cosas que me achacan es, aún más enrevesada. Señalan que, desde hace cuatro años casi, mi única intención es, desgastar a este Ayuntamiento para que caiga y así, entrar para hacer lo mismo después, porque otra cosa no se puede hacer y, añaden además, que ¿quien soy? y, sobre todo, ¿qué soy más que ellos? Y, a esto, solo puedo decir que, ya en el dos mil dos, una tal Carmen Tovar, no se si les suena, expuso esa teoría y, en el dos mil once, sigo sin haber concurrido a la Alcaldía. Sumen estas elecciones e irán tres fallando en el pronóstico. Lo mismo, alguna vez aciertan. Puede ser. Como también puede ser que, nuestro Castilleja CF, juegue en Segunda B.
Siempre explico que, esta negra página que pocos leen aunque, para mi, cada uno de los que aquí vienen sean, son, los mejores, no tiene objetivo oculto. Escribo por el placer de escribir. Opino por el gusto de opinar. El problema no es mío. El problema es de ellos, de esta tropa que estaba acostumbrada al -como dijo Carmen de Mairena- "traga, mama, que la leche se derrama". Y esos tiempos, como las oscuras golondrinas de Becquer, no volverán.
El ciudadano ha salido de su estado de hibernación. Es plenamente consciente, de la posesión de unos derechos consecuencia de las obligaciones que adquiere, pagando impuestos, un poné. Y, como no estamos tratando con memos, exige el cumplimiento de los compromisos, recogidos por escrito, en los programas electorales. Si España tuviese una Democracia consolidada, los programas serían contratos y, podrían denunciarse pues, su incumplimiento, podría considerarse fraude.
A todos los castillejanos nos han timado. Nos ha timado el PSOE, un partido que prometió salvaguardar la marca que pusimos en sus manos, la más importante de la primera corona metropolitana, un referente en empleo, en servicios y en calidad de vida. ¿Ven eso por algún lado? ¿ven a alguien que asuma algún error? ¿ven, en el dos mil once, la envidia generalizada que despertaba, este conjunto de calles y personas?
Yo tampoco. Por eso protesto. Lo hice ayer, lo hago hoy y lo haré mañana. Mientras no me den lo que estoy pagando a precio de oro, seguiré haciéndolo. Quien quiera seguir a Carmen de Mairena es libre. El menda seguirá siendo optimista, seguirá pensando que otra Castilleja es posible, seguirá luchando con sus dos únicas armas: la palabra y su voto.
Y a quien le pique que lo rasque un koala. Que de uñas, como de tragaderas, me parece que van servidos.