martes, 11 de enero de 2011

El balón de oro 2010 es un timo

¡Vaya estafa! Leo Messi, sin discusión, el mejor futbolista del mundo, se llevó, contra todo pronóstico, el Balón de Oro FIFA 2010. Lo hizo porque, mientras sigan gobernando el planeta fútbol Blatter, Platini y toda la mafia que los acompaña, España no tiene nada que hacer.
No tuvo nada que hacer, cuando se presentó como candidata a organizar la Euro 2004, concedida finalmente a Portugal, por tener mejor oferta hotelera. Sin comentarios. Menos todavía cuando, conjuntamente con los lusos, se prestó a organizar el Campeonato Mundial que, en última instancia, concedieron a Rusia, pese a reconocernos que, nuestro dossier, era el más completo. Para que hablar. De los arbitrajes que hemos sufrido en, Mundiales como el de Corea-Japón, donde nos mandaron a casa por la cara o, en la última final, con el nefasto Webb, para que decir nada.
Me dirán que, el Presidente de la F.E.F. Ángel Villar, forma parte del circo federativo internacional, con papeles destacados y buena consideración. Al vasco le dan igual nuestro balompié, nuestros intereses y nuestro país. Al ex del Athletic, lo único que le importa es su carrera político-deportiva y, si se tiene que comer el esférico dorado para medrar, no duden que lo hará. Porque ya lo hemos visto anteriormente. A quien le dio una bofetá a Cruyff, no lo van a escuchar alzar la voz. Solo hay que ver, como ejemplo cuando, en el turno de argumentación de, por qué nos merecíamos hacer el máximo torneo balompédico universal, salió haciendo un alegato sobre la limpieza de los procesos. Excusa no pedida, acusación manifiesta.
Con estos antecedentes, lo de anoche estaba cantado. En el pasado ejercicio, Messi fue el mejor como futbolista y, Mourinho, como entrenador. Aunque no se lo crea ni Dios y, en las bases, las contradicciones sean flagrantes. Ni Xavi, ni Iniesta, ni Del Bosque, ni Guardiola. Esos fueron los aplaudidores de lujo de la temporada. El resto de la foto. Lo que al mister portugués, los trofeos, sirvió para campeonar, ni al catalán ni al manchego se lo tuvieron en cuenta. Lo que siempre ha sido garantía de éxito, ganar el Mundial, a los españoles se lo hicieron de menos. Ese es el prestigio que nos dan las victorias. Solo hay que leer a los cabrones de Le Monde, sugiriendo un plan estatal pre-concebido, para unificar el país al reclamo de nuestros campeones, manchando la gloria con la droga si es menester. Pura envidia de los acomplejados gabachos, que no nos perdonan meterle la Caleta, Puerta tierra, el Castillo de San Sebastián, La Viña y toda Cádiz, por su orgulloso culo hace doscientos años. Que se le va a hacer. Hubiesen peleado más para no ser sub-campeones de esa guerra.
En fin, que don Alfredo Di Stefano y don Luis Suarez, se quedaron sin sucesor. Habrá que seguir esperando que se vaya, tanto estómago agradecido, tanto chupóptero y tanto correveidile. Las penas con pan, son menos penas y, lo que no nos podrán quitar, es el ser los mejores con el balón de verdad, en los pies. Aunque les fastidie. Aunque les inunde la bilis. Ahí, no hay nada que hacer. Somos los más grandes.